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próspero
LOS RICOS ESTÁN BIEN
Por: Arnaldo Pérez Guerra / La Insignia
El Banco Central de Chile había proyectado
una inflación de un 2,3 para el 2007 y un crecimiento de
6,25%. Pero la cifra real triplicó la estimación y
el crecimiento no alcanzó lo esperado por los economistas,
empobreciendo más a la población, principalmente a
los sectores populares que vieron aumentar su pérdida de
poder adquisitivo. La cifra de inflación del 2007 fue de
un 7,8 por ciento. El Banco Central elevó la tasa de política
monetaria desde un 5 a un 6 por ciento anual, lo que acrecentó
el endeudamiento de los chilenos.
Paul Walder, periodista económico, señala:
"A noviembre, la tasa anual para las tarjetas de crédito
alcanzaba hasta un 49 por ciento en el caso de Presto, o una tasa
similar para un crédito de consumo de 500.000 pesos en la
financiera Atlas, del Banco de Chile. En otras palabras, por cada
millón prestado, el prestamista recibe un millón y
medio. ¿Servicio financiero? Tal vez simple usura. Porque
las ingentes utilidades de la banca y de las casas comerciales son
de una claridad palmaria", advierte.
Según el Ministerio de Planificación
durante 2007, sólo un 13 por ciento de la población
se mantuvo en la pobreza. Cifra engañosa como mínimo,
y es que el 2007 fue año de alzas. Los combustibles subieron
en un 18 por ciento. Frutas y verduras frescas, en más de
un 50%. El resto de los alimentos también aumentó
su precio. La alimentación para las familias pobres significa
la mitad del gasto total mensual de su exiguo presupuesto. Uno de
los artículos de consumo que más subió fue
el pan que durante el año pasó de 600 a más
de 850 pesos. Y sigue subiendo. Una familia consume en Chile más
de 35 kilos de pan al mes. La leche alzó su valor en un 50
por ciento y más. La alimentación encareció
como promedio en un 15 por ciento el presupuesto familiar durante
2007, según datos oficiales.
La leche encabezó el alza, que también
afectó al queso y otros productos lácteos, huevos,
porotos, manzanas, pimentones, repollos, papas, tomates, lechugas,
cebollas y arroz. La canasta básica de CEPAL -para satisfacer
necesidades alimentarias mínimas de una persona, 2.176 calorías
diarias-, incluye 53 productos esenciales. Es la misma canasta que
usa el Ministerio de Planificación para fijar la línea
de pobreza e indigencia. Según el Instituto Nacional de Estadísticas
(INE), mientras el quintil de más altos ingresos destina
en promedio el 18,3 por ciento de su presupuesto a alimentos, el
quintil más pobre, destina el 43,6 por ciento y más.
Y el gasto promedio en alimentos del total de hogares es del 26,7
por ciento. La leche fresca y en polvo aumentaron su precio de forma
alarmante, al igual que otros productos de impacto relevante en
el presupuesto, como el arroz y el azúcar -en Chile se consumen,
en promedio, 4 y 7 kilos al mes, respectivamente-.
Otras alzas se registraron en los servicios básicos
y en los gastos de vivienda (arriendos y dividendos), que subieron
en un 12 por ciento promedio, según el INE. El agua potable
aumentó su costo en un 5,4 por ciento. El gas, casi un 30
por ciento, y la electricidad, un 41 por ciento. "Con las alzas
pasadas y las que vendrán durante el año en curso,
la electricidad acumularía un incremento del 50 por ciento,
progresión relacionada en parte con el aumento en el precio
internacional del petróleo -durante los primeros días
de enero tocó la marca de los cien dólares el barril-
que, según la Comisión Nacional de Energía,
no tiene aún señales de estabilización",
dice Paul Walder. Chile posee las tarifas más altas de América
Latina, triplicando las de Colombia, Ecuador, Brasil y Uruguay.
En Venezuela y Bolivia las tarifas están congeladas. Chile
las supera en diez veces, según el diario El Mercurio. En
noviembre de 2007, la electricidad subió un 15% para los
clientes del Sistema Interconectado Central (SIC). El alza impactó
con mayor crudeza a Santiago y Valparaíso, con un 19 y 20
por ciento, respectivamente. En abril las tarifas subirán
otra vez.
