Blackwater:
fábrica de guerra
LA EMPRESA QUE GANÓ LA GUERRA DE
IRAQ
Por: Enric Tomàs/ La Vanguardia
Jeremy Scahill (Chicago, 1974) es un periodista
estadounidense. La semana pasada visitó España para
presentar Blackwater. El auge del ejército mercenario más
poderosos del mundo (Ed. Paidós, 2008). En esta extensa y
amena obra, Scahill explica el desarrollo de Blackwater, una empresa
que ofrece servicios de seguridad a EE.UU. en zonas de conflicto,
ya sean las calles de Bagdad o la Nueva Orleans barrida por el Katrina.
Para este periodista, el auge de Blackwater responde a la tendencia
creciente de privatización del negocio de la guerra y al
ingente poder que tienen las grandes empresas.
¿Qué es Blackwater? Blackwater es
una empresa que no existía hace diez años y que ahora
se ha convertido en una de las más poderosas compañías
privadas más poderosas que trabajan en la guerra del mundo.
Ha creado una infraestructura paralela a la maquinaria de la seguridad
de EE.UU.: dispone de hombres armados, tiene su propia CIA, su propia
división aérea, están construyendo sus propios
vehículos armados, sus propios zeppelines para tareas de
vigilancia... Es, pues, una empresa muy poderosa que ofrece servicios
en el mercado abierto que tradicionalmente eran sólo disponibles
para gobiernos. Blackwater se ha convertido una de las partes centrales
de la maquinaria de guerra de EE.UU. y pertenece a un solo hombre.
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¿Quién es ese hombre? Erik
Prince, que tiene profundas conexiones políticas, con
la Administración Bush, con el Partido Republicano y
con las muy derechistas fuerzas cristianas en EE.UU.
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¿Cuáles son las relaciones
entre el Ejército de EE.UU. y los mercenarios de Blackwater
en las zonas donde ambos operan? El trabajo de Blackwater en
Iraq es proteger a los oficiales de EE.UU., no mantener buenas
relaciones con los iraquís. Así, cuando Blackwater
mata a civiles iraquís, hiere al Ejército de EE.UU.,
porque es quien recibe las culpas por parte del Gobierno de
Iraq. Las acciones de Blackwater también afectan a la
moral de las tropas estadounidenses, porque los mercenarios
de esta empresa privada cobran más dinero, tienen mejor
equipamiento, y no se les castiga cuando hacen algo mal o algo
criminal como les ocurre a los soldados.
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Porqué los mercenarios de Blackwater
son civiles, que no están bajo la ley militar. En 2004,
el día antes de que Paul Bremer (ex administrador civil
de EE.UU. en Iraq) abandonara Bagdad, aprobó la orden
17, que daba inmunidad a todo el personal contratado en Iraq.
De este modo, esta gente no puede ser imputada en Bagdad por
sus crímenes, ni puede ser juzgada por las leyes militares
(porque son civiles). Ahora en el país árabe,
hay 150.000 solados de EE.UU. y 180.000 personas contratadas,
que no están regidas por ninguna ley. De éstas,
varias miles se dedican a la seguridad privada.
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¿Hay más personal privado que
soldados de EE.UU.? Sí. Ahora en Iraq hay hasta 630 empresas
trabajando para la Administración Bush, y siendo pagados
por ella. Son 180.000 personas de más de 100 nacionalidades,
pese a que no las representan. Sus empresas son, entre otras,
Blackwater, KBR, Halliburton, etc. Esto supone un proceso radical
de privatización de la maquinaria de guerra.
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Blackwater es una empresa que aboga por privatizar
el Ejército de EE.UU. ¿Por qué hacerlo?
El fundador de la empresa Erik Prince dice que Blackwater es
como [la empresa postal] Fed-Ex. Cuando quieres asegúrate
que un paquete llegará bien y rápido lo haces
mediante la empresa privada y no por el servicio postal del
Gobierno. Lo que Prince viene a decir es que el Ejército
está bien para determinadas cosas, pero cuando se requiere
un trabajo bien hecho, mejor recurrir a Blackwater.
