Frente
a los altos precios del petróleo:
¿QUÉ HACER PARA ALCANZAR LA
AUTONOMÍA ENERGÉTICA?
Por: Jorge Manco Zaconetti | Investigador UNMSM
La realidad energética en nuestro país
es crítica a pesar de los grandes recursos naturales que
posee, como son los recursos gasíferos de Camisea y lotes
adyacentes, el gran potencial hidráulico desaprovechado,
la fuerza de los vientos de la costa y la energía solar no
utilizados, más las importantes reservas de carbón
no explotadas comercialmente y otras fuentes renovables de energía
no convencionales etc. Lamentablemente dependemos en demasía
de los derivados del petróleo, y hoy estamos pagando la factura
al reconocer las limitaciones del Fondo de Estabilización
de los combustibles, un subsidio que solamente debiera financiar
a las gasolinas 84 y 90 más el diesel 2.
Un nuevo patrón de consumo energético
debiera privilegiar el gas natural para la petroquímica,
aprovechando el elevado contenido de etano 10 % en el gas natural
de Camisea y el 90 % de metano, y nos podríamos convertir
en un exportador de electricidad en esta parte de América
Latina haciendo uso del potencial hidráulico en especial
de la vertiente oriental de la cordillera de los Andes, y fomentando
de verdad las energías limpias como la eólica y solar.
Sin embargo, nuestra matriz energética es
aún dependiente del petróleo crudo como fuente de
energía comercial, recurso natural no renovable que tiene
una menor participación en las reservas de energía,
pues representa menos del 9 % de las reservas, con el agravante
de que los altos precios internacionales del petróleo y derivados
inciden en las tarifas eléctricas en razón del costo
marginal, en los combustibles, en el transporte, en los costos de
la industria, del comercio, de la actividad minera, pesquera, etc.
A ello, agréguese las expectativas especulativas, ante el
anuncio de incrementar los precios de los combustibles a partir
del 3 de junio del presente.
Ello es más grave aún si existe consenso
entre los expertos al señalar el término de los tiempos
del petróleo barato. Éste a inicios del año
2007 amenazaba con un precio que superaba la barrera de los US$
100 el barril, ahora, al cierre del mes de mayo fluctúa cerca
de los US$ 130 y según el presidente de la OPEP, se pronostica
que el precio pudiera alcanzar los US$ 200 dólares el barril
con las consecuencias que ello significa para un país importador
como el nuestro.
A pesar del entusiasmo oficial por el número
de contratos petroleros firmados, o los anuncios de reservas probadas
de crudo pesado en nuestro país, seguimos siendo dependientes
del precio internacional del petróleo pues importamos más
de 100 mil barriles diarios de crudo. Al margen de las presiones
especulativas que explican su precio, un factor determinante adicional
es la desvalorización del dólar y el creciente déficit
fiscal de la economía norteamericana, que “exporta
su crisis” al mundo con un dólar depreciado como moneda
de pago internacional. Es decir, los valores relativos, o valores
de cambio del petróleo y del oro tenderán al aumento.
Debemos reconocer que somos un país marginal
en materia de producción de petróleo crudo, nunca
fuimos un país petrolero como si lo es México que
producen más de 3.5 millones de barriles diarios o Venezuela
que está produciendo cerca de 2.4 millones de barriles diarios,
ni siquiera somos un mediano productor como Colombia con más
de 530 mil barriles diarios de producción. Este es uno de
los grandes “mitos” que desde la educación y
la política se ha impuesto en nuestro país, que en
el mejor momento de su historia en la década de los ochenta
apenas produjo 200 mil barriles diarios de petróleo.
Hoy en la zona costa norte, sea por el factor agotamiento
de los campos maduros de Talara con más de 100 años
de explotación comercial y el Zócalo Continental por
falta de inversión, no se producen actualmente más
de 33 mil barriles diarios, cuando a inicios de los ochenta su producción
era de 69 mil barriles por día. Es más desde fines
del siglo XIX a la fecha se han extraído más de 1,500
millones de barriles en la Cuenca de Talara y Zócalo Continental
y todavía existen importantes reservas en los campos maduros
y en los llamado horizontes profundos.
En la selva nororiental, en los casos de los lotes
1-AB y lote 8, cada día producen menos petróleo (44
mil barriles diarios), cuando no hace mucho producían 65
mil barriles diarios, y en el presente la producción conjunta
del país no supera los 77 mil barriles con altos costos ambientales
en las operaciones del la selva nororiental. A ello se debieran
sumar los 34 mil barriles de líquidos de gas natural de Camisea,
que en el próximo año debieran elevarse a los 70 mil
barriles diarios por la ampliación que realiza Pluspetrol.
