El
Estado ecuatoriano incauta 195 empresas
LA OLIGARQUÍA EN JAQUE
Por: Decio Machado | Rebelión
De igual manera que se manipuló la decisión
del gobierno venezolano de no renovar la concesión de Radio
Caracas TV (RCTV) el 27 de mayo del año pasado, los medios
de comunicación ecuatorianos e internacionales ya están
manipulando la incautación de varias empresas de comunicación
en la madrugada del día del 8 de julio, por la Fiscalía
General de la Nación y la Agencia de Garantías de
Depósito (AGD) ecuatoriana.
Mientras los medios recogen declaraciones del tipo
de “atentado y atropello a la libertad de expresión”,
emitida entre otros muchos periodistas, por Nicolás Vega,
gerente de la televisión Gamavisión; o incluso las
del alcalde de Guayaquil, el líder “secesionista”
socialcristiano y portavoz de la oligarquía tradicional,
Jaime Nebot , en las cuales advierte demagógicamente: “es
el inicio del fin de la libertad de expresión en el país”;
la realidad se corresponde, al igual que pasó en Venezuela
hace algo más de un año, a algo muy distinto.
¿Qué ha sucedido en realidad?
La Agencia de Garantías y Depósito
AGC, conforme al artículo nº 29 de la Ley de Reordenamiento
en materia económica y tributaria, dispuso la incautación
de todos los bienes de propiedad de los administradores y accionistas
del ex Filanbanco, al 2 de diciembre de 1998; cuyas pérdidas
fueron determinadas por la Junta Bancaria, por 661 millones de dólares,
conforme lo previsto en la resolución JB-2008-01084, con
fecha 26 de febrero de 2008.
Artículo 29, Ley AGD: “…en aquellos
casos en que los administradores hayan declarado patrimonios técnicos
irreales, hayan alterado las cifras de sus balances o cobrado tasas
de interés sobre interés, garantizarán con
su patrimonio personal los depósitos de la institución
financiera, y la AGD podrá incautar aquellos bienes que son
de público conocimiento de propiedad de estos accionistas
y transferirlos a un fideicomiso en garantía mientras se
prueba su real propiedad…”.
No es una incautación única sobre
medios de comunicación o por el mero hecho de ser medios
de comunicación. El gobierno ecuatoriano ha incautado 195
empresas entre ellas: empresas agrícolas, de comercio, de
seguros; de construcción; yates, aviones y otro tipo de bienes
inmuebles, además de las empresas mediáticas. Sus
propietarios, el llamado Grupo Isaías, eran los propietarios
de Filanbanco, entidad que junto con otras articularon la estafa
más grande de la historia del Ecuador, hace 10 años.
De hecho, la familia Isaías, vive desde entonces en Miami,
Estados Unidos.
Con esta medida, que debió ser tomada hace
10 años, renace la esperanza de los cientos de ciudadanos
a los que nunca se les devolvió su dinero luego de la quiebra
de Filanbanco. Además estas incautaciones no vulneran ningún
derecho laboral ni paralizará ninguna de las empresas en
cuestión, es el Estado ecuatoriano el que ahora velará
y garantizará la estabilidad laboral.
La intoxicación mediática a la que
una vez más esta siendo sometida la comunidad internacional
por medio de los grandes grupos de comunicación, intenta
hacer creer que el llamado gobierno de la Revolución Ciudadana,
presidido por Rafael Correa, ha desarrollado una acción para
hacerse con los medios de comunicación opositores, y que
dicha acción carece de legitimidad jurídica.
Lo cierto es que, entre las 195 empresas de la
familia Isaías incautada, se encuentra tres canales de televisión
(TC Televisión, Gamavisión, Cable Noticias CN3), más
la televisión por cable, Cable Deportivo. Además,
los Isaías, tiene entre su holding empresarial, media docena
de radios (entre ellas destacan Súper K8 800 y Radio Carrusel),
así como otra media docena de revistas (La Onda, Generación
XXI, El Agro, Samborondón,…). Todos ellos han quedado
incautados por el Estado.
¿De quién son los medios
de comunicación en el Ecuador?
La industria mediática ecuatoriana, al igual
que la del resto del planeta, ha derivado en dos efectos importantes
en los últimos treinta años. Por un lado, una creciente
privatización monopólica que genera significativos
lazos entre grupos de poder y medios de comunicación. Pero
además, dicha relación tiene un efecto directo sobre
la intención y direccionalidad de la información,
instrumentalizada desde los intereses de quienes son propietarios
de los medios.
Esta relación -prensa-grupos económicos-
no es nueva. La tendencia mundial por comercializar los medios de
comunicación responde a la importancia ideológica
que tienen, y al poder que supone el manejo de información.
