De
la Cumbre de Viena a la Cumbre de Lima
HACIA LA V CUMBRE ALC-UE
Por: Eduardo Arroyo
Del 12 al 17 de mayo de este año, se llevará
a cabo en el Perú la V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno
de América Latina, el Caribe y la Unión Europea, evento
internacional que congregará a representantes de alrededor
de sesenta países continuando con el proceso de vertebrar
una asociación estratégica entre ambas regiones, iniciado
en la reunión de Río de Janeiro (1999) prosiguiendo
con los encuentros de Madrid (2002), Guadalajara (2004) y Viena
(2006).
En la cumbre a realizarse en Lima se tratarán
los temas de cohesión social (lucha contra la pobreza, la
desigualdad y la exclusión social) así como el desarrollo
sostenible que incluirá las temáticas de medio ambiente,
cambio climático y energía. La reunión tratará,
pues, asuntos políticos, de inclusión social y climatológicos.
Esta agenda nace a partir de la comunidad de intereses
de los países de América Latina y el Caribe parecidos
en las necesidades de reforzar la gobernabilidad democrática,
el crecimiento sustentable y el desarrollo humano debiendo incidir
en la sostenibilidad económica como financiera y en el impacto
social de los acuerdos a tomar.
En Viena, los latinoamericanos y los europeos trataron
temas relacionados a un futuro político y comercial conjunto,
revelando los andinos y los sudamericanos en general no tener derroteros
comunes. Venezuela se retiró de la Comunidad Andina en pleno
evento. Bolivia, si bien en la oposición a acuerdos comerciales
que consideraba peligroso para sus intereses nacionales, no se apartó
y quedó en la presidencia de las futuras coordinaciones andinas.
Las discrepancias entre los países miembros
de la Comunidad Andina de aquel entonces (Bolivia, Ecuador, Colombia,
Perú y Venezuela) han sido de modelos de desarrollo: los
que incidían en cautelar los intereses nacionales (Ecuador,
Bolivia y Venezuela) y los que fomentaban la apertura a las condiciones
comerciales de la época (Colombia y Perú).
Posteriormente en Tarija (Bolivia), las fuerzas
andinas se han vuelto a recomponer tras el intento boliviano de
no ir a negociaciones con la Unión Europea solicitando excluir
los llamados temas de Singapur: inversiones, propiedad intelectual
y compras gubernamentales, con los cuales difícilmente se
hubieran negociado pactos comerciales.
Los cuatro países conformantes de la CAN
actual así como los del MERCOSUR y el CARICOM irán
a la V Cumbre con la UE en mayo del 2008. Se ha llegado al acuerdo
de respetar la situación de países con menor desarrollo
comparativo, lo que se traducirá en plazos distintos para
la vigencia de tratados comerciales en caso fueran aprobados. No
es esto algo inusual habida cuenta que en la propia Unión
Europea, que agrupa a 27 países, conviven varios con niveles
desiguales. En los inicios hicieron excepciones con Portugal y España,
las que ahora se extienden a Polonia, Grecia, Bulgaria o Rumania
pudiéndose aplicar en el futuro a Ecuador y Bolivia.
VIENA:
En Viena del 2006 encontrábamos una Europa paralizada tras
las elecciones en Francia y Holanda negándose a aceptar una
constitución común. América del Sur se presentaba
con dos bloques: CAN y MERCOSUR estando México ensamblado
con el TLCAN. Pero esta reunión reveló a una Europa
interesada en Latinoamérica acordando coordinar con la Comunidad
Andina, el CARICOM, América Central y el MERCOSUR. Fue un
acuerdo coordinar con bloques regionales, si bien la Unión
Europea tiene TLC firmados individualmente con Chile y México.
Muestra, pues la UE, una mayor apertura que los EEUU diferenciándose,
además, en su insistencia en los derechos humanos, en la
libertad económica, política y si bien subsidian sus
productos están prestos, no a una economía salvaje
donde se perjudique al más débil sino que hacen políticas
diferenciadas según el grado de desarrollo del país
asociado.
Desde el 2005, la CAN cuenta con la aprobación
europea del Sistema Generalizado de Preferencias-Plus (SGP Plus),
que prolonga y amplía el número de partidas (7,200)
que seguirán beneficiándose del arancel 0 hasta el
año 2015. Además un posible acuerdo comercial no sólo
es mercantil sino que incluye el diálogo político
y la cooperación para la inclusión social, temas que
brillan por su ausencia en el TLC con los EEUU. Pero tal vez lo
principal es esa convicción de ir a acuerdos con regiones.
Por otro lado, si la Unión Europea fuera
consecuente con su declaración de respeto a la institucionalidad
latinoamericana y sus mecanismos de integración, debería
avalar el mantenimiento de la franja de precios para los sudamericanos.