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En el libro citas un discurso de Rumsfeld
un día antes del 11-S en el que aseguró que el
mayor enemigo del Pentágono era la burocracia del Pentágono
(en un guiño a la necesaria privatización del
Ejército de EE.UU. para evitar su mal funcionamiento).
¿Qué relación hay entre esta idea y la
fundación de Blackwater unos años antes? El éxito
de Blackwater no habría sido posible sin la visión
de gente como Rumsfeld (ex secretario de Defensa de EE.UU) o
Dick Cheney (vicepresidente de EE.UU.). Su idea de privatizar
la guerra de EE.UU. responde a tres ideas: cuando contratas
a personal de guerra, puedes dedicar a tus soldados exclusivamente
a guerrear, apartándoles de tareas como cocinar, transportar
mercancía o limpiar la ropa. La segunda idea es que si
tienes diferentes compañías trabajando, podrás
contratar a la que te ofrezca mejores servicios. Y la tercera,
es que la privatización del ejército da mucho
dinero a las empresas que, después, apoyan a los partidos
políticos. Pienso que sin el 11-S, Blackwater sólo
sería ahora una pequeña empresa haciendo tareas
de entrenamiento.
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Pero, ¿realmente es ilegal que una
empresa preste sus servicios? Todas lo hacen. Hay un debate
ahora en EE.UU. sobre cual es exactamente la legalidad de estas
empresas de seguridad. Creo que si miras el derecho internacional
surgen preguntas sobre este personal como cuál es su
legitimidad. Bush puede decir que es legal, puesto que sólo
se contrata a empresas que ofrecen servicios. El problema viene
cuando las personas que trabajan en estas compañías
no son de nacionalidad estadounidense. Por ejemplo, si se contrata
a un chileno. Chile está en contra de la guerra de Iraq.
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Pero, por ejemplo en el caso de lo chilenos,
éstos pueden reclamar su derecho a ser contratados por
Blackwater puesto que sólo es un trabajo. Si, pero déjame
hacerte una reflexión. Si un soldado chileno acepta un
trabajo en Iraq y mata a alguien, esto implica automáticamente
a Chile en la guerra, pese a que su gobierno democrático
ha decidido no formar parte de ella. Es, pues, una violación
de la soberanía chilena y de su independencia como nación.
Hay consecuencias en participar en esta guerra de Iraq, mira
sino lo que paso con el 11-M. España tiene una embajada
en Bagdad que tras la retirada de las tropas por parte de Zapatero
no ha recibido más ataques. Es un juego muy peligroso
el jugar con las soberanías de los países.
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¿Blackwater actúa como un lobby?
Sí. De hecho, han contratado a lobbistas que trabajan
en el Congreso tratando de ganar nuevos contratos. Es gente
de dentro de Blackwater.
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¿Cree que Blackwater puede guiar la
política exterior de EE.UU. en los próximos años?
Blackwater por sí misma no, pero el movimiento del que
forma parte sí. Son empresas como KBR, Dyncorp, Halliburton,
etc. ¿Quién ha ganado la guerra de Iraq? Estas
empresas son las ganadoras. La gente iraquí ha perdido,
así como la americana y el mundo. Las empresas fueron
las ganadoras de la guerra de Iraq. Por eso continúan
dando dinero a la gente que hizo la guerra posible.
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¿Crees que en un futuro puede aparecer
una empresa como Blackwater pero más vinculada al Partido
Demócrata? Ya hay compañías que dan dinero
a los demócratas, porque es una estrategia de negocio.
Bill Clinton ya usó este tipo de empresas [dedicadas
al negocio de la guerra] en los Balcanes, Haití, u Oriente
Medio. No obstante, no creo que los demócratas estén
interesados en el negocio de la guerra. Hacen otras cosas. Lo
inusual de Blackwater es que sea tan republicana.
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Para el Gobierno de EE.UU. es una ventaja
tener a estos mercenarios de Blackwater en las zonas de conflicto?
