Lo
que el fuego se llevó
EL INCENDIO DE LOS ESTUDIOS UNIVERSAL
Por: Alfredo Garcíaa | Página 12
Donde hay cenizas, ¿cuántas películas
clásicas se quemaron? En lo que respecta al incendio acaecido
hace dos semanas en Universal City, Hollywood, California, no se
sabe bien, y probablemente nunca lo sabremos. Pero los amantes del
cine clásico irán notando lo grave del asunto a medida
que los títulos clásicos que esperaban ver resurgidos
de la cripta cual monstruo de Universal sigan remoloneando en las
bóvedas sin ver la luz, y ni hablar de que los vean.
Hollywood tiene una vieja tradición de renacer
de sus propias cenizas, y el ejemplo más perfecto puede ser
la impactante escena del incendio de Atlanta de Lo que el viento
se llevó, fogata épica lograda prendiéndole
fuego al magnífico set de la muralla que contenía
al clásico King Kong en la isla de la Calavera en el film
de comienzos de los años ’30. Al menos, nadie puede
negar que lo filmaron con más colorido esa segunda y última
vez.
Universal no tuvo nada que ver con ese incendio
de producción independiente –sí, Gone with the
wind era una producción indie–, pero su segundo incendio
digno de la era del cine catástrofe ya logró reducir
a cenizas al muñeco asustaturistas basado en la ahora también
vieja remake de los ’70 con Jessica Lange.
El incendio anterior fue en 1990. Se quemaron 3
acres de la firma, incluyendo áreas destinadas al parque
de diversiones, soundstages, decorados y algún que otro archivo
de cosas viejas, rubro menos espectacular que cualquier otra cosa
que largue grandes columnas de humo y catastróficas llamaradas
al estilo Irwin Allen.
En todo caso, 28 años después de
aquel incendio accidental olvidado del siglo pasado, en nuestro
siglo XXI la idea de patrimonio cultural y preservación de
archivos, la idea de que una obra de arte se pueda perder de vista
para siempre entre las cenizas resulta casi tan aterradora como
una noche en el cementerio desenterrando cadáveres al estilo
Universal. Pero ojo, el estudio no sólo fue, es y será
la Casa de Drácula, Frankenstein, el Hombre Lobo, el Monstruo
de la Laguna Negra, la Momia y tantas otras criaturas inmortales.
Directores como Lubitsch, el mejor Douglas Sirk y Preston Sturges,
el Hitchcock de Los pájaros y el Lewis Milestone de Sin novedad
en el frente son sólo una punta del iceberg del legado de
Universal Pictures, el estudio que en la década de 1970 cambió
la manera de hacer cine al apoyar a un joven Spielberg que de Duel
y Loca evasión pateó el tablero con Tiburón,
y para bien o para mal Hollywood nunca fue el mismo.
En cambio, parecería que, luego del incendio
espectacular que ocupó brevemente los canales de noticias
el otro fin de semana, no pasó nada, y que está todo
bien. Después de todo, según las primeras declaraciones
oficiales del gran jefe de Universal, Ron Meyer, apenas se quemaron
unos viejos juegos mecánicos (la flamante atracción
de los Simpson que costó 40 millones de dólares estuvo
abierta al público inmediatamente), unos decorados, algún
soundstage y los archivos de video o, textualmente, “The video
library”.
En un primer y último informe oficial se
dijo que las pérdidas incluyeron el superclásico decorado
de las calles de Nueva York –reconstruido luego del incendio
de 1990–; al menos un estudio de filmación completo,
el animatronic gigante de King Kong, el set de Volver al futuro
(conocido como the courthouse area, donde filmaron obras maestras
como Matar a un ruiseñor, de Robert Mulligan, y films recientes
como Transformers y Spiderman 2) y las abstractas “video vaults”,
donde en un primer momento nadie recordó que también
se almacenaban masters de grabaciones musicales del sello Universal,
incluyendo gemas de Decca y AM Records. En este sentido, el vocero
de Universal Music Group (subsidiaria de Vivendi SA), Peter LoFromento,
explicó que se supone que los masters de jazz de Decca perdidos
en el fuego aparentemente tendrían backups digitales almacenados
en otro sitio. Reconoció no poder precisar si lo que se quemó
eran o no originales.
Mientras tanto, en todos los foros de Internet
de amantes de estas obras de arte perdidas, la gente empezó
a mostrarse gravemente preocupada. Los amantes del jazz hasta recordaron
el proceso judicial contra un tal Hoffman, ingeniero de sonido que
hace años intentó preservar en su domicilio masters
de jazz de Universal, debido a su suposición de que no estaban
bien cuidados en su lugar de origen. Según estos rumores,
los hechos estarían demostrando que de haber seguido en su
casa hoy existirían en perfecto estado.
