La
lucha continúa
COLOMBIA, CAMBIO Y FUERA
Por: Miguel Ángel Sandoval |
En nota anterior señale que el tema colombiano
era supremamente complejo como dicen en Colombia. Que no avalaba
el asunto de los secuestrados o rehenes y que, una primera explicación
del actual enredo, había que buscarla en el proceso mediante
el cual se había llegado a una situación sin sentido,
con un conjunto de rehenes que sin deberla ni temerla, sirven de
justificación a las FARC para subrayar lo pésimo de
las condiciones en cárceles de Colombia, y a Uribe y sus
aliados para hacer lo que sea y justificar la negativa al diálogo
para buscar la salida política que el país necesita.
En el recorrido que lleva a esta situación
existe la negativa del gobierno para reconocer la vigencia en Colombia
del derecho humanitario internacional, tal y como lo establece las
Naciones Unidas. A partir de ahí, el secuestro como una medida
de presión para que el gobierno acepte el derecho humanitario
y de manera especial los protocolos adicionales que hablan de los
conflictos armados internos.
A la negativa gubernamental nuevas presiones y
en un abrir y cerrar de ojos, el tema de los rehenes se convierte
en el punto focal y a partir de entonces, se vive en el error y
se convierte el tema de los rehenes un tema central en el conflicto.
Sin duda alguna, se trata de un error mayúsculo pero tiene
su explicación en esa negativa a reconocer los protocolos
de la ONU.
Y por supuesto, hay en ello la incapacidad militar
de las FARC para dar pasos más sólidos en el conflicto
interno y modificar en su favor la correlación de fuerzas
. Con lo cual los protocolos de la ONU serían más
próximos de obtener. Es un escenario perverso pero que con
el asunto de los rehenes se complica aun más. Pero no solo
hay incapacidad de las FARC.
El gobierno colombiano, con Uribe o sin Uribe,
se volverá viejo y no podrá derrotar militarmente
a las guerrillas colombianas, y ello con el uso de tropa por decenas
de miles, con helicópteros, aviación, inteligencia,
apoyo gringo o de quien sea, tortura, genocidio, etcétera.
Sean las FARC o el ELN. Es por ello que la salida tiene que ser
política, negociada, pactada, o como se le denomine, pero
seguro, nunca será militar. No hablo al tanteo, es parte
de la experiencia regional y mundial.
Admitamos que hay una entrega incondicional por
parte de la guerrilla de todos los rehenes y seguro que el conflicto
continúa igual o más fuerte que antes. Sin rehenes
habrá la tentativa de arrasar las guerrillas de las FARC
y ello dará como resultado un escalamiento del conflicto.
Y entonces estaremos ante el riesgo de internacionalización
real.
Es el escenario que se puede prever y es algo que
está en los mejores sueños de los artífices
de la contrainsurgencia colombiana, y sobre todo, de sus asesores
guerreristas. Pero también es indispensable que las FARC
analicen con seriedad el ánimo de la sociedad colombiana.
No se puede en ninguna variable, hacer caso omiso de las crecientes
expresiones de cansancio de la guerra y de desaprobación
de la misma.
Coincido de manera plena con el compañero
Fidel Castro cuando señala que no se trata en ningún
caso de deponer las armas y en ello tiene absoluta razón.
Antes hubo intentos y los resultados son el asesinato de 5000 miembros
de Unión Patriótica, y antes, el asesinato de toda
la dirigencia histórica del M19, entre quienes estaba Jaime
Bateman.
La información de que hubo en el último
affaire de los rehenes un rescate millonario, solo nos dice del
nivel de incertidumbre que existe en el conflicto de ese país,
y en otra perspectiva, de la incredulidad que generan desde hace
mucho los militares colombianos. Que haya habido o no un rescate,
no altera los datos estratégicos del conflicto armado en
Colombia.
Por lo demás, la urgente búsqueda
de un acuerdo político es algo en que podemos coincidir quienes
tenemos un nivel de preocupación por el caso de Colombia
y la suerte compartida del continente latinoamericano. Callar en
este momento me parece que contribuye poco a la salida política
del conflicto en ese país hermano. Mientras otras cosas ocurren,
cambio y fuera.
* Miguel Angel Sandoval que fue uno de los fundadores
del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), uno de los
grupos que integraban la guerrilla guatemalteca Unidad Revolucionaria
Nacional de Guatemala. Fue miembro de la comisión internacional
que negoció el cese de las hostilidades en Guatemala.
Publicado: 10/07/2008
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