Calentamiento global
Ya los expertos advirtieron de una serie de catástrofes como consecuencia del calentamiento global. Entre ellos, los movimientos sísmicos como consecuencia de los cambios de temperatura que provocan fracturas en las capas terrestres. Sin embargo, en el país nadie se da por enterado. Las industrias y las mineras siguen contaminando, los autos despidiendo gases de carbono, mientras que Alan García y Luis Castañeda se hacen los locos. ¿Hasta cuándo?
Advertencias
Los tres últimos informes mundiales sobre cambio climático confirman que el fenómeno es una realidad y ya está entre nosotros. Así, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (PICC) afirma: “Las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono (CO2), metano y óxido nitroso han crecido notoriamente como resultado de las actividades humanas desde 1750 y ahora exceden largamente los valores preindustriales”.
Desarrollo insostenible
El aumento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera se debe principalmente al uso de combustibles fósiles y cambio en el uso de la tierra, mientras el metano y el óxido nitroso se debe principalmente a la agricultura. El cambio climático es evidente, basta apreciar los incrementos de las temperaturas del aire y los océanos, la extensión de los derretimientos de las nieves y los hielos, y el aumento del nivel medio del mar.
Datos para agnósticos
Otros datos demuestran que el cambio climático ya está entre nosotros: El mar ha subido a una tasa de 1,7 mm a lo largo del siglo XX. Pero en los últimos 40 años, la tasa fue de 1,8 mm. Entre 1993 y 2003 la tasa de aumento del nivel medio del mar subió a 3,1 mm por año. Algo similar ocurre con la temperatura. Durante el siglo XX la temperatura subió a una tasa promedio de 0,06 grados por década. Pero en los últimos 50 años, la tasa fue de 0,13 grados por década.
Más cifras
El reporte del PICC da cuenta del aumento de las temperaturas y el decrecimiento de las superficies heladas en el Ártico, la disminución de los glaciares, el aumento de las precipitaciones en algunas áreas, así como el aumento de las sequías en otras y el incremento de la actividad de ciclones, huracanes y sismos. Las tendencias no son nada tranquilizadoras: la temperatura media del planeta podría estar hacia fin del siglo XXI en 5 grados por encima de la actual.
Al borde del abismo
Cinco grados es la diferencia existente entre la temperatura media de la última era glacial y la temperatura media actual. Según el informe Stern, con una alza de entre 2 y 3 grados, la selva del Amazonas será dañada “irrevocablemente”. Y esto podría ocurrir en los próximos 50 años. Cambiar el rumbo del desarrollo hacia una economía “descarbonizada” podría tener un costo de un 1 por ciento de Producto Interno Bruto (PIB) mundial. Pero no hacer nada, entre el 5 y el 20 por ciento.
El agro en crisis
A partir de los 4 grados de aumento de las temperaturas la producción mundial de alimentos sería seriamente afectada. Los pequeños agricultores que no tengan acceso a costosos sistemas de riego y transporte de agua, perderán la capacidad de autosostenerse debido a las sequías. Eso es algo que ya estamos viendo en Ica. Entre los impactos sociales más graves se prevé que para el año 2050 habrá 200 millones de personas desplazadas.
Tierras áridas
Hacia el 2050 buena parte de la selva amazónica se convertirá en sabana, las zonas semiáridas comenzarán a desertificarse y eso conducirá a una significativa pérdida de la biodiversidad. Las zonas secas tenderán a salinizarse, perdiéndose tierras dedicadas a la agricultura, y ocurrirá un descenso generalizado de la productividad agropecuaria. Ciudades como Lima, que dependen del agua que proviene del derretimiento de los glaciares, sufrirán grave escasez.
Adaptación
Es imprescindible entonces que los gobiernos latinoamericanos concentren sus esfuerzos en demandar a los países industrializados que reduzcan sus emisiones de gas y que comiencen a pensar estrategias y acciones para adaptarse al cambio climático. Se debe prever sistemas de alerta temprana para los eventos extremos; buscar cambios en los cultivos agrícolas hacia especies y variedades más resistentes a las esperadas variaciones climáticas.
Reordenamiento total
Además, se debe proceder a ordenamientos territoriales que eviten los asentamientos humanos en las costas vulnerables; sistemas de emergencia sanitaria que puedan atender las situaciones de evacuación en caso de inundaciones y tormentas o contrarrestar las grandes olas de calor que se esperan. Esto no puede esperar porque aún suponiendo que se logren reducir las emisiones, los impactos ya están ocurriendo. O nó.
Publicidad que mata
¿Por qué los periódicos o la TV no prohíben anuncios de coches que producen más de 150 gramos de dióxido de carbono por kilómetro? ¿Por qué no eliminan directamente todos los anuncios de vuelos? La razón es que obtienen cerca de tres cuartos de sus ingresos de la publicidad. Las empresas de información no reducirán sus oportunidades de supervivencia, por lo que la campaña para una prohibición de anuncios de combustibles fósiles enfrenta dificultades.
Laguna en peligro
La laguna de Parón, la más grande del Parque Nacional Huascarán está en peligro de desaparecer debido al uso irresponsable de sus aguas para aumentar la capacidad de generación de la Central Hidroeléctrica del Cañón del Pato, según denunció el alcalde de la provincia de Huaylas, Fidel Broncano Vásquez. La responsable es la empresa Duke Energy International, propietaria de Egenor, qe actúa sin ningún tipo de control.
Uso industrial
Según la autoridad edil, el uso industrial de las aguas del río Llulan impide el uso para fines de consumo humano, regar las plantaciones de la zona y destinarla a la cría y explotación de animales, que son prioritarias, conforme a lo dispuesto en los artículos 27 y 32 de la Ley de Aguas. No obstante, Egenor utiliza el agua con fines energéticos, lo que viene ocasionando problemas a la planta de tratamiento de agua potable de Caraz y los canales de regadío.
Peligro
Debido al uso indiscriminado, la reserva de agua se ha reducido de 50 millones de metros cúbicos, que tenía en 1992, a menos de 25 millones de m3 en la actualidad. Egenor no ha cumplido con las normas ambientales dictadas por el Estado y viene causando un serio deterioro a la laguna de Parón. La población ha mostrado su indignación con una serie de marchas que hasta la fecha han sido pacíficas, pero pueden degenerar en actos de violencia si las autoridades no actúan de inmediato.
24/08/07
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