El manifiesto de Carlín:
Las 4 horas de trabajo

Por: Efraín Rúa

Carlos Tovar, Carlín, presentó hace poco un libro provocador: Manifiesto del siglo XXI. La gran fisura mundial y cómo revertirla, en el que propone una nueva bandera para el programa de lucha de los trabajadores, las 4 horas de trabajo. Así, como se lee. Si en siglo XIX la I y II Internacional, lideradas por Carlos Marx y Federico Engels, impulsaban la conquista de las 8 horas, hoy, en pleno siglo XXI, la consigna es alcanzar las 4 horas de trabajo.

¿Cómo es posible?, se preguntarán muchos. Ahora que el neoliberalismo ha barrido con las conquistas laborales; cuando las mayorías sufren desempleo, falta de seguridad social y pensiones; ahora que los capitalistas reclaman acabar con los escasos derechos laborales para alcanzar la competitividad que reclaman para poder competir con sus pares extranjeros.
Carlos Tovar Carlín responde afirmando que los adelantos tecnológicos y la automatización de servicios han incrementado la productividad en el trabajo. Que un trabajador produce hoy lo que antes hacían dos o tres trabajadores. Señala además que el incremento de la productividad no se traduce en aumentos de sueldos y mejores condiciones laborales, sino en despidos, rebaja de ingresos y una mayor explotación laboral.

Tovar denuncia que el incremento de la productividad no genera mayores puestos de trabajo ni resuelve el problema del desempleo como alegan los defensores del liberalismo; pues el desarrollo tecnológico tiende a acabar sistemáticamente con los puestos de trabajo y a retirar consumidores del mercado.

Por eso, reclama poner las cosas en su verdadero lugar, insiste en la tesis de David Ricardo: el trabajo humano es el creador de la riqueza, y explica que a menor trabajo, menor precio de los productos que van al mercado; es decir, menor ganancia para los capitalistas.
Carlín afirma que la aplicación de las 4 horas de trabajo en escala planetaria acabaría con el desempleo, mejoraría la tasa de ganancia de los capitalistas y permitiría a los trabajadores contar mayor tiempo libre y, por ende, una mejor calidad de vida.

El tema está planteado. Falta ver si sindicatos y partidos de izquierda hacen suya la reivindicación planteada por un intelectual que se reclama seguidor de Carlos Marx. Cierto es que los tiempos han cambiado y no existen organizaciones con la fuerza de antaño, pero siempre son saludables las corrientes que pretenden ponerle freno a los excesos del capitalismo y hacer del mundo un lugar más humano.

Hoy como ayer, la palabra la tienen los trabajadores.