Fiel representante del vellocino de oro

INDIANA JONES

Por: Mario Tejada |

Hubo una época, en nuestro país y en casi todo el mundo, que se renovó la crítica de cine, y se miró con nuevos ojos a las películas como arte, medio de comunicación social e industria. Cahier du Cinema fue la revista que inició esta revolución. Luego, a nivel mundial está visión se fue enriqueciendo cuando se dejó establecido que inclusive el lugar que se ponía la cámara tenía íntima relación con lo social, con el contexto en el cual se movía y el ángulo que captaba la realidad. En otras palabras, que el contexto donde se formó y formaba el director y la producción de la obra tenía íntima relación con su concepción y acabado. Que las vivencias que nos ocurrían en esa sala oscura llamada cine no era ingenua y correspondía a una visión ideológica y a una relación estrecha con una determinada clase social. Ello lo sabe bien cualquier comentarista y crítico de cine y es el abc de las ciencias sociales.

La mayoría de los críticos de cine en nuestro país que se formaron a finales de la década del sesenta y setenta fueron concientes de estos cánones. Y si bien se luchó y se impuso una valoración justa y necesaria del cine norteamericano y de sus géneros, no por ello se dejó de lado el papel que cumplía el denominado séptimo arte de este país en su rol ideológico para el imperialismo. Basta revisar los números de una revista emblemática como Hablemos de Cine de la década del setenta del siglo pasado y su posición frente a la denominada ceremonia del Oscar, para tener una idea de esta posición.

Ahora los criterios han sufrido una transformación, lamentablemente para mal. La gran mayoría de críticos comentan hasta la saciedad la denominada Ceremonia..., como una gran fiesta del cine, lo que nunca fue ni lo es; y más bien es un gran espectáculo para apuntalar la industria de Hollywood. Inclusive algunos se han arrodillado y adoran a este vellocino de oro.

A que viene esta ya larga introducción para comentar la mediocre película Indiana Jones. A que otra vez casi nadie (por no decir nadie) menciona el papel que ha cumplido toda esta saga de filmes, denominada Indiana Jones, para seguir consolidando la visión imperialista del cine norteamericano; y el rol que han jugado George Lucas y Steven Spielberg. Se podrá decir: “… pero ello es algo que todo lo sabemos y para qué enfatizarlo”. Lo mismo podría señalarse cuando se argumenta hasta el cansancio que tal filme es magnifico porque se utilizó de manera extraordinaria el primer plano, la cámara en mano o que la fotografía recreó una magnifica atmósfera.

Pero alguien podría retrucar, pero ello es parte de la naturaleza de la estética del cine. Y el que escribe estas líneas afirmaría que los valores que forman parte de la misma ¿deben dejarse de lado? Las visiones que dan sobre los países denominados subdesarrollados y la manera de manipular su historia ¿no deben contemplarse?.

De nuevo podrían insistir, pero los grandes cineastas norteamericanos denominados primitivos, y que en la historia del cine destacan por su contribución al desarrollo del lenguaje cinematográfico, también hicieron lo mismo.

Y nosotros afirmamos ¿eran concientes de ello? Las entrevistas que ha dejado nos indican que no. Inclusive un número considerable de ellos, asumían esa visión, y por lo tanto sabemos a que atenernos. Con los modernos directores no sucede igual.

Estos directores han estudiado en universidades y tienen a su servicio investigadores de historia que los proveen de materia prima para la creación y recreación de sus héroes, y la manipulación de mitos y leyendas de países considerados exóticos. Inclusive han analizado hasta la saciedad las grandes películas de aventuras y sus héroes. ¿Para qué? ¿Cuál es el objetivo de todo este esfuerzo? ¿No es seguir conservando el mercado mundial en su poder y copar las salas de cine? Y de esta manera acentuar la ideología del imperialismo en nuestro pueblo. O ¿no es así? ¿Por qué será que los críticos antiguos y jóvenes de nuestro querido país callan en todos los idiomas de las que muchas veces hacen gala?

Otra vez hay que lamentar que ni siquiera son capaces de defender lo que algunas veces se exige: enriquecer nuestra cartelera invadida de películas norteamericanas. Pues bien, les doy algunas cifras para que reclamen con argumentos. La primera semana Indiana Jones se exhibió en todos los multicines de Lima. Ojo en TODOS. Y sino no he contado mal son 31, y cada día se proyectó 335 veces. Si a ello agregamos las salas que copó Meteoro, Iron Man y las crónicas de Narnia, que se exhibieron paralelamente, tendremos una idea de los grado de neocolinización a que hemos llegado en materia de cine. Y de nuevo hago recordar que el cine no es solamente un arte, también es un medio de comunicación masiva (para el cine norteamericano) y una industria. Lo cual siempre hay que tenerlo en cuenta.

Seguramente muchos cinéfilos opinarán que este artículo no es un comentario del filme Indiana Jones. Para mí lo es. ¿Usted qué opina?

Publicado: 06/06/2008

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