Naturalmente. Esta es la razón principal por la que no
hay reservistas en EE.UU. Si no existieran estas compañías
sí serían necesarias. Además, es una ventaja
para Bush porque los mercenarios no están bajo la ley
y cuando mueren no se les cuenta como víctimas de conflicto
armado. No sabemos sus acciones. Son un ejército en la
sombra. Por otro lado, le permite no tener que trabajar en consenso
con otros países. Es un nuevo modelo de hacer la guerra.
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Blackwater es un ejército dentro de
EE.UU. ¿Hay el riesgo futuro de que puedan organizar
una especie de golpe de estado? En primer lugar, las fuerzas
armadas de EE.UU. nunca lo apoyarían. Además,
Blackwater no tiene el poder para ejecutar un golpe de estado.
Además, creo que tampoco les interesa hacerlo. Su negocio
es la seguridad, ya haya republicanos o demócratas en
la Casa Blanca. Si Obama es presidente, Blackwater seguirá
siendo un negocio muy exitoso, sin importar quien esté
en el poder.
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¿No importa? Ahora no, antes quizás.
Porque Blackwater ya ha ganado. Son como un cáncer que
ya se ha esparcido dentro de las fuerzas de seguridad de EE.UU.
No puedes detenerlo.
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Insisto con la pregunta de antes. ¿Se
podría afirmar que Blackwater no se pondrá en
contra de un Gobierno de EE.UU., si, por ejemplo, no recibe
contratos? No deja de ser un ejército. No lo sé,
pero tampoco puedo imaginar a Blackwater haciendo esto, porque
creo que no lo necesitan ni lo quieren. Ya están ganando.
Sé demasiado de cómo funcionan estas empresas,
para creer que algo así como un golpe de estado pueda
pasar. Sea quien sea el presidente de EE.UU. será bueno
para sus negocios. Además, finalmente, en EE.UU. tenemos
un sistema corporativista, ni capitalista ni, lógicamente,
socialista. Las empresas cada vez más lo controlan todo,
no es necesario que haya un golpe de estado a la vieja usanza.
El golpe ya se ha producido. Las empresas han ganado, ya han
tomado el control. Te doy un ejemplo: en EE.UU. hay 19 agencias
de seguridad: el 70 % del presupuesto de las mismas está
en manos de compañías privadas.
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En Europa tenemos una visión del golpe
de estado diferente, con más acción. Estos tipos
de golpes de Estados son más necesarios cuando la gente
piensa por sí misma. Pero en EE.UU. la gente ve a Britney
Spears, hace blogs, se preocupa por los malos tiempos económicos.
Pero no se moviliza, y por ello no hay necesidad de hacer un
golpe. Como lo veo, hemos asistido a la transformación
del mayor poder del mundo en un estado corporativista y esto
va a tener impacto en todo el mundo. Por ejemplo, la privatización
se está extendiendo por Europa. Creo que esto es una
tendencia mundial, la de empresas cada vez más poderosas.
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Se dice que EE.UU. ha hecho una invasión
silenciosa. Por ejemplo, en el hecho de que la mayoría
de películas en los cines sean norteamericanas, o que
esté plagado de McDonalds, Pizza Hut, etc. Parece como
sí el modo de vida americano hubiese penetrado en la
cultura europea. Estamos exportando un sistema económico
que es destructivo para mucha gente, un sistema que considera
la sanidad un privilegio y no una obligación, o que el
dinero no debería invertirse en los pobres, sino que
los pobres deberían conseguir un trabajo. Esta tendencia
está golpeando a Europa del Este. Los países poscomunistas
están adaptando el modelo estadounidense y esto es peligroso
para el mundo. Es una invasión silenciosa desde el punto
de vista cultural, pero es ruidosa en otros ámbitos.
Por ejemplo en lo que refiere a las empresas, que no tienen
límites ni lealtades. Las grandes economías no
preguntan a nadie. Es como un cáncer, que se extiende.
Ahora creo que es muy tarde.
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Ya para acabar, ¿Obama o McCain? Si
gana Obama pienso que la economía va a mejorar. Si gana
McCain será un desastre. Pensaba que nunca diría
algo así, pero si gana será peor que Bush.
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