En el caso de las inversiones y servicios se reconoce una mayor
flexibilidad de los europeos. De la parte andina, está la
defensa del reconocimiento de los conocimientos tradicionales y
la biodiversidad, debiéndose plantear que esta defensa se
incluya en el cuerpo del tratado, respetando lo estipulado en el
convenio de diversidad biológica. En lo ambiental, la CAN,
MERCOSUR y la UE son signatarias del Protocolo de Kyoto, no así
los EEUU.
Con el compromiso europeo de respetar las asimetrías y negociar
con regiones enteras, actúa la UE, sin querer queriendo,
como un elemento cohesionador de la región sudamericana.
UE-AL: HISTORIA Y POSIBILIDADES
La UE es el segundo socio comercial de la CAN y el intercambio comercial
entre ambos ha llegado a ser de más de 15,000 millones de
dólares anuales, sólo que viéndolo desde el
lado europeo, la CAN representa un pequeño 0.8% del total
del comercio europeo.
La Unión Europea festejó el pasado 9 de mayo 50 años
del nacimiento de un nuevo modelo político que permitió
superar los conflictos de dos guerras mundiales y establecer la
paz y la prosperidad. Hoy cuenta con 27 países y 485 millones
de habitantes de diversas lenguas, tradiciones y culturas basándose
en valores comunes: libertad, democracia, Estado de derecho, respeto
de los derechos humanos e igualdad siendo en la actualidad el mayor
donante del mundo con el 60% de la ayuda oficial al desarrollo.
El acuerdo entre la UE con la América latina
y los países del Caribe se trabaja desde tres módulos:
cooperación política, cooperación técnica
y libre comercio. En temas de cooperación política,
la UE y la CAN ya tienen un acuerdo firmado. En materia de cooperación
técnica existe un buen nivel de entendimiento mientras en
el tercer módulo hay que llegar al acuerdo comercial que
nos permita colocar en las mejores condiciones nuestros productos.
La UE, aún cuando no ha logrado una constitución
común, atiende acuerdos comerciales, tiene moneda común
y programas de estudios compartidos entre sus estudiantes en diferentes
países, pasajes turísticos, etc. Esta asociación
alcanza sus bodas de oro en un momento en que a nivel mundial los
acuerdos de conformar bloques regionales, promovidos por la Ronda
de Doha de la Organización Mundial del Comercio (NNUU) parecieran
no avanzar más. Gracias a esta Ronda de los años 90
es que han funcionado las uniones continentales buscando estimular
el libre comercio del mercado capitalista mejorando la competitividad
entre los países, asegurar la productividad, el intercambio
comercial y combatir la pobreza. Fueron buenas sus intenciones,
pero tras quince años el hecho de que las potencias ( EEUU,
UE y Japón) subsidien sus productos con el amparo estatal
y pretendan así llegar a Tratados de Libre Comercio desvirtúa
la competitividad y el libre comercio que no necesita de la intervención
del Estado sino de la mano invisible del mercado. La intervención
del Estado es la negación del libre comercio y la figura
del proteccionismo pero mientras las potencias meten al Estado en
la producción y la comercialización, rechazan que
los países del CAN o del MERCOSUR lo hagan revelando que
estos pactos de libre comercio no se dan en condiciones de igualdad
sino de asimetría. No es pues libre comercio sino ingerencia
del Estado a carta cabal.
COMUNIDAD SUDAMERICANA
Hoy, pese a los retardos de la Ronda de Doha en evitar el subsidio
de los países sobre sus productos, el mundo es de bloques
regionales. Así compiten mejor los países y se defienden
mejor a su vez. Sudamérica pasa por altas tasas de crecimiento
económico, como el caso peruano cuyo crecimiento no necesariamente
va acompañado de desarrollo ni disminución de la pobreza.
Nuestro planeta participa, además, de la
urgencia motivada por el calentamiento global que amenaza su vida
y carecerá de agua potable como de petróleo en el
futuro. Los alimentos ingresan en una etapa conflictiva de escasez
y alza de precios. El agua potable se reduce concentrándose
en América Latina, continente rico en recursos naturales
y de gran biodiversidad. Más del 20% del agua potable mundial
se encuentra en la Cuenca del Amazonas como en la Cuenca del Altiplano,
en la Cuenca del Orinoco, De la Plata y el acuífero del Guaraní.
Ello convierte a nuestra región en una zona privilegiada
no sólo por su tenencia de petróleo (Venezuela es
un claro ejemplo) como de gas (Bolivia), agua y biodiversidad (Perú).
