Vates
peruanos
LOS POETAS DEL DESGARRAMIENTO
Por: Juan Cristóba
Este trabajo no es una suma o inventario de poetas,
sino un intento de tratar de precisar y señalar a aquellos
escritores que están produciendo una poesía –naturalmente,
sin ponerse de acuerdo- y que tienen un común denominador
como expresión en sus trabajos literarios: el desgarramiento.
Por lo tanto, es un trabajo parcial y arbitrario, donde, seguramente,
se han omitido algunos nombres de interés. No se trata, por
otro lado, de esbozar una tendencia literaria, sino de comprender
cómo unos poetas ven y se enfrentan al mundo, a su existencia
y a la poesía.
Precisiones
Hablamos de desgarramiento como aquella fuerza viva que rompe cosas
consistentes. Como algo que hiere y revela profundamente los sentimientos
del ser humano por parte del autor, y su comunicación y conmoción
al lector.
Y no de hablamos de un término muy jugado
en estos últimos tiempos, “marginación”
o “poetas marginales o de la marginación”, pues
este concepto nos remite a un ser agobiado por el mundo, alguien
agredido y reacio a los cambios sociales, atrapado en sí
mismo y oculto, al maltratado, abandonado y al que soporta las inclemencias
de un castigo sin revelarse. Mientras “los poetas del desgarramiento”
son todo lo contrario: son los que reconociendo que el mundo produce
todas estas inclemencia, tratan de liberarse, existencial y socialmente.
He allí la gran y profunda diferencia.
Su tradición o antecedentes
Estos poetas tienen, naturalmente, como toda buena poesía,
una tradición en su propia país (y a nivel universal,
pero es un aspecto que para el trabajo no tratamos de considerar),
es decir, antecedentes cercanos y notables. No nos remitimos tan
lejanamente a nombres como Vallejo o Martín Adán,
porque sería abusar de la memoria literaria, pero si resaltamos
a poetas más cercanos. En primer lugar, y de manera especial
(y ya consagratoria) a Blanca Varela (1926). Luego, a otros dos,
como Carlos Germán Belli y Washington Delgado, Ambos de 1927.
Y curiosamente los tres pertenecen a la llamada generación
del 50.
Nos referimos a Blanca Varela porque es una poeta profundamente
desgarradora, que conmueve y conmociona, tal vez porque ilumina
el lado más árido, complejo y difícil y liberador
del ser humano, y porque toca fibras muy profundas y esencialmente
humanas de nuestra realidad y existencia, que por los años
en que se editaron sus libros, no se tocaban, ya que muchas veces
lo esencial no está siempre en el plano de lo real; solamente
cuando la realidad (social y existencial) alcanza en su desarrollo
cierto nivel de visualización, de conocimiento y acercamiento,
es que muestra y devela su esencialidad, la plenitud de esa realidad.
Por eso hoy en día –y desde hace un bien tiempo-, la
poesía de BV puede ser comprendida y estudiada y ser tan
influyente y reconocida no sólo en el plano nacional.
Washington Delgado es uno de los poetas más versátiles
del 50, maneja diversos niveles literarios en su poética
y su búsqueda es incesante y múltiple. Pero hay un
libro que, para el caso, es ejemplificador y es “Destierro
por vida”, una poesía que trata el desgarramiento del
exilio, pero del exilio interior. Su mirada es crítica y
autocontenmplativa, sabia y escéptica, inquisitiva y angustiosa.
Son señeros sus poemas “Monólogo del habitante”
y “Globe Trotters”, ambos cautivantes por la intensidad
de su desgarro.
La poesía de Carlos Germán Belli
nos traslada a un mundo infernal y testimonial de la vida cotidiana
y del mundo contemporáneo. Es la experiencia de una vida
dividida entre siervos y señores. Es la denuncia contra la
burocratización de la existencia, la protesta implacable
contra el drama humano y personal, sin embargo hay una cierta resignación
ante los males que, para el poeta, son o deben ser perecederos.
A pesar de ello, es una poesía que testimonia permanentemente
la agonía del hombre y tiene el poder de captar lo inhumano.
