QUINTA COLUMNA (VIII)

24 de agosto del 2007

Enemigo público
Alan García se convirtió en el enemigo público de la población devastada por el terremoto. Transcurridas tres horas del siniestro aseguró al Perú entero que no habían víctimas. Luego, retardó hasta más no poder la entrega de ayuda y luego con sus actitudes inamistosas provocó que decenas de bomberos españoles se retiraran del país por la falta de apoyo. ¡Estará en sus cabales! Nadie lo sabe, pero la verdad es que desbarra a cada rato.

Para salvar Pisco
Para salvar a las ciudades afectadas se requiere que las autoridades oficiales se instalen cerca de la población y no desde la Base Aérea del distrito de San Andrés, que es un lugar de difícil acceso. Además, se debe organizar a la población afectada o respaldar la organización que la propia población ha promovido, afirma Antonio Peña Jumpa, abogado pisqueño que sufrió la tragedia en carne propia, al perder a su madre en el sismo. 

Agua y alimentos
El abogado recomienda empadronar cuadra por cuadra a la población para que los delegados se encarguen de distribuir agua y alimentos, pues hasta hoy los pocos centros de distribución no satisfacen a la totalidad de las familias afectadas debido a la falta de personal de apoyo, de medios de transporte eficientes y, curiosamente, porque la mayoría de la población no acude a esos centros porque no quiere dejar sus pocas pertenencias al aire libre.

Seguridad
Ante la carencia de personal policial y militar para otorgar seguridad a la población, Peña afirma que la mejor respuesta debe venir de la propia población damnificada. Esta población organizada es la que puede repeler cualquier acto de desorden interno; ciertamente con el apoyo de los agentes policiales y militares. Asimismo, recomienda instalar centros de comunicación gratuita en distintos puntos de la ciudad.

Desigualdad
La desigualdad social quedó en evidencia tras el terremoto, al igual que la falta de previsión del Estado para aminorar las consecuencias de los fenómenos naturales en una sociedad tan desigual. Por ejemplo, en Barrios Altos, el Rímac, el Callao e innumerables ciudades peruanas, millones de personas habitan en viviendas precarias que no resistirían un terremoto; pero hasta ahora, la desidia del Estado condena a quien no tiene capacidad económica a una desprotección total.

Imprevisión
El Estado pudo intervenir desde el primer momento y disponer que los vehículos de la Policía Nacional o las Fuerzas Armadas ayudaran a que todos los ciudadanos consiguieran llegar a las zonas afectadas y no sólo quienes podían pagar lo que pedía la empresa Soyuz. Lo peor fue ver a algunos ministros pedir que los damnificados caminaran durante horas en pos de una botella de agua o un paquete de galletas, en lugar de organizar la entrega de víveres.

De segunda clase
Los peruanos de Ica son ciudadanos de segunda categoría para el Estado. Por eso se permite a Soyuz que arriesgue sus vidas, que los complejos agroexportadores se apoderen del agua, por eso los abusos laborales contra las trabajadoras y, por eso, los hospitales son tan precarios. Sería bueno que las casas de playa de los veraneantes de Asia, que cuentan con infraestructura para albergar a todos los damnificados, sirva para darles cobijo hasta que pase la emergencia.

Telefónica
El congresista Yonhy Lescano refutó las declaraciones de la ministra de Transportes y Comunicaciones, Verónica Zavala, quien afirmó que la caída de antenas y la congestión de llamadas son las causantes del colapso del servicio telefónico. Y es que en Lima no se registró la caída de ninguna antena. Lescano recordó que Telefónica debe activar inmediatamente un sistema de emergencia que asegure el sostenimiento del servicio. 

Diez millones
Lo que tiene que investigarse es la sobreventa de aparatos celulares que hasta hoy suman más de diez millones de unidades, sin que se haya ampliado la capacidad del sistema. Estas ventas explosivas se han hecho de modo alegre poniendo en peligro la sostenibilidad del servicio. La verdad que es deplorable la actitud del MTC y Osiptel de fungir como defensores de oficio de las empresas, al inventar  todo tipo de excusas para justificar su proceder negligente.

Desde Ica
Una de las falencias que se puso en evidencia en estos días es la falta de calidad de las construcciones, incluso las de material noble. La antropóloga Angélica Aranguren afirma que eso obedece a la corrupción. “Sin honrar a nuestros antiguos ancestros, grandes constructores de nuestra América, se construye mal, porque se empobrece sin respeto los materiales de construcción, por robo. Si los Incas estuvieran vivos, les aplicarían la muerte”, afirma en una misiva.

La política mercantilista
“... lo nuestro es desidia de siglos de explotación, de falta de amor a las obras que requieren los pueblos, de vigilancia para que se hagan las cosas bien, del abandono de los principios morales que rigieron siempre nuestras vidas en nuestro continente antes de la invasión europea, donde la política e ideología mercantilista, trajo abajo la moral de los mestizos. La otra cara, la ponen los pueblos campesinos y pobres explotados y abandonados por el sistema...” , recuerda Angélica.

Abucheos
El pueblo de Ica observó con ira e indignación a los personajes del oficialismo que suelto de huesos se pasearon entre las ruinas y los muertos haciendo promesas. El pueblo les gritó de todo y los obligó a retirarse. “Cuánta responsabilidad tienen los gobiernos del Perú en la cuota de desgracia que hoy nos toca; si no tienen responsabilidad del choque de placas de la Tierra, sí lo tienen de no haber tomado las medidas de prevención para capear los sismos”, concluye Angélica Aranguren.

24-08-07

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