PLANEAMIENTO ENERGÉTICO
Desde hace 40 años la política energética
en nuestro país sigue privilegiando el consumo de petróleo
sin optar por desarrollar una cultura de consumo de recursos energéticos
alternativos como el gas natural, los líquidos de gas natural,
la hidroenergía, el carbón nacional reformado y otras
fuentes renovables no convencionales como la energía eólica
y solar. Estos recursos debieran ser utilizados a plenitud, respetando
la diversidad regional en el marco de una integración energética
que permita ganar competitividad al Perú.
Sin una dotación de energía segura,
oportuna, a precios razonables no es posible alcanzar una senda
de crecimiento económico en el mediano y largo plazo. Un
principio fundamental de la economía energética es
que cada país debe utilizar, entiéndase consumir más
los recursos que posee con el objeto de alcanzar la autonomía
energética que conjuntamente con la autonomía alimentaria
constituyen una condición “sine que non”, básica,
necesaria mas no suficiente para lograr el desarrollo económico.
En tal sentido, cabe saber qué tipo de energía
consumimos o cómo nos alimentamos, para saber si un país
o un individuo se ubica en un estadio racional o irracional de consumo.
¿Somos una economía enferma o sana en materia del
patrón de consumo energético? ¿Estamos utilizando
correctamente las posibilidades del gas natural con el ciclo simple?
¿Podemos convertirnos en exportadores de electricidad en
América Latina? ¿De verdad estamos promocionado las
energías no convencionales o las usamos como una justificación
para promover otros intereses? ¿Es posible en el mediano
plazo reconvertir el parque automotor de Lima de las gasolinas al
gas natural concentrado (GNV) y gas licuado de petróleo (GLP)?
¿Por qué demora absurdamente el bono chatarrero? ¿Cómo
aceleramos la masificación del gas natural no solamente en
Lima?
Todas estas son preguntas válidas ahora
que el gobierno del Presidente Alan García reconoce las limitaciones
del Fondo de Estabilización de los Combustibles para seguir
subsidiando los combustibles ante precios internacionales que superan
los 120 dólares el barril de petróleo.
(DES) EQUILIBRIO: PRODUCCIÓN / CONSUMO
DE ENERGÍA
El perverso patrón de consumo energético
se expresa en el des balance entre la producción y las reservas
probadas de energía comercial. Como se aprecia en el cuadro:
“Producción de Energía Comercial: 1997 –
2006”, la importancia del petróleo en la producción
de energía comercial es preponderante, y ello no tiene su
correlato con el nivel de reservas probadas de dicho recurso natural.
Si bien es evidente su menor participación gracias al efecto
Camisea, se debe tomar conciencia que en algún momento el
gas se agotará mientras las energías hídricas,
eólicas y solares persistirán en el tiempo.
Así, como fuente de energía comercial,
el petróleo crudo en 1997 representaba el 72% de la producción,
al 2002 ha disminuido a 56.5%, para seguir bajando hasta una participación
de 41% en el 2006, sin embargo sigue liderando en la producción
de energía primaria comercial, y ello no variará significativamente
en el tiempo, a pesar del aumento de la participación de
la producción de gas natural y líquidos de gas natural,
que al 2006 alcanzó el 36.3% teniendo en cuenta que en 1997
la participación era del 17.2%.
|
Perú:
Producción de Energía Primaria Comercial |
|
Año |
1997 |
1998 |
2001 |
2002 |
2005 |
2006 |
| |
% |
% |
% |
% |
% |
% |
|
Petróleo Crudo |
72.0 |
68.16 |
57.20 |
56.45 |
42.84 |
40.92 |
|
Hidroenergía |
10.66 |
13.96 |
19.62 |
23.36 |
21.72 |
21.99 |
|
Gas Natural + Líquido
GN |
17.18 |
17.70 |
23.02 |
20.00 |
35.10 |
36.3 |
|
Carbón
Mineral |
0.18 |
0.18 |
0.16 |
0.19 |
0.34 |
0.78 |
Fuente: Balance Nacional de Energía
1998-2001-2002-2005-2006 (Ministerio de Energía y Minas) |
En verdad, urge una masificación del gas
natural y diversificación de otras fuentes energéticas
como las renovables no convencionales como la energía eólica,
solar, etc, que no aparecen en el cuadro por la falta de un marco
realmente promotor de la inversión en energías limpias
para el desarrollo. El futuro energético debiera estar basado
en las energías no convencionales cuyos costos de generación
son cada vez menores.