Los poetas del desgarramientio
Hay poetas y críticos que han visto dispersión en
la poesía peruana de los últimos años. Creo
que es una visión por encima de la piel. El aparente discurrir
contrapuesto para los diversos ojos -lejanos y cercanos al país-,
es una apreciación poco seria del asunto. Decir que hay tendencias
renovadora y modernizante y otra experimental que transcribe la
ebullición social y el clima de la angustia generada por
la violencia política, es mirar una parte del problema, y
no el más importante y significativo., Al bucear en la poesía
peruana encontramos un elemento fundamental –como ya lo hemos
afirmado- que abarca no solamente los elementos formales y literarios,
sino la propia vida personal del autor, la cual une a poetas de
diversas generaciones o tendencias o grupos literarios: es el desgarramiento.
Y de eso se trata esta breve reflexión.
Estos poetas, algunos ya no tan jóvenes
y otros lastimosamente fallecidos, han tenido, ellos y su obra,
la suficiente madurez para haber soportado la influencia literaria
de los poetas mayores y de los anteriormente citados. Y no solamente
han soportado esa carga sino incluso la han asimilado de la mejor
manera: construyendo una voz propia y original. Donde la influencia
de BV es indiscutible.
Y a pesar de esa influencia, estos poetas, entre
los cuales podemos citar a Juan Ojeda (Chimbote, 1944-1974), Jorge
Pimentel (Lima, 1944), especialmente con “Palomino”,
Cesáreo Martínez (Cotahuasi, Arequipa1945- 2002),
José Watanabe (Laredo, Trujillo, 1946- 2007), Juan Ramirez
Ruiz (Chiclayo, l946-2007), Rosina Valcárcel (Lima, 1947),
sobre todo con “Una mujer canta en medio del caos”,Carmen
Ollé (Lima, 1947), María Emilia Cornejo (Lima, 1949-1972),
Enrique Verástegui (Lima, 1850), con su primer libro “En
los extramuros del mundo”, Juan Carlos Lázaro (Lima,
1952), Bernardo Alvarez (Pallasca, Ancash, 1954), Domingo de Ramos
(Ica, 1960), algunos provincianos tanto de la costa como de los
andes y otros limeños, han tenido la suficiente fuerza –reiteremos-
para construir un mundo y una realidad poética personales
que luego han servido de referentes y han influido en las generaciones
posteriores y actuales.
Un crítico manifiesta que hay dos tipos
de poesía: las que interrogan al mundo y las que dan respuestas,
muchas veces por adelantado, de allí que, por eso mismo,
veces se cae en la incomprensión de su valoración
literaria, como le sucedió en sus inicios, y por un buen
tiempo, a BV, cuando su aparición en el escenario poético-literario.
Y lo que le ha sucedido a varios poetas que acabamos de citar, por
ejemplo, a Juan Ojeda, que la crítica oficial no lo reconoce
del todo y no lo valoriza en su debida dimensión, rescatando
por el contrario autores menores y de su propia capilla.
De esta aseveración crítica que acabamos
de hacer, y que aceptamos como justa, podemos decir que la visión
personal de estos “poetas del desgarramiento”,está
plasmada no sólo en las preguntas que se hacen respecto a
su vida y a la época en que viven, donde son críticos
y autocríticos, en muchos casos lacerantes, sino en las respuestas
que se dan y que obligan a mirar ese mundo poético que construyen
con mayor atención, pues en ellas hay respuestas tanto en
el nivel humano como político y literario a los conflictos
humanos de la actualidad y a la crisis de nuestra propia sociedad.
Cosa que no se daba en anteriores generaciones o tendencia poéticas.
Un primer elemento que podemos rescatar de esos
“poetas del desgarramiento” es su perplejidad y desesperación
frente al mundo que les ha tocado vivir, pero inmediatamente hay
–y es el segundo elemento-, la respuesta de cada uno frente
a ello. Cada quien con su propia expresión literaria y existencial,
es decir, con su propia entrega de vida ante el oficio poético.
Y no al revés. Veamos algunas características singulares
de estos poetas, visto a través de otros escritores, o de
algunos NN que no han sido reconocidos.
Características principales
Juan Ojeda, su visión del mundo y de la vida humana es trágica-metafísica,
creía que en el texto debían confluir todas las disciplinas,
desde la economía, filosofía hasta la entomología,
pasando por la genética, cibernética y, naturalmente,
la historia y las ciencias exactas, el misticismo y el absurdo existencial.
