| Mensaje
para calificadoras Fitch Ratings o Moody’s Economy
GRADO DE DESOCUPACIÓN
Por: Ismael León Arias
Frente al jolgorio generado en la semana que pasó
por una de esas calificadora de riesgo americanas, cuyo informe
nos puso en la antesala del primer mundo, advertimos de fenómenos
inexplicables en tan floreciente economía, como el brote
de nuevos oficios de emergencia, última parada previsible
antes que sus cultores asalten transeúntes. No pretendemos
ser exhaustivos, no incluimos la creciente multiplicación
de minoristas de un kilo de papas y dos de camotes, taxistas, guachimanes
y diversas modalidades de la prostitución. Veamos.
Mimos inmóviles
Jóvenes con el rostro polveado, suelen posar con rigidez
mortal sobre un banquillo o tarima improvisada. Adoptan la actitud
característica del personaje que representan y visten como
él. Se mueven y gesticulan ante un público de paso,
que de vez en cuando les deja unas monedas sobre una lata. En la
esquina de José Gálvez con Leoncio Prado, en Magdalena,
suele instalarse uno los fines de semana. Representa a un Bolognesi
de 25 años y dice que un día con suerte hace 10 soles.
Estudia artes escénicas.
Adiestradores de perros
Preparados para entrenar perros finos y chuscos, muchas veces reúnen
hasta media docena por sesión y los conducen en manada. Son
hombres jóvenes que adiestran canes luego de recogerlos de
los domicilios de sus amos. Les enseñan a retozar con una
pelota, saludar a los amigos, no cruzar las pistas y hacer sus necesidades
en un lugar determinado. Les pagan 5 soles diarios por animal, su
jornada de trabajo puede durar medio día.
Hombres letrero
Se ubican en la Panamericana norte o sur, con letreros amarrados
como escudos en su cuerpo. Anuncian desde corvinas o lenguados frescos,
hasta higos y alfajores. En la avenida Iquitos orientan automovilistas
hacia especialistas en frenos, embragues, cajas de cambios y servicios
eléctricos. En otras calles de La Victoria pueden facilitarle
hasta una bajada de motor. Cobran una comisión por cliente
y sus ingresos son imprecisos.
Acróbatas
Son niños y adolescentes. Antes estaban a la salida del zanjón,
luego llegaron a la Brasil, después ocuparon esquinas de
la Arequipa, a continuación se hicieron de los mejores cruces
de San Isidro y Miraflores. Ahora hacen su menesteroso espectáculo
en los conos y en la periferia urbana, pidiendo limosna aún
a los desvalidos. Como clamar por agua en el desierto. He visto
automovilistas que les regalan sánguches.
Tramitadoras
Puede encontrarlas, por ejemplo, cerca a la oficina principal de
Registros Públicos, en Lince; pero si busca un pasaporte
las hallará en los alrededores del ministerio de Transportes,
en la esquina de Migraciones, en Breña, o en las cercanías
de los consulados de EE.UU. o de España. En el primer caso
le ofrecerán servicios de abogados y arquitectos, en los
otros ilusorios trámites relámpago y fantásticos
viajes sin sobresaltos burocráticos.
Recicladores
El escritor Julio Ramón Ribeyro bautizó como “gallinazos
sin plumas” a los precursores de este viejo oficio limeño,
hoy diversificado. Salen de noche y hurgan en las bolsas de basura.
Clasifican su botín en plásticos, envases de vidrio
y restos orgánicos, que luego distribuyen entre sus clientes.
Operan desprotegidos y adquieren enfermedades contagiosas. Algunos
informan que llegan a reunir 20 soles por noche.
Impulsadoras
Invento del marketing de los 90, sus contratistas suelen emplear
chicas atractivas para eventos empresariales y también las
destinan a supermercados. Las mejor parecidas son enviadas a certámenes
para servir bocadillos y bebidas, mientras que a las menos pintonas
las ubican en supermercados para “impulsar” productos
nuevos. Las primeras ganan hasta 50 soles por día, las otras
se emplean a comisión con ingresos fluctuantes.
Llenadores
Su trabajo consiste en anunciar a gritos en los paraderos el recorrido
de combis o custer, que deberán llenar con pasajeros. Los
choferes les pagan más mientras más personas introducen
en los vehículos, de cuya limpieza también se responsabilizan.
Sus ingresos no pasan de 5 soles por día y también
reciben un menú o un sánguche y un jugo. No confundir
con
Avisadores
Cuyo trabajo es contabilizar el paso de esas combis o custer, a
quienes los choferes contratan para informarse del raudo paso de
sus colegas. Les pagan propinas según la voluntad de los
pilotos. Especie de reguladores del tránsito de cada línea,
son muchachos que aspiran a contar pronto con una licencia bamba
para conducir un vehículo alquilado, aunque sea mototaxi.
Ganan 10 o 15 soles diarios y a veces de yapa un almuerzo o un sánguche
con su gaseosa.
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