luminando
la sombra
UN CANCIONERO ESCONDIDO
Por: Mario Tejada |
Proletkult, es una palabra que se ha identificado
a nivel mundial como cultura del proletariado. No vamos a tratar
de esta importante experiencia cultural de los primeros años
de la Revolución de Octubre dirigida por Lunacharski. Solamente
señalaremos que esta manifestación de carácter
político, se puede calificar como la más importante
revolución en la cultura del siglo XX de todo el orbe. Igual
que Cuba lo fue para América en los primeros años
de su Revolución.
El ambiente de transformación social que
se vivió en esa época y la concepción que se
manejaba sobre el rol que debía cumplir la clase obrera,
influyó sobremanera en las capacidades que debía poseer
el pueblo, particularmente el proletariado, para transformar la
sociedad. Y de ellas, la cultura constituyó un elemento importante.
El movimiento anarquista era muy poderoso, y en América a
fines del siglo XIX y las dos primeras décadas del siglo
XX constituyó la principal fuerza política que representaba
al pueblo, y no así, las vinculadas al marxismo.
En una conversación que tuve con Don César
Lévano le pregunté si los anarquistas que llegaron
al Perú tenían una buena formación cultural.
Su respuesta fue negativa, en Argentina si ocurrió. A ese
país arribaron una buena cantidad de teóricos, manifestó.
Luego señaló: ese papel en el Perú lo cumplió
Manuel Gonzáles Prada. Este hecho es algo que hay que destacar.
Al haberse apropiado el APRA de uno de los más
brillantes intelectuales y luchadores sociales que ha tenido el
Perú, a mi modo de ver, por prejuicio de los intelectuales
vinculados a la izquierda y al marxismo, su rol en la historia del
movimiento obrero y las luchas de los desposeídos no ha sido
valorada en toda su magnitud. Es en este contexto es que hay que
ubicar al Centro Musical Obrero dirigido por Delfín Lévano
(padre del autor), materia del libro que estamos comentando.
El ensayo de César Lévano es importante
porque ayuda a conocer las mentalidades de los sectores populares
de esa época, como bien señala, en esos años
todavía no existía la radio (menos la televisión).
Entonces, ¿cómo fue posible que el grupo musical obrero
dirigido por Delfín Lévano fuera capaz de ejecutar
canciones de géneros musicales variados, y no solamente de
protesta o de contenido social contestario? A esta importante interrogación
da respuesta la obra, y con una abundante descripción nos
pinta el panorama de los diversos géneros que interpretó,
particularmente el jazz y el tango, según refiere, de moda
en la Lima de entonces.
Así mismo, con argumentos bien sustentados
asevera que el vals no es un género de lamentos, como la
ideología dominante nos pretende hacer creer. Una limitación
importante, es no abordar el por qué en esa época
los trabajadores tenían una mejor formación cultural
que en la actual. Este es un aspecto de suma importancia para que
los trabajadores puedan manejar mejor la solución de sus
problemas.
Las formas particulares del rol de los trabajadores
en la transformación de la sociedad en nuestro país
y a nivel mundial todavía están por definirse. En
el siglo pasado han existido importantes experiencias que es necesario
investigar y darlas a conocer. En nuestro país las ocurridas
en las dos primeras décadas son fundamentales. Si la mayoría
de las clases populares las desconocen, será difícil
que puedan desempeñar el papel predominante que les toca
realizar.
Uno de los pioneros en darnos a conocer la Conquista
de las Ocho Horas fue precisamente don César Lévano.
Me acuerdo haberla leído hace, ya, varios años. Ahora
abre un nuevo camino con este ensayo, donde aborda las mentalidades
del movimiento obrero de principios del siglo pasado. Como buen
periodista da luz al movimiento popular donde todavía existen
sombras.
Publicado: 13/06/2008
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