Documento
dejado por Ronald Reagan revela:
MANTILLA DIRIGIÓ GRUPO PARAMILITAR
Por: Lucy Komisar
Un documento clasificado del gobierno de Estados
Unidos encontrado en la biblioteca presidencial de Ronald Reagan,
y desclasificado por esta reportera, señala que en 1987,
cuando Alan García era presidente del Perú, el APRA
y altos funcionarios del gobierno estaban detrás de una organización
paramilitar secreta. El reporte de inteligencia desclasificado señala
que el grupo es responsable del atentado con bomba contra El Diario,
vinculado a Sendero Luminoso. Dice también que envió
personas a entrenarse a Corea del Norte.
A Alan García le fue enviado el documento
y se le pidió que ofreciera un comentario, pero se negó
a responder. En su momento, organizaciones de derechos humanos criticaron
duramente a Alan García por no ejercer control sobre las
Fuerzas Armadas, que fueron acusadas de violaciones de los derechos
humanos en su lucha contra Sendero Luminoso, una guerrilla maoísta.
Por ejemplo, en diciembre de 1987, un informe del
grupo estadounidense Human Rights Watch decía que el gobierno
de García ejercía "una débil influencia
sobre el control de sus fuerzas de seguridad", y advertía
que un ejército más libre del control civil cometería
más asesinatos impunemente.
En los archivos de la NSC
El informe de inteligencia fue escrito a partir de una relación
de hechos, no como especulación. Aparece en los archivos
del Consejo Nacional de Seguridad (NSC, en inglés), que asesora
al presidente estadounidense sobre política exterior. El
presidente en ese momento era Ronald Reagan.
Una referencia al documento de inteligencia fue
encontrado por esta reportera a mediados de los 90 mientras investigaba
en la biblioteca presidencial de Ronald Reagan, ubicada en Simi
Valley, California. Una primera solicitud para desclasificar el
informe fue desestimada. Más de seis años después,
el documento fue entregado.
El informe no estaba entre los documentos desclasificados
que el gobierno de Bush proporcionó a la Comisión
de la Verdad y Reconciliación (CVR), en 2002.
El documento no señala quién lo autorizó
o cómo fue obtenida la información sobre el grupo
paramilitar que funcionó en el gobierno de Alan García.
Se titula "Página 3" y aparece como parte de un
gran informe de la región. Pero cuatro funcionarios que ocupaban
altas posiciones en ese momento en la sección de América
Latina del Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca, o en
la embajada de EEUU en Lima, dijeron que la forma y el estilo del
documento indicaban que fue preparado o por la CIA (Agencia Central
de Inteligencia) o por la agencia de Inteligencia e Investigación
del Departamento de Estado. Todos pidieron el anonimato, como parte
de la tradición de la discreción diplomática.
Entre las afirmaciones que contiene el informe de inteligencia,
se incluye:
-
"El partido gobernante del Perú,
APRA, está patrocinando grupos secretos paramilitares".
-
"La administración de García
gestiona una organización paramilitar secreta o quizás
varias".
-
"El APRA tiene una rama con el nombre
secreto de COSEPAP (Comando de Seguridad e Inteligencia), que
se encuentra tan compartimentado que muchos funcionarios del
APRA no saben de su existencia".
-
COSEPAP, "según informes, estuvo
de acuerdo en enviar a mil de sus miembros a Corea del Norte
para entrenar a sus miembros en 1989, y aún 300 de ellos
ya han estado allí".
-
"Colaboradores cercanos al presidente
García, como Armando Villanueva y Alberto Kitasono, secretario
de organización del APRA, dirigen aparentemente el COSEPAP".
-
"Actuando según las instrucciones
de García para vengarse por el asesinato el dos de octubre
de un lider del APRA, COSEPAP atentó sin éxito
contra un periódico pro Sendero Luminoso".
-
"El viceministro del Interior de García,
Agustín Mantilla, supervisó una fuerza secreta
de la policía que es aprovisionada con armas del Ministerio
de Interior".
Bajo un párrafo titulado "Informes
y ejecuciones", el documento indica que "Mantilla cree
que el Apra necesita capacidad para eliminar terroristas debido
a la tendencia del sistema judicial a ponerlos en libertad y el
desinterés de la policía para matar a los militantes
capturados de Sendero Luminoso". Las últimas cuatro
líneas del párrafo están todavía clasificadas
y censuradas.
Pérdida de moral
"Exactamente no está claro quiénes dentro de
las fuerzas armadas saben sobre el grupo de los paramilitares",
dice el informe. Pero el autor señala que "el viceministro
de Interior (Mantilla) reclama que Inteligencia del Ejército
cooperara con la organización antiterrorista, al mismo tiempo
que la Marina la investigaba".
La evaluación final del informe era que
las acciones de vigilancia de Alan García debilitarían
su prestigio con el Ejército y la oposición política.
El informe añade, refiriéndose a
las críticas de los grupos de derechos humanos, que "los
jefes militares probablemente están encantados por la pérdida
de moral de García, que disminuía la presión
sobre ellos para que detuvieran los abusos contra los derechos humanos.
Pero estos perpetuos conspiradores de golpes de Estado en las Fuerzas
Armadas apoyan a los grupos paramilitares del APRA, y podrían
ser usados para ensayar un atentado contra el régimen".
"Una periferia"
Alguien que lee el informe se preguntaría por qué
la administración Reagan aparentemente no tomó medidas
en el momento para expresar su desacuerdo con la política
de García.
Uno de los antiguos oficiales de la NSC consultados
dijo: "Nosotros no estábamos siguiendo al Perú
de muy cerca en aquellos días. Perú era una especie
de periferia. El informe estaba dentro de los archivos del NSC.
Todo este material parece un maremoto, cuya mitad no hemos leído
porque estábamos muy ocupados con otras cosas".
La embajada de Estados Unidos en ese momento estaba
además enviando telegramas a Washington sobre los grupos
paramilitares. Muchos fueron suministrados a la Comisión
de la Verdad y Reconciliación y aparecieron en la página
de internet del Archivo de Seguridad Nacional, en Washington. Estos
telegramas, a diferencia del documento del NSC, usaban palabras
como "rumores" y "sospechas" para describir
los vínculos de García con grupos paramilitares.
Los grupos de derechos humanos norteamericanos
protestaban en ese tiempo contra la administración Reagan
por no condenar los abusos de las Fuerzas Armadas peruanas. No hay
indicios de que los funcionarios de Reagan expresaran objeción
a García por las relaciones de su gobierno con los grupos
paramilitares.
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