"Nuestra economía está bien,
repite el gobierno, lo que significa, al revisar algunos números,
que los ricos están bien. La economía chilena 'blindada',
eslogan espurio repetido por los hombres de Hacienda de la Concertación,
desde Foxley a Velasco, sólo protege a las corporaciones.
No hay blindaje para el encarecimiento de los alimentos, tampoco
para el alza de las hipotecas ni de los servicios básicos.
Sí lo hay, y así las cifras lo demuestran, para mantener
la buena ceba empresarial. En la Bolsa de Comercio de Santiago los
grandes siguen ganando a manos llenas. A septiembre de 2007 -últimos
resultados publicados- Copec lideraba las ganancias, con una suma
sideral de 385.858 millones de pesos, cifra que resultó ser
un 15 por ciento más alta que la obtenida un año atrás.
Más atrás, pero muy arriba, estaba el Banco Santander,
con utilidades por 237.872 millones, CMPC (Papelera), con 188.389
millones, cifra que creció ¡un 128 por ciento! respecto
a las ganancias que tuvo en septiembre del 2006", dice Walder.
El retail también aumentó sideralmente sus ganancias:
Cencosud (dueño de Jumbo, Almacenes Paris y Santa Isabel
y otros) obtuvo 157.730 millones, un alza de un 100 por ciento más
que en septiembre de 2006. Falabella obtuvo 137.248 millones. "El
crédito, o, con más exactitud, el consumo mediante
el crédito, como se observa en la banca pero principalmente
en las casas comerciales, ha inflado las utilidades de estas compañías.
Han sido también estas empresas las que protagonizaron durante
el 2007 las principales fusiones y adquisiciones, en no pocos casos
bajo la polémica y la impugnación de los organismos
reguladores. Bien se sabe, y la Fiscalía Nacional Económica
lo ha señalado con claridad, que la mayor concentración
de los mercados genera perjuicios para los pequeños y no
tan pequeños proveedores, en la competencia más débil
y en los consumidores."
Ya comenzó a operar la fusión de
los bancos Edwards y Citibank -de propiedad del grupo Luksic, también
dueño del Banco de Chile-. Falabella sigue empeñada
en su fusión con D&S, creando un monstruo que verá
aumentar sus ganancias tras el control del mercado del retail y
los supermercados. Cencosud anunció la compra de la cadena
de supermercados Wong en Perú por 500 millones de dólares.
Falabella, inversiones por 2.500 millones de dólares. Farmacias
Ahumada compró la cadena de farmacias Benavides de México.
Pero el crecimiento de los créditos de consumo subió
sólo un 9 por ciento. Un año atrás crecía
a un 22 por ciento: "Puede ser un agotamiento de esta actividad,
que tendrá sus efectos en las personas pero también
en la banca. Las personas, altamente endeudadas y crecientemente
empobrecidas como consecuencia de la inflación; los bancos,
sin nueva clientela para hacer sus buenos negocios".
El alto nivel de explotación a que son sometidos
los trabajadores incluye a un elevado número de niñas
y niños, obligados a trabajar para llevar algo de dinero
a sus familias que sobreviven la pobreza y la indigencia. Según
cifras oficiales del Ministerio del Trabajo 197.000 niños
trabajan en Chile: 18.000 niños tienen una jornada laboral
que supera las 49 horas por semana. 13.000 niños trabajan
en la calle. 23.000 niños trabajan de noche. Pero en esas
cifras no se incluye a los niños que viven y trabajan en
la calle y los que deben ejercer, a su pesar, el comercio sexual.
Más de 3.700 niños y niñas son víctimas
de explotación sexual, según las estadísticas.
La UNICEF dice que en Chile trabajan más de 230.000 niños
y niñas entre los 5 y los 7 años. Más del 70
por ciento de ellos abandonan la enseñanza primaria, no llegan
a la enseñanza media. Es el jaguar latinoamericano.
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