Precios
de alimentos:
ADIÓS AL FACTOR CHINA
Por: Alejandro Nadal |
Precios de alimentos: adiós al factor China
Para explicar el comportamiento al alza de los precios de alimentos
se ha recurrido a varios factores. Pero entre las razones que se
mencionan, siempre destaca el factor China.
La historia es sencilla: el aumento
de la demanda en China afecta la dinámica de precios, no
sólo por el crecimiento demográfico, sino porque la
clase media ascendente ahora consume más carne. Como se necesitan
700 calorías de alimento en grano para producir 100 calorías
de carne de res, este cambio de dieta presiona fuertemente el mercado.
Hasta Paul Krugman, tan admirado
por los lectores de The New York Times, abraza esta “explicación”
y coloca a la demanda china como principal causa del aumento de
precios. Pero el famoso economista no ha hecho bien la tarea.
Daryll Ray, investigador de la
Universidad de Tennessee, sí ha revisado los números
y éstos son sus hallazgos: primero, entre 1990 y 2007 la
demanda de carne de res pasó de 1.1 a 7.4 millones de toneladas,
pero China cubrió ese incremento con producción doméstica
y hasta exportó pequeños excedentes.
El consumo de carne de cerdo aumentó
de 23 a 45 millones de toneladas entre 1990 y 2007, pero China fue
autosuficiente y siguió exportando. Finalmente, el consumo
de carne de pollo pasó de 2.4 a 11.5 millones de toneladas
entre 1990 y 2007. China fue autosuficiente en este producto, aunque
en 2007 importó una modesta cantidad (124 mil toneladas).
Así, entre 1990-2007 su
demanda de cárnicos creció 142 por ciento, pero se
cubrió con producción interna y hasta se exportaron
excedentes. Ese factor no constituye una presión adicional
sobre el mercado internacional de cárnicos.
¿Qué sucede en el
caso de los granos? Veamos el arroz. Entre 1990 y 1999 el consumo
pasó de 124 a 134 millones de toneladas; la producción
mantuvo el ritmo y China continuó exportando. Después
de 2000 la producción doméstica fluctúa, pero
siguió cubriendo la creciente demanda y generando excedentes.
Se observan incrementos en superficie cultivada para este grano,
lo que permitirá hacer frente a la demanda y seguir exportando.
China cubre su consumo interno
de maíz y es un exportador importante (en 2005 exportó
3.5 millones de toneladas). Para el trigo tenemos que en los años
90 la demanda interna pasó de 102 a 109 millones de toneladas.
Aunque eso pudo cubrirse con rendimientos crecientes, aumentó
sus reservas con importaciones. A partir de 2000 reduce la producción
interna y recurre a sus reservas de trigo para cubrir la demanda.
Sin embargo, desde 2005 la superficie cultivada y la producción
interna aumentan nuevamente y China vuelve a exportar trigo.
Todo esto revela una interesante
política de manejo de reservas. En la década de los
90, probablemente por la experiencia histórica de numerosas
hambrunas, China mantuvo reservas muy altas. Pero en los últimos
diez años una parte de su demanda se cubrió con esas
gigantescas reservas. Por eso los datos mundiales revelan no un
incremento, sino una disminución en la demanda internacional
de granos en ese periodo. Hasta aquí los números de
Daryll Ray.
Tenemos entonces un dato muy importante:
China, lejos de provocar un aumento en la demanda mundial, es responsable
de una reducción debido a su manejo de inventarios. Eso sí
que choca con el comportamiento de los precios, ¿verdad?
No cabe duda, hay que despedirse
del factor China como explicación del aumento de precios.
Y dado que los otros factores que mencionan los medios (agrocombustibles,
precios de petróleo y sequías en algunas regiones)
no sirven por sí solos para dar cuenta de los incrementos
espectaculares en el costo de los alimentos, hay que seguir buscando
otra explicación.
No hay que ir muy lejos: la concentración
del mercado mundial de granos, carne, semillas e insumos agrícolas
es la pista más prometedora. Hoy, conglomerados como Archer
Daniels, Cargill, Bunge, Monsanto y Syngenta tienen el poder de
mercado y la infraestructura para manejar inventarios, invertir
en mercados de futuros y manipular precios a escala mundial para
obtener súperganancias. Pero ni la OMC ni la FAO están
interesadas en remediar esta situación.
En el plano nacional sucede
lo mismo: deficiente política agrícola, mala gestión
de inventarios y poder de mercado de grandes consorcios. Eso explica
el incremento de precios. Pero el gobierno no quiere perturbar a
sus amigos. Es mejor propalar las mentiras sobre el factor China.
Publicado: 13/06/2008
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