Alejandro
Romualdo,
EL CONSTRUCTOR DE SUEÑOS
Por: Juan Cristóbal |
Alejandro Romualdo, (Trujillo, 1926) Premio Nacional
de Poesía 1945, ilumina con sus sueños y poemas las
llagas cotidianas de nuestra patria. “De esta sociedad no
puedo esperar nada”, repite mientras nos revela el mundo con
las brasas y ternuras de sus libros, siempre tan rebeldes y apasionantes
como su creador.
Autor de libros importantes: La Torre de los Alucinados
(1951), Mar de Fondo (1951), España Elemental (1952), Dios
Manda (1967), Cuarto Mundo (1970), El Movimiento y el Sueño
(1971) y también polémicos, como Edición Extraordinaria
(1958), que hizo decir a Vargas Llosa y el crítico José
Miguel Oviedo, en tono feroz, que ese “no era un libro de
poesía sino de política”, a pesar que en esa
obra está uno de los mejores poemas de la literatura hispanoamericana,
“Canto Coral a Túpac Amaru, que es la libertad”.
La vida de Romualdo ha sido una violenta ráfaga
de hostigamientos, incomprensiones, persecuciones –políticas
y literarias-, sin embargo siempre estuvo en primera fila defendiendo
las causas más nobles de los pobres del país. Obviamente,
el Estado no ha comprendido su grandeza literaria. De esto nos da
fe su experiencia militante y su fe siempre permanente en el socialismo.
A pesar del reconocimiento unánime, y no sólo a nivel
continental, el poeta jamás pidió nada, sino al contrario,
dio todo para ayudar a construir las esperanzas y los sueños,
a pesar de haber sido señalado por la derecha más
cavernaria del país, en épocas no tan remotas, como
incitador a la violencia, al robo, al crimen y sabotaje.
Después de atravesar la soledad densa de
las injurias, se le ve siempre sonriente, entre sus tantos viajes
por el mundo, cual un ángel moderno de cuello robusto y ojos
parecidos al color de los vinos andaluces, levantando su “cabeza
de minotauro” y abrazando, como en el poema de Vallejo, a
todos los hombres de la tierra y echándose a andar por las
trincheras inagotables de los pobres.
Porque Alejandro, hombre de un solo norte, sigue
construyendo, día a día, rebelde y dolorosamente,
los sueños lejanos, al parecer tan inalcanzables, de la patria.
Incluso, dentro del marco de otra zona artística: la pintura.
Porque también dibuja y pinta.
Y cómo no habría de ser, si sus poemas
se parecen al canto y a la primavera torrencial de los Andes, ya
que no transita entre luciérnagas miserables ni cantos interplanetarios
y menos es el blasfemador de las “dulces cachetadas”,
pues su lugar es el corazón clamante de la tierra, los vientos
y recuerdos generosos de la hoguera. Romualdo parece escribir desde
el momento preciso en que se origina el alba, entre madreselvas
y lluvias, tocando el rocío callado y áspero de las
maderas y la sal de los ríos sangrientos, llamando con su
voz encolerizada a las flores (“Mi Rosa no es la de Martín“),
después de mirar con sus sustanciales ojos las grandes cargas
humanas que tienen el olor de los graneros.
Conocido proverbialmente por su esencia polémica
y profunda ironía, de él podemos decir lo que alguna
vez dijera de Arguedas: “Cuando su obra estalle no hará
boom, sino será una obra de muchos megatones”.
Romualdo y la polémica Generación
del 50
El poeta pertenece a la llamada Generación
del 50 (que fue siempre divida entre poetas puros y sociales) y
su visión es como él, polémica. Escuchémoslo.
En esta entrevista realizada hace algunos años:
“La cuestión generacional es polémica.
¿Quiénes conforman esa generación? ¿Cuáles
son los denominadores comunes? ¿Qué actitud tienen
frente a determinados hechos históricos y artísticos
que les sirven de referente y cómo reaccionan hasta convertirse
en otra alternativa, en otra propuesta? Si convenimos en que la
llamada Generación del 50 tiene un marco histórico
y una alternativa que engloba a determinados artistas, políticos,
historiadores, podríamos hablar en términos generacionales”
(¿Y cuáles podrían ser esos
términos?):
“Durante mucho tiempo tal generación fue satanizada,
colmada de invectivas. Nadie quería formar parte de ella.
Hoy en día todo el mundo quiere integrarla por su significación
histórica, artística, política. Por eso creo
que es necesario establecer el marco histórico y las respuestas
comunes, ciertas pautas menos subjetivas y más concretas,
porque algunos profesores de literatura, muy respetables, hacen
demarcaciones demasiado generosas, y por simpatía, predilección
o afinidades incluyen en esta Generación a quienes en realidad
no tienen un denominador común con ella”.
(¿Cuál sería ese marco histórico
para ti?):
“En el plano local, la lucha antidictatorial contra el gobierno
de Odría y el macartismo de Eudocio Ravines. En el plano
internacional, la guerra de Corea y la defensa de la revolución
cubana”.
(¿Y las propuestas?):
“La vuelta a la realidad nacional, al Perú y sus problemas,
y en el campo artístico, la propuesta de un nuevo realismo”.
(¿Por qué se incluye a Eielson y
Sologuren en dicha Generación?):
“Si se incluye a Eielson y su grupo en el 50, no veo porqué
no se incluye a Mario Florián y Gustavo Valcárcel.
En realidad, esto no es así. Eielson y Sologuren se inician
en la década del 40, publican desde el 40 y ganan premios
nacionales en el 40. En esa década se origina se origina
con mucha violencia, incluso con grescas como la del famoso Restaurante
“El Patio”, la confrontación entre “puristas”
y “sociales”, entre los llamados “Poetas del Pueblo”
y los de4 “Mercurio Peruano”. No se puede olvidar que
Florián y Eielson han sido laureados por sus libros “Urpi”
y “Reinos”, dos libros claves de la década. La
fricción clasista también saca chispas en la poesía”.
(¿Y Sebastián Salazar Bondy?):
“SSB es el único sensible a los cambios dentro de los
“puristas”, perceptibles en su producción teatral
y poética, en su interés por el Perú. Si esto
no es asi, ¿cómo explicar su viraje, su enfrentamiento
a los valores que exaltaban su propio grupo, que integró
con Eielson, Sologuren, Deustua e incluso Carlos Alfonso Ríos?
La creciente toma de posiciones políticas y revisiones estéticas
alarma a sus compañeros de grupo, la retórica surrealista
es sustituida por el realismo, los reinos metafóricos son
relevados por los reinos de este mundo, aquí se evidencia
la presión del 50”.
(¿Por qué esos poetas –los
“puristas”- rechazaban la política?):
“Yo creo que rechazaban determinadas políticas. En
cambio, poetas como Juan Gonzalo Rose o Paco Bendezú sufren
destierro por su lucha democrática antidictatorial, lo mismo
que Manuel Scorza. Y también frente a hechos históricos
como la revolución cubana. Algunos de la Generación
del 50 rechazaban las nuevas propuestas estéticas e ideológicas
que se iban imponiendo. En nuestra Generación ha corrido
mucha sangre: De la Puente, Guillermo Lobatón, Juan Pablo
Chang, Máximo Velando, Zapata, Mercado son héroes
de nuestra liberación nacional, pertenecen a la Generación
del 50. Ellos también defendieron la palabra del hombre”
Publicado: 30/05/2008
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