En este cuadro de necesidades planetarias, nuestro
continente tiene en abundancia de lo que necesita el mundo pero
se encuentra subdividido en varios bloques subregionales: el CARICOM
(Caribe), el TLCAN (América del Norte), CAN, MERCOSUR y CAFTA
(América Central). Complica la unidad sudamericana las fricciones
fronterizas que se dan desperdigadas por nuestros suelos: el diferendo
ecuatoriano-colombiano tras el bombardeo colombiano sobre su territorio
vecino pasando por encima de los acuerdos de soberanía e
integridad territoriales. Colombia ha aplicado la ideología
estadounidense de guerra preventiva que altera la lógica
mundial y polariza a los países.
Venezuela ha entrado en apoyo a Ecuador así
como Nicaragua, logrando el Grupo de Río echar paños
tibios a la discordia sin que se restablezcan hasta la actualidad
las buenas migas. El Plan Colombia que encabeza EEUU empieza a dar
sus resultados al dividir a los sudamericanos. El diferendo colombo-nicaragüense
es otra perla del asunto como lo son los diferendos entre Perú
y Chile en torno a sus fronteras marítimas; el armamentismo
chileno erosiona las bases de unidad; el pedido boliviano de salida
al mar y su peligrosa situación interna, las disputas fronterizas
argentino-uruguayas por la instalación de una fábrica
de celulosa en plena frontera fluvial.
Debiendo ser esta V Cumbre una reunión que
animara y fortaleciera la multilateralidad y la multipolaridad contra
todo tipo de hegemonismos, no nos encuentra a los sudamericanos
precisamente unidos sino sumidos en líos múltiples
que desgastan las posibilidades de alianzas continentales favoreciendo
sólo a los EEUU interesado en que no prospere ningún
acuerdo con otra región. El Plan Colombia y la necesidad
de controlar militarmente la región son parte de este programa
de división del continente, al que colaboran algunos presidentes
y gobiernos con sus actitudes serviles.
Ecuador es un ejemplo por su política soberana
y autónoma de no permitir más la presencia de la base
militar estadounidense en Manta. Todo esto en un momento en que
Sudamérica debería estar unida por su tenencia de
los recursos que el planeta necesita con urgencia y los precios
de los minerales e hidrocarburos se van a las nubes. Negros nubarrones
se alzan sobre el continente, no pudiendo la reunión con
la Unión Europea que actúa como elemento exógeno,
amainar las fuerzas centrífugas que abundan en el continente.
A su vez, además de los bloques subregionales
y de los líos fronterizos, existen diversos proyectos de
desarrollo como el ALBA, el IIRSA y el de los anillos energéticos.
El ALCA (Alianza Comercial para las Américas)
hegemonizado por los EEUU ha sido dejado en stand by hasta mejores
tiempos por sus autores tras la cumbre de Cancún. Avanza
el ALBA (Alianza Bolivariana de América) que ya ha unido
a Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua estando cercano el Ecuador.
Chávez lanza el ALBA, la alternativa más ideológica,
estratégica y opositora al ALCA estadounidense buscando una
respuesta soberana de protección de las riquezas continentales
inspirado en la vocación de Simón Bolívar de
crear la patria latinoamericana, pero lo ha hecho en torno a su
boom petrolero, abriendo juego hacia diferentes frentes (Petrocaribe
incluyendo a Cuba), Petrosur.
Tal vez por ello, el ALBA no alcanza a convencer
a la mayoría de los países latinoamericanos sino que
se impone por la necesidad de los recursos petrolíferos.
Ya la Cumbre Energética Sudamericana en la Isla Margarita
(Venezuela) ha creado la Organización de Países productores
y exportadores de gas cuyos principales animadores son Venezuela,
Argentina, Bolivia (OPPEGASUR) que ha lanzado a su vez la Unión
de Países Sudamericanos (UNASUR). Pareciera ser que los combustibles
se imponen sobre la vieja visión integracionista que nos
legaran los maestros Vizcardo y Guzmán como el propio Bolívar
inspirados en nuestra comunidad de territorio (somos todos vecinos
y alguna vez fuimos un solo país), la comunidad de lengua,
pensamiento, historia, recursos naturales y sentimientos patrios.
Los países grandes de la región (Brasil
y Argentina) no tienen gas ni petróleo en cantidades y los
países pequeños sí lo tienen. Estamos pues
ante un juego de fuerzas en el que por primera vez los andinos intentan
sentar presencia y doblegar al viejo subimperialismo brasileño
y al país del tango.
