¿Qué
hacer frente al petróleo caro…
Y EL GAS NATURAL BARATO?
Por: Jorge Manco Zaconetti (Investigador UNMSM)
Existen varios factores que explican la subida
persistente del precio internacional del petróleo que van
desde los problemas del Medio Oriente y la ocupación norteamericana
en Irak, país que tiene más reservas en relación
a la Arabia Saudita, hasta la desvalorización del dólar
frente al euro, oro, y también el petróleo que desde
hace mucho tiempo se le denomina también “oro negro”.
Por tanto, mientras persista la declinación de la economía
norteamericana, y la desvalorización del dólar, el
precio del oro se mantendrá por encima de los 1,000 dólares
onza troy y el precio del barril de crudo superará los 120
dólares, afectando a economías como la del Perú,
que depende altamente del crudo importado.
Solamente los Estados Unidos de Norteamérica
consumen más de 22 millones de barriles diarios, la economía
China más de 7 millones diarios de un consumo mundial de
85 millones de barriles diarios, y todo hace pensar que la demanda
mundial aumentará a pesar de la recesión norteamericana.
Lo evidente es que el Perú es un importador
neto, pues compramos al exterior más de 100 mil barriles
diarios para poder satisfacer el mercado interno de combustibles
que consume 150 mil barriles como promedio, en especial el diesel
2 que consumimos por encima de los 64 mil barriles diarios, equivalentes
a 35 % de la demanda de hidrocarburos en el 2007. Sin embargo, gracias
a Camisea la demanda de gas natural equivalente en barriles ocupa
el segundo lugar desplazando al gas licuado de petróleo (GLP)
y las gasolinas.
Así, en un ejercicio de conversión
del gas natural en barriles, la demanda de gas natural en el año
2007 ha sido de 42 mil barriles diarios (23 %), por tanto el gas
ha desplazado al GLP que suma los 26 mil barriles (14%) y a los
petróleos residuales que arriban a los 21 mil barriles equivalentes,
conjuntamente con todas las gasolinas que suman también 21
mil barriles diarios.
En materia de política de combustibles estamos
en el sendero correcto dependiendo cada vez más del gas natural
que explica en la actualidad el 30 % de la generación eléctrica
y donde más de 30 mil vehículos se han reconvertido
al gas natural, y el objetivo nacional debiera ser superar los 300
mil vehículos al 2011 de un parque automotor que bordea el
millón y medio de unidades, de los cuales más del
60 % está registrado en Lima.
Este es un objetivo central que el gobierno está
interesado en promover con el llamado “bono de chatarreo”,
por medio del cual los propietarios de automotores a diesel con
más de 10 años de antigüedad puedan acceder a
un bono de 2,500 dólares y de esta forma financiar la adquisición
de un vehículo a gas natural.
El ministerio de Energía y Minas ha solicitado
al ministerio de Economía y Finanzas el financiamiento de
aproximadamente 50 millones de dólares para ejecutar este
proyecto que presenta ganancias ambientales frente a un parque automotor
envejecido, y económicas para los propietarios que adquieran
las unidades que consumen gas natural.
Se debe tener presente que el actual gobierno a
fines del 2006 negoció por cinco años con la empresa
argentina Pluspetrol, operadora de Camisea, un precio preferencial
para el gas natural que se utilice en el parque automotor, lo cual
significa un gran ahorro para beneficio del consumidor, que no se
está aprovechando lo suficiente.
El precio del gas natural, tiene un precio inferior
a los cinco nuevos soles por galón equivalente frente a las
gasolinas que estarían por encima de los 13 nuevos soles
el galón si se trata de las gasolinas de 90 octanos, y si
fuese de gasolinas 97 octanos tendría que pagar más
de 17 nuevos soles.
Sin embargo, el costo de la conversión de
un vehículo gasolinero a gas natural sigue siendo muy alto
para un taxista o empleado, el abonar 1,200 a 1,400 dólares
supone una dificultad para masificar y extender los beneficios del
gas natural a las mayorías. Es más, al año
se tiene que abonar más de 60 dólares a la empresa
supervisora de las instalaciones del “chip” inteligente
que verifica el buen estado del automóvil. Es decir, un abuso
por una simple revisión que no debiera costar ni 60 soles.
En el mismo sentido debemos ser más agresivos
para extender la red domiciliaria del gas natural para que una mayor
población de Lima acceda a los beneficios del gas de Camisea.