En ese sentido, Ecuador no ha sido una excepción.
Los medios ofrecen la posibilidad de controlar
de manera indirecta, a través de la unificación de
pensamiento y la injerencia en la percepción ciudadana. Se
trata de una hábil estrategia, considerando que se ampara
en el discurso de la democracia y la libertad de expresión.
La manipulación de información responde
a un interés específico de control social a través
de la homogenización de percepciones, incidiendo directamente
en el imaginario social y el debate público. El papel de
los medios ya no es informar sino moldear una sociedad funcional
a los grandes poderes económicos.
Durante los últimos años, en Ecuador
se han producido una serie de acontecimientos que han ido modificando
la configuración de los grupos económicos del país.
En este sentido, resulta importante destacar el papel de la crisis
bancaria de 1998 en el reordenamiento de los grupos de poder económico
del país.
En la actualidad, la propiedad sobre los medios
en el Ecuador presenta características monopólicas.
Son los grandes grupos económicos del país los que
concentran los espacios mediáticos, bajo el tradicional formato
de familias cerradas. Un cruce de información sobre accionistas
y directorios de medios revela además una importante imbricación
entre estos grupos vinculados a través de relaciones comerciales,
familiares y por propiedades compartidas.
En este momento, y a falta de una oposición
sólida capaz de estructurar alternativas al gobierno del
presidente Correa, son los medios las herramientas utilizada por
la oligarquía para intentar desprestigiar y deslegitimar
el actual momento de transformación social que vive el Ecuador.
Los grupos tradicionales que controlan los medios
en el en Ecuador son:
-
Isaías de Guayaquil Eljuri de Cuenca
y Vivanco de Quito, entre estos tres grandes grupos, conforman
el supergrupo IEV, el holding multimedia más importante.
Cada familia mantiene el control total sobre determinados medios
pero además tienen un conjunto de intereses mutuos en
un número importante de medios de comunicación.
-
Mantilla Mosquera y Mantilla Anderson, ambos
de Quito, conforman el supergrupo Mantilla: Relación
familiar (primos hermanos). Intereses comunes en sector editorial.
Cuentan con empresas que los enlazan económicamente.
Separación de intereses a nivel de prensa escrita.
-
Y los grupos sueltos, Vivanco y Egas de Quito;
así como, Alvarado, Pérez y Martínez de
Guayaquil.
Todos ellos son de perfil conservador, no habiendo
sectores progresistas mediáticos más allá de
la televisión estatal –Ecuador TV, sin emisión
permanente-, el periódico El Telégrafo (también
estatal y con una limitada tirada de 25.000 ejemplares) y una red
de radios comunitarias, entre las que destaca La Luna (activa protagonista
durante el derrocamiento del coronel Lucio Gutiérrez).
En el Ecuador actualmente son 19 familias oligárquicas,
las que controlan a nivel nacional la pantalla chica: de 348 concesiones,
287 están en manos de estos grupos familiares, ya sea como
personas jurídicas o como personas naturales. El resto de
concesiones se encuentran en provincias, principalmente en posesión
de políticos o empresarios locales.
Entre estas familias, los Isaías son los
más importantes, teniendo en su poder el 27% de la concentración
mediática televisiva.
Los antecedentes investigativo
El pasado 4 de agosto de 2007, el presidente Rafael
Correa, afirmaba que el atraco bancario de 1999 al que se vio sometido
el país es una “historia tenebrosa” que “no
quedará en la impunidad” y pidió a los ecuatorianos
estar atentos al futuro.
En ese momento, Correa advertía a los ciudadanos
que los resultados del informe que la comisión de auditoría
del salvataje bancario “eran estremecedores”. Dicho
informe fue presentado públicamente el 9 de agosto del año
pasado, y a partir de ahí, el gobierno pidió al Fiscal
General de la Nación que investigue a los responsables y
conforme una veeduría ciudadana para que estos delitos fueran
sancionados y no quedasen en la más absoluta impunidad.
Correa denunciaba entonces, que “todo fue
un plan para quebrar al país y llenar el bolsillo de los
banqueros” (en la actualidad, todos instalados en los Estados
Unidos), indicando también que ese “atraco” financiero
de 1999 y 2000 tuvo como antecedentes la manipulación de
las leyes.
La banca controló la Constituyente
de 1998
Los banqueros intervinieron en varias leyes en
elaboración de la Asamblea Constituyente de entonces, dominada
por el Partido Social Cristiano y la Democracia Cristiana, con el
fin de realizar modificaciones legales para su beneficio.