Su lenguaje estaba premunido de profundos conocimientos académicos
y de los de la calle, los antros de los barrios marginales y la
noche (Cesáreo Martínez).
Jorge Pimentel, en el poemario “Palomino”,
en recuerdo a un mozo de bar del mismo apellido, el poeta ataca
su soledad y su locura intensamente, dando por resultados unos poemas
lindantes con la insolencia frente al mundo. Es un poemario de cierre
y de apertura a nuevos horizontes, son poemas vehementes y recordatorios.
De este libro, Joge ha dicho que es una venganza contra la decrepitud,
la intolerancia y la solemnidad y también una opción
de amor por la belleza y la revolución (NN).
Cesáreo Martínez, reinterpreta la
sociedad desde su mundo andino, sociedad hostil de un peruano desarraigado
que deambula en terrenos desamparados buscando sus raíces
e identidad, su historia doliente, con un lenguaje directo y fresco
(Rosina Valcárcel). Su preocupación por la dimensión
política del hombres es innegable y valerosa.
José Watanabe, la muerte fue un tema constante
de su poesía, su madurez era proverbial, el elemento contemplativo
también, su poesía parecía inmóvil pero
no, era dinámica y conmovedora, daba espacio a la reflexión.
Su poesía se nutría de la vida cotidiana y la volvía
mágica, por eso sorprende acogedoramente (Enrique Sánchez
Hernani). El cuerpo fue uno de sus leit motivs importante.
Juan Ramirez Ruiz, se propuso desmontar el lenguaje,
ponerlo de cabeza, de vuelta y media, volarlo, dinamitarlo, hacerlo
añicos, polvo o viento desmandado, podía parecer fácil
o lindante con la inmediatez, pero no, era un nuevo desafío
a la semántica, buscaba un código nuevo y personal,
amplio y revelador que lo llevara a nuevos horizontes expresivos,
a un lenguaje que electrizara a sus lectores, pero que nos llevara
cada vez más a las verdaderas simas del silencio y la soledad,
y desde allí darnos respuestas y emocionarnos (Leoncio Bueno).
Rosina Valcárcel, en “Una mujer canta
en medio del caos”, su tercer libro, nos presenta una poesía
convulsivamente lírica y agitada, donde no están ausentes
los amigos, las querellas, la familia, ni los hechos históricos.
Es de un singular aliento donde expresa el amor y los ideales de
nuestro tiempo, como ella misma dice “es una poesía
para sorprender a incauitos” (NN). Un crítico francés
dice de ests texto: Si bien continúa en los gritos de dolor
y de protesta frente a la injusticia humana y social, en este libro
lo matiza con una gran capacidad de inocencia que ya aparecía
en anteriores textos, hay también un establecimiento entre
sexo y sociedad para encontrar el sutil equilibrio entre lo erótico
y loo social.
Carmen Ollé, nadie había hablado
de las tortuosidades de la vida a través del cuerpo como
ella, nadie se había atrevido a mostrarse a los otros con
tan pasmosa serenidad, a exhibir su mirada hasta en las más
recónditas perversiones de lo secreto, de lo oscuro, de lo
oculto. En su poesía hay un cuerpo que se muestra en la desnudez
total y que exacerba lo escatológico, pero el goge está
ausente, la complacencia y la celebración placentera de la
unión con el otro es más angustiante que feliz, es
más perversa, más compleja (Giovanna Pollarolo).
María Emilia Cornejo,es una poesía
marcada por el amor y la muerte, sus poemas son como un susurro
secreto, un hillo de agua hirviendo que quema la soledad interior
sin mitigar la sed, hay también ansiedad y prisa, no sólo
canta sino grita, se entabla la lucha entre Eros y Tanatos, la expulsión
del paraíso es clara, pero del paraíso patriarcal,
y el eros supone tragedia, trasgresión ala propia alma, el
orgasmo encuentra su equivalente en la muerte, en sus poesía
se descubre que los barrotes que la aprisionan vienen desde afuera,
desde esa sociedad donde ojos de machos observan con lujuria su
placer de ninfa constante (Christián Vallejo).