En el presente no llegan a las 10 mil familias y cerca de 300 empresas
que se han “enganchado” con el gas natural obteniendo
ganancias ambientales y económicas por los menores precios
que ello significa.
Por ello, los municipios distritales debieran facilitar
los permisos y licencias para establecer mayores conexiones domiciliarias
con una política promotora que beneficia a los vecinos en
el marco de la seguridad energética. Al mismo tiempo con
una mayor cantidad de conexiones se debe reducir el costo de las
instalaciones que está al borde de los 2,000 nuevos soles
por domicilio, algo que está fuera de presupuesto de los
sectores populares.
Sin embargo, las modificaciones del contrato realizadas
en el 2003 para cambiar los términos del contrato para pasar
de consumidores obligatorios a consumidores potenciales, hizo que
la empresa “G.N.L.C Calida” no pusiera todo el empeño
necesario para que hoy tengamos más de 65 mil clientes, que
resultan ridículos frente a la experiencia de Colombia que
ha masificado el consumo interno del gas natural, teniendo a su
empresa ECOPETROL como agente dinamizador.
PARA QUÉ GAS BARATO
En la masificación del consumo del gas natural debiéramos
ser más ambiciosos pero con las reservas del caso. No resulta
razonable por ejemplo, masificar el consumo del gas natural para
la generación eléctrica, puesto que sería una
fórmula facilista por los menores costos que implica la inversión
de centrales térmicas a gas natural frente a la construcción
de centrales hidráulicas, o mejor aún frente a la
energía eólica que se está absurdamente desaprovechando.
En nuestro país el precio del gas natural
en boca de pozo proveniente del Lote 88 Camisea es tan barato para
la generación eléctrica, equivalente a un dólar
el millón de BTU (unidad de calor más o menos equivalente
a 1,000 pies cúbicos de gas natural) multiplicado por un
factor de ajuste, y en el caso de la industria a un precio de 1.80
el millón más el factor de ajuste, y que con los costos
de transporte (US $ 1.0) y distribución no superan los 4
dólares el millón de BTU para el consumidor.
En los Estados Unidos de México y Norteamérica
el precio por millón de BTU según el marcador “Henry
Hub Spot Price” está sobre los US$ 9.85 dólares
al cual habría que sumarle los costos de transporte y distribución.
Es decir, el precio del gas natural en nuestro país es bajísimo
en relación a los vigentes a nivel internacional. Es tan
bajo que desestimula la inversión de centrales hídricas
y eólicas necesarias para la generación eléctrica.
Y ello se explica por la naturaleza del contrato
firmado en el 2001, ante el retiro de la Shell en 1998 y las reservas
probadas que estaban en el subsuelo del Lote 88, y especialmente
a la renegociación que se realizó a fines del 2006
con la empresa argentina Pluspetrol. Se debe recordar que el contrato
original del 2001 durante el Gobierno de Transición del doctor
Valentín Paniagua, el precio del gas natural estaba determinado
para la generación eléctrica de un dólar multiplicado
por un factor de ajuste dependiente del precio de los petróleos
industriales.
Así, mientras el precio de los petróleos
residuales en New York, Costa Oeste de USA y Rotterdam, se mantenía
por los 20 dólares el barril como el 2001, no había
ningún problema, pero cuando los precios del crudo y los
derivados comenzaron a elevarse en especial a partir del 2004, hasta
llegar los petróleo industriales a un precio mayor a los
50 dólares el barril, el precio del gas natural tenía
que ajustarse, pues estaba atado al precio de los residuales.
Sin embargo, en una negociación estratégica
entre el presente gobierno y la empresa Pluspetrol se fijaron otros
factores de reajuste, que sustituyen el precio de los petróleos
industriales. Así, el precio del gas para la generación
eléctrica e incluso para el uso industrial, se mantuvo al
igual que el contrato del 2001, pero ahora el factor de ajuste sería
el índice de precios del equipo y maquinaria en los Estados
Unidos con un límite de incremento anual no mayor del 5 %.
Esta renegociación del presente gobierno
demuestra que sí se puede renegociar los contratos de estabilidad,
jurídica y administrativa, firmados con las empresas privadas
cuando existe decisión política y conviene al interés
nacional. Y lo mismo debiera hacerse para que todas las empresas
mineras, sin excepción, abonen las llamadas regalías
mineras, como lo hacen todas las empresas de hidrocarburos.
Visítenos en: www.mancozaconetti.com y también
en: http://kuraka.blogspot.com/
www.tercaopinion.org |