Se modificó por ejemplo la transitoria número
42 de la Constitución en relación con la gestión
del Banco Central para incorporar el siguiente contenido: “Hasta
que el Estado cuente con los instrumentos legales adecuados para
enfrentar crisis financieras y por el plazo no mayor de dos años,
contados a partir de la vigencia de esta Constitución, el
Banco Central del Ecuador podrá otorgar créditos de
estabilidad y de solvencia a las instituciones financieras, así
como crédito para atender el derecho de preferencia a las
personas naturales depositantes en las instituciones que entren
en proceso de liquidación”.
Los banqueros se prepararon la legislación,
ya sabiendo que venía la crisis e hicieron una Constitución
a su medida para que todo el pueblo ecuatoriano pagase su irresponsabilidad
y sus lucros indecorosos.
Tras este primer paso para atracar el país,
vino el segundo, en diciembre de 1998, con la aprobación
de ley de la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD),
cuyo lema parece haber sido, según Correa: “quiebren
no más que todo el Ecuador paga”.
Después de marzo de 1999, llegó el
congelamiento de depósitos, que se convirtió en el
mayor decomiso de la historia del país (versión ecuatoriana
del “corralito” argentino), y se registró una
devaluación del sucre (moneda del país en aquel momento),
que pasó de un tipo de cambio de 5.000 sucres por dólar
a 25.000 sucres por dólar, con lo que se consumó el
robo de las cuatro quintas partes de los depósitos del pueblo
ecuatoriano.
Los presidentes implicados
Toda esta operación de robo a escala nacional,
comenzó durante el mandato de Fabián Alarcón,
declarado presidente interino después de la destitución,
tras fuertes movilizaciones populares, de Abdalá Bucaram,
el 11 de febrero de 1997. Esto llevó a una crisis política,
ya que constitucionalmente la sucesión correspondía
a la entonces vicepresidenta, Rosalía Arteaga, que había
asumido el poder sin la autorización del Congreso el 6 de
febrero. Arteaga ejerció de manera oficial como presidenta
entre 9 al 11 de febrero, pero cedió finalmente ante Alarcón,
que asumió de manera interina hasta el 10 de agosto de 1998.
Su gobierno fue caótico. La crisis constitucional
desatada a partir de su designación acabó con un referéndum
que dio paso a la Asamblea Constituyente anteriormente referenciada,
que redactó la nueva Carta Magna de 1998.
El interinazgo de Alarcón se prolongó
hasta el 10 de agosto de 1998, cuando asumió un nuevo presidente
elegido en las urnas, el alcalde de Quito Jamil Mahuad.
Mahuad, líder de la Democracia Popular,
gobernó el país entre 1998 y su derrocamiento en el
2000. Recordado como el presidente más nefasto de la historia
del Ecuador desde su regreso a la vida democrática, actualmente
dicta clases en Harvard, donde imparte cursos de escenarios políticos.
La consecuencia: el éxodo de un
pueblo
El masivo robo desarrollado por los tenebrosos
banqueros ecuatorianos, en contubernio con el Gobierno de Jamil
Mahuad, causó repercusiones terribles, valorándose
el desfalco económico en unos 6.000 millones de dólares.
Sin embargo, el costo de este asalto ha tenido
repercusiones aún más graves para la población
ecuatoriana. Desde 1995, con énfasis principalmente en 1999
y 2000 (momento del atraco bancario), cerca del 25 % de la población
del Ecuador, tuvo que emigrar.
Los estragos económicos de la última
guerra contra el Perú (1995), la devastación causada
a lo largo de toda la costa del país por el Fenómeno
del Niño durante 1998, y en especial, que quiebra fraudulenta
de los principales bancos (1999), fueron los principales causantes
del éxodo masivo ecuatoriano a Europa y Estados Unidos.
El atraco bancario y la posterior dolarización
del país, en el año 2000, dejó a la economía
ecuatoriana contra las cuerdas, la cual de hecho se salvó
consecuencia de las divisas enviadas por los inmigrantes que tuvieron
que salir del país.
Lo que está por venir...
El presidente Correa ya lo ha advertido, se hará
justicia, aunque sea 10 años después, no son los Isaías
los únicos que serán incautados por el gobierno de
la Revolución Ciudadana.
Un acto de valentía como este por parte
del Ejecutivo ecuatoriano, con Correa a la cabeza, merece ser aclarado,
con independencia de la manipulación mediática a la
que se le intente someter por parte de medios de comunicación
que desde hace ya muchos años, dejaron de lado la ética
periodística y su función primordial: la facilitación
de una información objetiva para el conjunto de la ciudadanía.
Publicado: 10/07/2008
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