Por otro lado, los mismos voceros de Universal
reconocen que la pérdida de los 40 o 50 mil títulos
convertidos en cenizas hace 15 días conspira seriamente contra
las programaciones de ciclos de cine museos y cinematecas que esperaban
la gentileza del estudio para redescubrir –o sea, a esta altura,
ver por primera vez– films clásicos olvidados simplemente
porque nunca se volvieron a ver desde su estreno. Un film de los
’40 protagonizado por Charles Boyer y Olivia de Havilland,
Hold Back The Dawn, supuesta obra maestra hoy casi olvidada, dirigida
en 1941 por Mitchel Leiden con guión de Charles Brackett,
estaba programada en la cinemateca de California, pero ahora seguirá
en la oscuridad dado que la bóveda incendiada incluía
el material menos comercial entre los clásicos del estudio,
es decir aquel destinado casi por obligación para exhibiciones
culturales de instituciones cinéfilas. El área de
programación del estudio mandó un e-mail oficial explicando
que debido al siniestro todos los alquileres y préstamos
de títulos clásicos estaban congelados hasta nuevo
aviso.
La pregunta que también queda pendiente
es cual será el criterio para renovar los masters en tapes
de alta calidad que se perdieron en el incendio. Obviamente, aun
en el mercado clásico, el catálogo incluye títulos
que siguen siendo notablemente comerciales, como por ejemplo todas
las películas de los monstruos que le dieron gloria al estudio,
mientras que otros films antiguos, que también incluyen las
películas de Paramount Pictures (por algo la Mansión
Bates de Psicosis es parte del parque de diversiones) seguirán
lejos de la vista del público, incluyendo películas
que no han vuelto a circular en décadas y que ahora verán
demorada su salida por un buen tiempo, o incluso indefinidamente.
Sin entrar en círculos más elitistas como los de las
cinematecas, simplemente aquellos amantes del cine que esperaban
ver en DVD un buen master de films de Ernst Lubitsch o Preston Sturges,
en algunos casos simplemente deberán seguir esperando.
Fundada en 1912 por el alemán Carl Laemmle,
la Independent Motion Picture Company fue rebautizada Universal
un par de años más tarde. Aunque un porcentaje muy
alto de sus producciones del período mudo están perdidas
sin ningún incendio de por medio (lo mismo se aplica a toda
la producción de Hollywood de esa era, simplemente por el
desorden, la desidia, y el carácter autocombustible del nitrato,
material que precedía al actual y más estable celuloide)
todo cinéfilo recordará la primera superproducción
muda del estudio, El jorobado de Nôtre-Dame, con Lon Chaney.
Hoy Universal es una subsidiaria del grupo General Electric, que
aunque afirmó extraoficialmente que el incendio de este junio
de 2008 puede significarle pérdidas por “decenas de
millones de dólares”, derivó toda declaración
formal a los voceros de NBC Universal, que han manejado el desastre
con eficacia relativa: la semana pasada un artículo de Los
Angeles Times se titulaba “Copias de films clásicos
se pierden en el incendio” mientras que el New York Times,
mas condescendiente, afirmaba: “Ningún clásico
se ha perdido para siempre en el incendio de Universal”. Algunos
foros de melómanos en Internet son mucho más pesimistas
sobre los masters de viejas grabaciones de jazz del sello Decca
archivados en la bóveda quemada: “Se perdió
casi todo” es la noción más repetidas en los
blogs del ramo.
También se confirmó la destrucción
de todos los sets del nuevo film de Clint Eastwood con Angelina
Jolie, The Changeling. Oportunamente no había ningún
rodaje en producción durante el fin de semana del incendio,
que sí complicó el cronograma de varios largometrajes
en etapa previa a la filmación, ahora todos haciendo cola
en los estudios de la Warner.
En cuanto a Universal como atracción turística
estilo parque de diversiones, nada está perdido: el editor
de la revista especializada Park World, Paul Ruben, explicó
a Asociated Press que el fuego podría traerle ganancias al
estudio: “De un modo un poco perverso, el incendio puede servir
como promoción al publico, si la gente de Universal es inteligente,
y agregan un ticket adicional para ver los decorados convertidos
en ruinas y cenizas”.
Aparentemente, esta afirmación no es ningún
chiste: simplemente otra confirmación de que “there’s
no business like show business”. En ese caso, no cabe duda
que una de las atracciones más solicitadas en estos días
debe ser una de las irónicamente no tocadas por el fuego:
Llamarada, sobre el taquillero film Backdraft de Ron Howard, debe
estar en su máximo nivel de popularidad.
Publicado: 19/06/2008
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