Enrique Verástegui, en su primer libro organiza
una serie de tópicos, de anécdotas que se conjugan
de tal forma que organizan una imagen global del texto, es el hombre
marginal, el migrante cuasi ilustrado que no admite el cinismo “modernizador”
de una ciudad que es concebida como un campo de lucha, de muerte
virtual. Pero también es el que busca en el encuentro amoroso
esa carga vital que lo introduzca a la armonía de las carnes,
al concierto unánime del placer. Estamos ante un texto que
sabe armonizar con aliento imágenes, mensajes, conjuntos
sintácticos que establecven una prosodia firme y coherente
(Carlos Z. Batalla).
Juan Carlos Lázaro, es un poeta que indaga
el sentido de la existencia y el sentido de los actos humanos. Poesía
de incertidumbres, sus versos son un recorrido por la vida de todos
los días y se asoma de manera dramática a diversos
momentos y circunstancias humanas(NN).
Bernardo Alvarez, trata de capturar el contrasentido
de lo real, alude a la renuncia de la época, su poesía
son complicadas fracturas semánticas, neologismos y fragmentaciones
de la unidad que le dan a su discurso una voluntad experimental
y vanguardista (Tulio Mora). Es una poética del lado sórdido
y oscuro de la realidad, pero que nos informa de una belleza contenida
en él (Roger Santiváñez).
Domingo de Ramos, es una poesía llena de
experiencias y en recursos expresivos, sin que por eso se sacrifique
la visión descentrada que caracteriza al sujeto que aparece
como emisor de los poemas, Su universo es suurbano, llevado a niveles
alegóricos que no traicionan la alucinación ni el
cultivo del grotesco, en una extraña convivencia de hipercultismo
y coloquialidad popular (José Antonio Mazzoti),
Como vemos, frente a tanta poesía, por un
lado, modernizante y experimental, y por otro, tan llena de superficialidades
o ironías aparentes, estos poetas recuperan la palabra en
su sentido existencial, en sus sentido histórico, para enfrentarse
al mundo con el sentimiento y la entrega y el lenguaje del hombre
común y corriente. Y esto es importante, porque en un país
lleno de mezquindades y avaricias humanas, donde el peso de la mentira,
de la traición, el cinismo es consustancial a muchas almas
humanas, surge una nueva palabra, una palabra verdadera y directa
que se enfrenta a esos reinos malediscentes de la conjura humana.
Son poetas que se paran en la tierra y sacan su fuerza de ella,
asi como de la marginalidad humana y viva que existe en el país,
para crear un nuevo mundo, angustioso y angustiante, es cierto,
pero también lleno de esperanzas.
¿Y por qué el enfrentamiento ante
el mundo?
No son meras descripciones las que desarrollan
los poetas, ni bastaría decir que son por la carga ideológica
de los autores, si bien esto último puede jugar un papel
en el desarrollo de la poética, sería insuficiente
y mezquino circunscribirnos o dar estas razones.
El enfrentamiento se produce sobre todo, porque
hay una pobreza espiritual en el mundo actual y “los poetas
del desgarramiento” rechazan frontalmente este mundo que nos
trata de mutilar, ahogar y matar.
Frente a una realidad que los desaloja y pierde
en sus peores lugares y rincones. Frente a una cultura oficial que
no los admite y protege. Frente a todo ello y más, “los
poetas del desgarramiento” se alzan y desarrollan su propia
voz y palabra, construyen sus propios lugares de encuentros y cultura.
Recuperando de ese modo algo que aparecía como oscuro y extraviado.
Naturaleza de los poetas del desgarramiento
Los “poetas del desgarramiento” no
son unos poeta epidérmicos, ni detallistas, ni realizan una
simple enumeración de hechos aislados o concatenados. Son
una poesía que descubre el lado oscuro y sombrío de
los hombres y de la vida, a través de sus exteriorizaciones
ocultas, para lo cual es indispensable poder entenderlos e interpretarlos
a través de “los mensajes sagrados” de la poesía.
El poeta aparece como un ser aparentemente hosco
y profundamente solitario, perjurador de palabras, irreflexivo en
sus posturas literarias. Pero es la apariencia. La piel de lo escrito.
Sin embargo, el poeta no está solo, sino con él y
los otros. No es un perjuro o apóstata, sino un hombre leal
y fiel a sus convicciones. No es un irreflexivo, sino un irreverente
frente a la burocratización y globalización salvaje
de la vida y la cultura. En suma, es la conciencia de la poesía
actual en el mejor y buen sentido de la palabra.
