Los
transgénicos en acción
MONSANTO Y NUESTRO MINISTRO DE AGRICULTURA
Por: S. Barrio Healey |
Es insólito, de 140 países sólo
el Perú y Paraguay han votado en contra de una legislación
sobre responsabilidad civil y compensación por daños
debido a los transgénicos. No podemos encontrar, ni remotamente,
una explicación lógica a esta situación, sin
embargo, ante los ojos atónitos de los delegados internacionales,
así se dieron las cosas.
Al parecer, según versiones confidenciales
que salen del CONAM, el ministro de Agricultura Ismael Benavides
pasó por encima de la Cancillería e infiltró
a su amigo Alexander Grobman en una reunión internacional
celebrada en Bonn, Alemania en mayo de este año.
No podemos encontrar otro adjetivo que no sea “vergüenza”
para todos los peruanos. El Perú ha saboteado una iniciativa
que 140 países del planeta han preparado durante 7 años.
Por ser una ley vinculante y pactada por consenso se posterga la
revisión de esta legislación hasta el 2010. Más
exacto será decir que no es el Perú el que toma esta
decisión, con alevosía lo hizo un puñado de
peruanos lobistas, sobre quienes pesará la traición
en su conciencia.
Resulta difícil pensar que sea una casualidad
la participación de un lobista de los transgénicos
entre la delegación peruana en Alemania, más aun cuando
sabemos que no ejerce ningún cargo público. En nuestro
país tenemos un grupúsculo de lobistas de transgénicos.
Algunos de ellos, (como nuestro ministro) son empresarios que se
dedican a la agricultura intensiva o al negocio de las semillas.
Dan discursos apologistas sobre transgénicos, y cual filántropos
magnánimos, predican por todo el país que sólo
la tecnología transgénica nos salvará del hambre.
Una apocalíptica historia ya harto repetida por la Monsanto,
que busca atemorizar a la gente con dogmas que carecen de sustento
científico.
Claramente Monsanto ha logrado su propósito,
y sobre el ministro de Agricultura se abre ahora una gran interrogante.
¿Qué interés tiene la delegación peruana
en proteger a la Monsanto de sus cuestionables prácticas
comerciales? ¿Por qué sabotea el trabajo de 7 años
de 140 países en buscar una legislación a todas luces
justificada? ¿Por qué si el mundo se preocupa por
la salud de su gente, la delegación peruana la desprecia?
¿Cuáles son los intereses que están defendiendo?
Si están tan seguros de que la biotecnología
no tendrá impactos negativos ¿por qué no comprometerse
con asumir la responsabilidad de las consecuencias, cualesquiera
que fuesen?
Es un hecho conocido públicamente que Monsanto
ha corrompido a funcionarios estatales en diferentes países,
el caso más publicitado fue en Indonesia, donde por coimas
de US$ 900,000 lograron abrir las puertas a los transgénicos.
En el Congreso de la República se ha postergado
ya demasiadas veces el esperado debate de la ley de biotecnología.
Al parecer los lobistas de transgénicos han calculado bien,
y saben que en ese campo de batalla tienen todas las de perder.
Los del Partido Nacionalista difícilmente van a abrirles
las puertas a las trasnacionales, el APRA también tiene conocidos
opositores, y entre el fujimorismo, hay instrucciones de no favorecer
a la industria transgénica. Viéndose aislados no han
tenido mejor mecanismo que la muñeca de sus influencias políticas,
posiblemente otras influencias que no quisiéramos imaginar,
y han logrado que esta trascendental decisión sea vista con
mayor discreción y anonimato por las autoridades competentes
del Ejecutivo, llámese: INIA, SENASA, DIGESA, Min. Salud,
Cancillería, Min. Pesquería, CONAM, y por supuesto,
el ministro de Agricultura.
Un genetista renombrado y lucido, ha señalado
que para comprender los riesgos de los transgénicos no se
necesita ser un genetista, ni especialista sobre el tema, tan sólo
tener sentido común. El pueblo peruano agricultor ha demostrado
tener más sentido común que los especialistas y las
autoridades competentes del país. Como es natural está
indignado. Indignados están también todos los consumidores
del Perú (y del mundo) que no sólo carecen de etiquetado
de sus alimentos, pero ahora además sin una ley internacional
que los ampare y proteja.
Por el bienestar de nuestra salud y la del medio
ambiente esperemos que esta inaudita situación sea investigada
y corregida.
Publicado: 13/06/2008
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