Si tomamos por ejemplo el paquete de los proyectos
hidroeléctricos candidatos incluidos en el Plan Referencial
de Electricidad 2005 – 2014, encontramos que el costo de Inversión
Promedio ponderado se estima en 1,076 US$/Kw instalado, mientras
que los últimos costos de los aerogeneradores señalan
una inversión de 1,275 US$ / Kw instalado y la electricidad
fotovoltaica no menos de 5,000 US$ / Kw instalado. Esto lo reconoce
el propio el propio Ministro de Energía y Minas del Perú
Arq. Juan Valdivia cuando declara que “El costo de generación
eólico es 15 % superior a la generación hidráulica,
pero más barato que la generación con petróleo”
(Diario Gestión 30/4/08)
Sin embargo, el desarrollo tecnológico puede
permitir acortar la brecha de inversión antes referida, así
en Europa se registra aerogeneradores y biogeneradores que demandan
sólo 850 US$ / Kw instalado. En el mercado libre, el precio
medio de las empresas generadoras al cliente final libre ascendía
en el 2004 a 5.18 centavos de US$ / Kwh, mientras que el costo promedio
ponderado de generación con energías renovables, de
acuerdo a estimados de la Universidad de Utrecht, asciende a 8.1
centavos de US$ / Kwh. Es decir, con la tecnología apropiada,
por las ganancias ambientales y los altos precios del petróleo,
lo razonable es apostar por las energías renovables no convencionales.
Sin embargo, el costo de generación térmica
en el Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN) del
Perú viene experimentando incesantes incrementos en razón
del precio del petróleo a nivel mundial. Así, el costo
de generación por megavatio hora (US$ /MW/h) de ciclo simple
con diesel 2 en diciembre del 2003 tenía un valor de 61 dólares,
mientras en el 2005 costaba 159 dólares y en diciembre del
2007 superaba los 177 dólares, frente a los 26 dólares
que costaba la generación de un megavatio hora usando el
ciclo simple de gas natural.
Así, un patrón de consumo energético
razonable, sustentable en el largo plazo, ambientalmente sano debiera
insistir en cuanto a la generación eléctrica en un
tercio de la producción en base de hidroelectricidad, un
tercio en el gas natural, y otro tercio en las energías renovables
no convencionales. Este debiera ser un objetivo nacional en los
próximos veinte años. Ello se logrará si el
país adopta como política de Estado el cambio de la
matriz energética de manera enérgica y planificada,
en una interacción entre el Estado, las empresas, los usuarios
y consumidores, en el marco de una estrategia nacional y regional
de desarrollo.
Por ello, el dictamen aprobado de la Comisión
de Energía y Minas sobre el Proyecto de Ley para promover
la Inversión en Centrales Hidroeléctricas el lunes
2 de junio resulta deficitario, limitado e insuficiente pues castra
la posibilidad que sea el Estado bajo asociación con el sector
privado, el que pueda invertir en centrales hidroeléctricas.
Es decir, niega la posibilidad que Electroperú por ejemplo
pueda levantar centrales hidroeléctricas. Ello es así,
pues se ha eliminado el art. 2 que sustentaba la promoción
de la inversión en centrales hidráulicas en el ámbito
de las empresas privadas como a las empresas bajo el ámbito
del FONAFE.
En verdad, el Estado debiera intervenir a través de las empresas
estatales que están bajo la órbita del Fonafe en razón
del desinterés que pudiera existir en el sector privado.
En primer lugar, con los actuales precios en boca de pozo de la
energía eléctrica en base al gas natural de Camisea,
de menos de US $ 1.50 por millón de BTU o más o menos
equivalentes a mil pies cúbicos diarios, no resulta atractiva
la inversión en centrales hidroeléctricas.
Por ello fuera de la central hidráulica
de El Platanal y de Santa Rita bajo responsabilidad privada no se
verifican en el mediano plazo nuevas inversiones. Se debe considerar
que nuestro país requiere más de 500 megavatios adicionales
al año en capacidad de potencia para poder asegurar el crecimiento
económico y la demanda de electricidad.
En tal sentido, no resulta razonable que en nuestro
país se promocione intensivamente el gas natural en la generación
eléctrica con ciclo simple pues estamos quemando el 90 %
del gas metano como el 10 % de etano que constituye la base de la
petroquímica. Se debiera renegociar con las empresas de generación
térmica a gas para apostar por el ciclo combinado para así
aprovechar la energía calorífica desperdiciada.
Por último, si tenemos más de 60
mil megavatios de potencia no aprovechados de potencia hidráulica
sobre todo en la vertiente oriental de los Andes, como un enorme
potencial eólico y solar, es importante y necesario promover
la inversión en el marco de las asociaciones públicas/privadas
tal como lo sostiene el Banco Mundial.
No podemos ser esclavos de las ideas del pasado
con el fundamentalismo liberal que limita el rol del Estado a la
subsidiaridad en la economía, con un pensamiento privatista
propio de la década de los noventa que justificó el
descuartizamiento de ElectroPerú y ElectroLima. No olvidemos
que las grandes centrales hídricas las construyó el
Estado con financiamiento internacional. Ello es más urgente
y necesario ante el evidente desinterés de las empresas privadas
por apostar por las grandes centrales hidráulicas.
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Publicado: 06/06/2008
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