Algunas particularidades
Frente al caos actual, los poetas aspiran a un
orden más justo y solidario en el mundo. Y ese nuevo orden
es, en primer lugar, su poesía, aparentemente caótica,
y en segundo orden, su vida. Pero no quieren un orden para su yo,
sino para el nosotros colectivo.
No son tampoco un ser improvisado o indiferentes
a la realidad o al futuro. Al contrario, son seres informados y
con los ojos abiertos al mundo, a este mundo que nos aplasta y desgarra.
No son tampoco hombres incultos, sino cultivados, sobre todo en
la vida diaria y cotidiana. Responsables frente a su cultura, estudiosos
frente a los diversos problemas y conflictos culturales y de género,
por lo que no desdeñan la frase común y corriente,
sino que las encienden e iluminan con sus propias experiencias y
hogueras personales, imponiéndoles el calor de todo el paisaje
humano, aprovechando, igualmente el léxico académico.
De allí que la mayor parte de los poetas,
con excepciones honrosas, apuesten o hayan apostado por un socialismo
nuevo, creativo, profundamente humano y crítico en el país.
Antologia
Juan Ojeda
Para el que ha contemplado la duración
lo real es horrenda fábula. Sólo los desesperados,
esos que soportan una implacable soledad
horadando las cosas, podrían
develar nuestra torpe carencia,
la vasta sobriedad del espíritu
cuando nos asalta el tenor
de un mundo ajeno a los sentidos
(Soliloquio, fragmento)
Jorge Pimentel
Ser poeta es permisible hasta los 25 años.
Después eres loco, hombre peligroso, mátenlo. Hemos
asumido la adolescencia con adultez y la niñez la hemos olvidado.
En este país la muerte es nuestra mejor amiga y hasta quiere
rimar la esperanza. Llevo tiempo en el oficio y como diría
mi compadre Manuel Morales, ser poeta en el Perú no se lo
recomiendo ni a Supermán. Dos palabras me resumen todo, absolutamente
todo: tengo miedo y hay que luchar. Lo demás es Palomino.
(Palomino)
Cesáreo Martínez
A José María Arguedas.
Una vez más.
Gran Wamani,
Siento arder las nubes sobre mi cabeza,
Mis ojos tembloroso se nublan chapoteando en el aire
y setiembre se quedó sin objetos vivos detenido por tus
labios incandescentes.
Oh gran río creador que me danzas adentro,
Tú que frecuentas las nebulosas de la vida de la muerte,
muestráme la vida,
en este hora inútil en que un mundo desde afuera me enloquece,
Y otra vez bajamos a besar los sentidos de la mar
y la oscura mar de arenas.
Porque amanecí en una tierra desgastada por el abismo
de dioses extraños.
Dioses de la mirada oblicua, devoradores de indios en los
terribles días de la malaria.
Porque nací del rocío y la piel mojada de la piedra.
Porque mis trabajos se pierden en las arcas del enemigo,
mi aliento se oxida
y sólo tu voz me saca, me levanta, me ilumina.
(Entre el Wamani y la carretilla, fragmento)
José Watanabe
Esta mañana he comprado un pájaro
como se compra una fruta
un ramo de flores
Dicen que el Hokusai compraba pájaros para liberarlos.
También Leonardo
pero midiendo el impulso y el rumbo.
Posiblemente en la infancia he pintado pájaros
pero jamás les he hallado relación exacta con los
aviones.
Estoy tentado a liberar este pájaro
a devolverle
Su derecho de morir sobre el viento.
Me van a pedir razones.
Sentiré la obligación de hablar acerca de la libertad
pero mi familia que es muy lógica
dirá que afuera solo
con el viento
a ver qué hago
(Acerca de la libertad)
Juan Ramirez Ruiz
Uno equivale a lo que bien
O mal hace
y lo que uno ha dejado de hacer
vale por lo que no es.
Lo que uno hizo bien
o mal ha sido.
Y lo que uno siempre será, es todo
lo que ha hecho mal o bien. Y nada más
¿QUIEN VIVE?
y después todas las palabras.
(¿Quién vive?, fragmento)
Rosina Valcárcel
No tengo principio ni límite
soy la pasajera de taxis gastados
la pequeño-burguesa entre carpas de circo
y poemas marginados.
¿Soy roca en un río sin agua?
