La
ley de la selva
GARCÍA APRUEBA 192 DECRETOS LEGISLATIVOS
Por: Oscar Torres |
La guerra entre el gobierno de Alan García
y los sectores populares está declarada. Así lo revela
el aluvión de 102 decretos legislativos expedidos por el
gobierno, entre los que se encuentra la controvertida Ley de la
Selva que faculta la venta de “tierras eriazas” de propiedad
del Estado en las zonas de selva y ceja de selva, que privatiza
el uso del agua, promueve el remate de puertos y aeropuertos y limita
aún más el respeto a los derechos laborales.
Una vez más Alan García demuestra
que poco le importan los reclamos de la población que exige
un cambio en el modelo económico; por el contrario, su gobierno
profundiza el modelo y se burla de las demandas del pueblo. En esas
condiciones, el paro nacional se convierte en una necesidad para
enfrentar los atropellos del Estado al servicio de los grupos monopólicos.
De sus resultados dependerá el curso de las confrontaciones
de los próximos meses.
¿Qué es lo que pretende el régimen
de Alan García?, simplemente reducir el Estado a su mínima
expresión y convertirlo en un instrumento al servicio de
los grupos de poder. No le importa rematar a precio de huevo los
últimos remanentes del Estado, encima pretende hacer lo mismo
con la propiedad comunal que desde hace siglos posee vastas extensiones
de la Amazonía que hoy pretenden ser entregadas a grupos
monopólicos. No le importan tampoco las voces campesinas
que se oponen a la entrega de tierras productivas, de bosques milenarios
que podrán ser arrasados sin control, pues las mineras ya
no necesitarán contar con el requisito del acuerdo previo
para iniciar sus actividades. Así, empresas como Río
Blanco Cooper S. A., podrán obtener una licencia ambiental
de parte del Ministerio de Energía y Minas sin contar con
el premiso de los propietarios.
Qué duda cabe que esto llevará a
enfrentamientos en que la vida de campesinos estará en grave
riesgo, lo sabe bien el gobierno que no dudará en aplicar
a sangre y fuego sus normas legales que violentan los derechos de
las comunidades. Pero a pesar de lo que se crea, la promoción
de inversiones mineras también se verá afectada por
el incremento de los conflictos, especialmente en las zonas donde
se están por iniciar los proyectos.
Una vez más, el APRA, los fujimoristas y
la derecha más cavernaria unen sus fuerzas para golpear al
pueblo peruano y aprobar normas que no hubieran podido digitar en
el Congreso, a su regalada gana y haciendo lobby con los grupos
monopólicos que controlan el país. Qué duda
cabe que en este entramado han tenido que ver ministros nefastos
como Mercedes Aráoz, Rafael Rey, Ismael Benavides, Luis Carranza
y Juan Valdivia, que han contando con la asesoría de los
principales bufetes de abogados.
Entre gallos y medianoche, elaboraron 19 normas
que modifican el régimen legal del agro, privatizan el régimen
de agua, facilitan la venta y traspaso de tierras comunales en sierra
y selva y afectan la propiedad de las tierras que no están
en uso agrícola inmediato, eriazas, etc.
Expidieron otros 7 decretos que modifican las normas
laborales del país, estableciendo derechos restringidos en
empresas de hasta 100 trabajadores y 6 millones de soles de facturación
anual, reduciendo las obligaciones para sus trabajadores (vacaciones
15 días, rebaja de CTS, fin de gratificaciones, despido acelerado,
etc.)
Redactaron otras cuatro normas que modifican la
Ley General de Minería, en claro favorecimiento a las grandes
empresas. Otras tres que tratan sobre pesca, e incluyen el negociado
de los límites de captura. Hay otros tres sobre propiedad
intelectual que apuntan a excluir al país de sus compromisos
en la Comunidad Andina de Naciones. Está la ley de puertos,
que impulsa su privatización, la desaparición de la
Empresa Nacional de Puertos (ENAPU) y la destrucción de la
organización sindical.
Así, se van sumando otros decretos que se
refieren a las contrataciones del Estado y las compras públicas,
otras cuatro a proyectos de inversión, los que profundizan
la liberalización de la aviación civil para el ingreso
de pilotos extranjeros, especialmente chilenos. Otros tres se refieren
a la conformación del nuevo Ministerio del Ambiente, además
se modifica la ley general de banca, entre otros aspectos. En cuanto
a libre competencia e Indecopi, hay cinco normas nuevas, una de
ellas sobre el sistema concursal.
También hay decretos sobre comercio exterior,
AFP, programas sociales, telecomunicaciones, vivienda, empresas
públicas. Lo cierto es que Alan García ha hecho un
negocio redondo y debe estar cobrando un precio muy alto por el
servicio. Habrá que investigar sus cuentas en el extranjero
para saber cuánto cobró por el trabajo.
En estas condiciones ¿quién puede
dudar que el paro sea una necesidad para los sectores populares?
Publicado: 03/07/2008
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