El otro proyecto es el IIRSA( Iniciativa para la
Integración Regional Sudamericana), multilateral y comercial
con hegemonía de Brasil uniendo océanos y mercados
rumbo al Oriente. Brasil como Chile poseen un sistema con fraseología
socializante pero hegemonía del mercado. Más que una
revolución, Brasil exporta el IIRSA, unión continental
que enlaza el Atlántico con el Pacífico en su marcha
hacia el Asia para vender sus productos. El Perú es signatario
del IIRSA como de su Interoceánica y su sistema de seguridad
amazónica. El proyecto de anillos energéticos de Chile
parte de su carencia de recursos (petróleo, gas y agua) y
busca aprovechar los de los vecinos compartiéndolos.
Por otro lado, Brasil, Argentina y Chile ofrecen
un modelo aceptable por el sistema contra el modelo antisistémico
de Venezuela, Bolivia y Cuba, al que se plega el Ecuador. El Paraguay
bajo la conducción de Fernando Lugo definirá en agosto
sus líneas maestras.Ya EEUU ha lanzado la tesis de que tres
países (Ecuador, Bolivia y Perú) no tendrán
vigencia en corto tiempo, al no haber podido resolver sus problemas
ancestrales pero malgrado estos planteamientos, como nunca, el mundo
andino tiene los recursos que el planeta necesita mientras políticamente
es dirigido por gobiernos contestatarios al neoliberalismo imperante
durante los últimos 15 años que no ha resuelto sus
problemas de siempre sino que los ha acrecentado y frente a los
que asume una política de defensa de los recursos naturales
con un nacionalismo, si bien diferente al europeo de los años
30 y a aquellos que cerraban los mercados y las fronteras ante otros
países. Aceptan el fenómeno de la globalización
lo que no anula la identidad nacional ni los proyectos nacionales
de desarrollo. La globalización marcha aparejada a la comunidad
con los planes de desarrollo de cada país debiendo cuidar
soberanamente las riquezas como un medio de salir del subdesarrollo.
Este es el reto: integrarnos sin cerrarnos al mundo.
Eso explica que la CAN, por primera vez esté
a la vanguardia brotando los radicales Correa en Ecuador, Morales
en Bolivia y Chávez en el MERCOSUR frente a presidentes de
Brasil, Argentina, Chile y Uruguay, más moderados.
No olvidemos, además, que estamos en Sudamérica,
un continente que posee la tasa de desigualdad de distribución
de ingresos más alta del mundo. Por otra parte, EEUU camina
por las sendas del bilateralismo al negociar con cada país.
Los TLC son parte de la iniciativa norteamericana por unir bajo
su mando y quebrar toda comunidad sudamericana de naciones.
EL PORVENIR DE LA ALIANZA ALC-UE
Lo real es que conforme se negocia en bloque con una asociación
de países grandes, las naciones integrantes de la CAN como
del MERCOSUR deberían marchar a integrarse de modo más
profundo. Para América del Sur, la Unión Europea es
un socio futuro que potenciaría el desarrollo de la región
favoreciendo la multilateralidad y la multipolaridad. Nos da, además,
un ejemplo de unión trabajada en cincuenta años, pese
a las diferencias étnicas, raciales, de lenguas, de guerras
pasadas, de intereses nacionales particulares. Es un ejemplo para
Sudamérica, continente de un solo idioma o dos, de planes
e historia conjunta y en el que los proyectos de integración
latinoamericana son de vieja data, si bien las fuerzas balcanizadoras
han triunfado sobre la voluntad y la ilusión unionista.
La CAN, fundada en los años 70 e integrada
en la actualidad por Ecuador, Perú, Colombia y Bolivia y
el MERCOSUR conformado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay
han avanzado lentamente su Unión de Países Sudamericanos.
Logran acuerdos más rápidos por el lado de la comunidad
de recursos naturales, pese a su historia en común, gravitando
en contra de su integración, los intereses fronterizos, guerras
fraticidas, los caudillismos, la crisis económica y la inestabilidad
política, si bien la democracia impera en el continente por
primera vez.
Debemos marchar a fortalecer la Unión de
Países Sudamericanos ya que nuestro futuro no es individual
ni bilateral sino colectivo en un mundo en que la integración
prima, lo que no anula las identidades ni los planes nacionales
de desarrollo. Tanto la pobreza como las medidas contra el recalentamiento
global son problemas regionales, que negociados en bloque tiene
más lados positivos que negativos, justo en un momento en
que tenemos lo que el mundo necesita y los minerales e hidrocarburos
mantienen altos precios.
El trabajo conjunto con la Unión Europea,
siempre que se defienda la autonomía de nuestros países,
sería un paso importante en la consolidación de la
UNASUR, integrando la CAN y el MERCOSUR.
*Sociólogo y escritor peruano. E-mail:eduardoarroyo29@yahoo.es
/earroyo@urp.edu.pe
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