(Pasajera de taxis gastados)
Carmen Ollé
Eludir o ir tras su destino
aquí / allá
a pocos metros de una estación de plástico
en pequeñas áreas mal ventiladas
estrangére!
mujer que atraviesa un verano desolado
y se acaricia el espectro como un espectro
desnudo en una galería
ciudad – decorado de palomas físicas
no hallo su nombre
mi energía se dilapida en lo maravilloso
de una arquitectura formal
se expande sobre un campo rasurado
H.M. es cierto: como a una mujer veleidosa
la amo
y siento esa náusea de no saber amarla
nuestro deseo es rígido y poco inflamable ante
un cuerpo femenino
la madurez ha obturado lo que en la adolescencia
era transparente
él / ella
(Noches de adrenalina)
María Emilia Cornejo
sola,
descubro que mi vida transcurre perfectamente
como tú lo estableciste.
ahora
cuando la sensación de algo inacabado,
inacabado y ajeno
invade de escrúpulos mis buenas intenciones,
sólo ahora
cuando me siento en la mitad de todos mis caminos
atada a frases hechas
a cosas que se hacen por haberlas aprendido
como se aprende una lección de historia,
puedo pensar
que de nada sirvieron los consejos
ni las interminables conversaciones con tu madre,
y esas largas horas de mi vida
perdidas
en aprendizajes extraños
sobre pesas y medidas
colores
y
sabores
y
en el vano intento de ir tras el sol
tras el vuelo de los pájaros,
de repente quiero acabar
con mi baño de todas las mañanas,
con el café pasado,
con mi agenda cuidadosamente estructurada
de citas y visitas
a las que asisto puntualmente:
pero es tarde
hace frío
y estoy sola.
Enrique Verástegui
Otra vez perdido esta noche.
Temblando y con la mirada arrojada como uno de esos fantasmas
roídos por un diente de luz
bebiendo embriagándome contigo en los cafetines de Huérfanos
viejo corsario oculto detrás de los semáforos
son más de las doce y caminamos pisando este cielo
de golondrinas agitándose
entre lo que tú tratas de decirme
y lo que en realidad me dices
porque ya nada se agita más acá en el silencio
y nada huele más limpio este verano que los sueños
de una amuchacha
desesperada
nada más limpio este verano esta vida esta precisa forma
recoger los guijarros de la madrugada
cuando ya sin amigo, sin mujer
voy caminando perdidamente atada
a los má raros principios
a la vida / a la vida / a la vida
y mi lengua se mueve nerviosamente como ramas frescas
agitadas por un golpe de viento
(Segundo encuentro con Lezama o pequeña introducción
a en los macerteros de la suciedad, fragmento)
Juan Carlos Lázaro
Salí a deambular por la ciudad.
Luna llena y domingo.
Este soy yo, dije, amante ciego
y loco como Edipo.
Basura. Suicidas. Perros vagos.
Yo y los fantasmas.
La ciudad era un ala de sombra.
Acaso un templo maya.
Besé a la luna. Y ofrecí
mi corazón al sacrificio.
(Salí a deambular)
Bernardo Alvarez
2
Una cucaracha aplastada oponiéndose
a la lógica del aseo propone una respiración oblicua:
es
una imagen líquida en medio del desierto, un
manantial dispuesto a propósito con aroma biliar,
reducto hediondo del deseo.
6
Si no un poema
al menos una cucaracha
permanecerá asida al calendario congelado
probablemente el camino continúe.
7
Cosido por el frío como un delito descubierto
brota de entre el follaje hediondo un poeta,
sorbe metáforas
y expulsa agua viva por los poros
aspersión reclamada por el paisaje.
8
Sin duda los poetas se mueren de hambre
pero los poetas viven
incluso más allá de sus pasos.
(Aspersión)
Domingo de Ramos
Porque nadie ha tomando en serio mi soledad
de animal acorralado por el fuego
mi obstinada permanencia en la vida
alfarero de las horas
del tiempo que pasa irremediablemente
sin pena y sin gloria en la esquina de mi barrio
con mis amigos y enemigos
con un sol y una luna persiguiéndose
como una maldita joroba
yo te digo
que esta noche me siento alejado de los hombres
diferente inexplicablemente
y tengo tantas ganas de estar solo
como un poste a medianoche
caminando en el silencio
de los arenales suaves
(Escrito en soledad, fragmento)
(Lima, 25 de abril del 2008)
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