¿Quién
manda a quién?
ADMONICIONES DE GARCÍA PÉREZ
Por: Herbert Mujica Rojas/ Agencia IPI
Dijo pocos días atrás el presidente
García: “el mundo observa a nuestra patria, algunos
con envidia, otros con la satisfacción de ver cómo
una nación rompe las barreras y se enaltece poco a poco como
un país de avanzada, y estoy seguro de que con el trabajo
de la Policía nos verán también como un país
limpio, con voluntad de moralidad y de limpieza.” Sostuvo
también que “por primera vez, se atacan la “fortaleza”
y los “bastiones” económicos de los narcotráficantes
“que se habían metamorfoseado en empresarios.....Perseguir
el lavado de activos como sólo tres países en el mundo
lo hacen es un paso decisivo y positivo por la moralidada de nuestra
patria, porque terminar con la influencia del dinero negro que compra
profesionales, conciencias y silencios es un paso que nunca se había
dado, y es un paso riesgoso pero afirmativo e importante”.
¿Dijo el mandatario lo que dijo, por incontinencia o porque
maneja información detallada de cómo se van produciendo
los fenómenos que ha anticipado, en el país?
Y en estos días han ocurrido hechos que
no pueden ser pasados por alto. Uno de ellos nada menos que en el
Aeropuerto Jorge Chávez, donde se detuvo a un grupo de civiles
vinculados laboralmente a Lima Airport Partners y Swissport, ambas
concesionarias, en total, de 14 terminales aéreos en el país.
En un año en que se producirán decenas de eventos
internacionales, debe generar una sensación desconcertante
para todos los que visiten Perú, conocer que el aeropuerto
que pisan está concesionado a una empresa que tiene entre
sus problemas, también, el de proveer elementos nocivos,
policialmente denunciados, relacionados al tráfico ilícito
de drogas.
Además, las mismas fuentes policiales especializadas
han dicho que su labor siempre ha sido interrumpida, limitada por
las fronteras infranqueables puestas por la empresita LAP (recordemos
que apenas tenía US$ 3 mil dólares de capital) al
“ganar” la concesión del Jorge Chávez.
¿No hay derecho a preguntarse existe relación directa
entre estas dificultades y el inmenso monto en cientos de millones
de dólares no capturado de droga que va al exterior? Si esto
ocurre así, es por algo y ¡precisamente! se anota que
es por los absurdos puestos por LAP. Ahora LAP carga el pasivo pesado
de tener entre sus empleados a dos o tres detenidos por ¡ese
delito del narcotráfico! Y la otra concesionaria de 13 aeropuertos,
expulsada de Bolivia por incumplida, Swissport, también.
Indesdeñable, además, el plan en
la Costa Pacífico de los carteles internacionales de la droga
que pretenden asegurar sus escenarios en esta parte del mundo vía
aeropuertos, controles de aduana, carga y aeroservicios. Si los
gerentes se ponen chúcaros, se los aniquila. Y si los periodistas
meten mucho las narices, se ganan el pasaporte al cielo o al infierno,
depende mucho de la faena terrenal. ¿Recuerdan las autoridades
gubernamentales, policiales, aduaneras, abogadiles, judiciales y
políticas quién o quiénes fueron los que liberaron
a los del cartel de Tijuana cuando cayeron presos en Lima? ¿no
parece mucha casualidad que ese mismo grupo esté vinculado
muy mucho a la empresa concesionaria del Jorge Chávez? ¡En
negocios, como en política, no hay casualidades!
En México existe un instituto que vigila
el cumplimiento de la transparencia en la ejecutoria pública.
El escrutinio de autoridades es cosa diaria y, es cierto, México
no es un dechado de virtudes pero al menos, el control tiende a
ser un asunto cada día más importante en la conciencia
ciudadana. ¿Saben aquí los del Establo qué
ocurre? ¿puede la gente confiar en una Contraloría
que esconde documentos, como es el caso de las mangas sobrevaluadas
criminalmente por LAP y que Matute no quiere poner en trámite
urgente y penal? ¿cabrá acaso un pensamiento piadoso
hacia el adefesio llamado ONA cuya única labor consiste en
dar dinero a manos llenas a un hato de mamones consuetudinarios
del Estado y en un paralelismo más que evidente y destructor?
Suélese atribuir a García Pérez
el hablar hasta por los codos. Sin desmentir semejante afirmación
de la que él es el único responsable, hay que leer
con detenimiento lo que dice de cuando en vez. No lo hace porque
sí. Este es un caso evidente.
¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden
lo que suena bien!
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene
cualquiera!
¡Rompamos el pacto infame y tácito
de hablar a media voz!
¡Sólo el talento salvará al
Perú!
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