| Los
siete de Tumbes
UNA CONVERSACIÓN CON ROQUE GONZÁLES
Por: Runa, comunidad del río hablador
El domingo por la mañana estuve de visita
en el penal de Castro Castro. Mi objetivo: conocer y conversar con
Roque Gonzáles La Rosa, apresado en Tumbes hace unas semanas
junto con otras seis peruanas que regresaban de Quito. En la primera
parte de este artículo únicamente busco dar voz a
Roque, cosa elemental en el periodismo pero que ni se le pasa por
la cabeza al agudo investigador Pablo O'Brien o a los sabuesos de
Correo, que se limitan a reproducir los partes de “inteligencia”.
En la última parte me voy a dar la libertad de comentar brevemente
algunas opiniones sobre lo grave que resulta la captura de los siete
de Tumbes.
Palabra de Roque
Roque está acusado por la fiscalía de ser miembro
del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) y de ser
el nexo entre dicha organización y las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia (FARC). De hecho, él ha sido militante del MRTA
y por eso ha pasado 9 años en la cárcel, entre 1996
y el 2005. Según la Policía, al salir de prisión
ha continuado su trabajo partidario y ha utilizado de fachada a
la Coordinadora Continental Bolivariana, el nuevo monstruo de siete
cabezas con el que fanteasea la prensa. La historia que él
nos cuenta es un tanto diferente.
Al salir de prisión, además de preocuparse
por conseguir chamba y “reinsertarse” en la sociedad,
procura (cómo no) reinsertarse en la vida política.
Pero se encuentra sin espacios: tantos años después
no conoce la nueva dinámica de los grupos de izquierda. En
agosto del 2005 se realiza en Venezuela el Festival Internacional
de la Juventud: la excusa perfecta para conocer un proceso que causa
mucha expectativa en amplios sectores de izquierda. En el viaje
conoce a la ahora famosa Coordinadora Continental Bolivariana (CCB),
una suerte de “foro” internacionalista abierto para
promover la solidaridad con las luchas nacionales y la apuesta por
un modelo de integración regional diferente. Es entonces
cuando decide impulsar un “Capítulo Perú”
de la CCB.
¿Quiénes se aglomeran alrededor de
esta CCB Perú? Sectores diversos que van desde la Juventud
Nacionalista, el PSR y los Partidos Comunistas hasta movimientos
juveniles como Integración Estudiantil (IE), José
María Arguedas (JMA) y Todas las Voces (TLV). ¿Cuál
es la naturaleza de la CCB Perú? En palabras de Roque, el
espacio “solo daba” para realizar “agitación
y propaganda”. Léase: eventos, volantes y marchas:
una conferencia sobre el TLC por aquí, una marcha contra
el ataque israelí al Líbano por allá, y su
evento más grande: la Cátedra Bolivariana, que tanto
escandalo ha causado a Pablo O'Brien que aún no se explica
de dónde salió la plata para “alquilar”
un auditorio de San Marcos. Roque me hace notar que ninguna de las
actividades organizadas por la CCB Perú trataba ni acerca
de las FARC en el conflicto colombiano, ni acerca del MRTA y la
guerra interna peruana, los dos temas que causan tanta preocupación
a “Inteligencia”.
En ese momento empieza un cierto hostigamiento
contra la CCB. Es la época del famoso reportaje alucinado
de El Comercio que vincula orgánicamente a todos los movimientos
radicales latinoamericanos con la CCB, con Hugo Chávez y
con las FARC. La Policía pide que se revoque la libertad
de Roque, cosa que un juez rechaza. En diciembre del 2006, dos integrantes
de Todas las Voces (agrupación que se había retirado
de la CCB) son detenidos y acusados de querer atentar contra Alan
García. Las aguas estaban movidas. Por si fuera poco, la
CCB Perú se había desgastado un tanto y cada grupo
había regresado a su dinámica. Roque decide volver
a Venezuela y meterse más a fondo en el proceso. Allá
empieza a trabajar en un municipio en la promoción de la
participación ciudadana y de los consejos comunales. No puedo
evitar una breve digresión, porque no pude evitar preguntar
un poco más sobre el tema. Roque ha quedado muy impresionado
de lo que se está realizando en Venezuela. En sus palabras,
“nosotros hemos sido durante años entrenados para tomar
el poder. Bueno, allí teníamos el poder: teníamos
el presupuesto y la logística para hacer las cosas en las
que creemos e impulsar un verdadero poder popular”. Aún
así, Roque reconoce y se muestra preocupado porque el proceso
depende demasiado de la iniciativa de Hugo Chávez.
Los últimos 8 meses Roque los ha pasado
en Venezuela, metido de cabeza en el proceso y desconectado de lo
que pasaba con la CCB Perú. Pero hacia febrero del 2008 estaba
convocado un Congreso Continental Bolivariano, en Quito. ¡Cómo
dejar pasar la oportunidad! Después de todo, así estuviera
un poco desactivada, la CCB Perú había sido en su
momento uno de los capítulos más activos. Así
que Roque consiguió que el instituto José Carlos Mariátegui,
una ONG venezolana, le financiara 200 dólares para asistir.
Llegó a Lima y partió desde Fiori con el resto de
la delegación limeña. Él paga todos los pasajes
para sencillar sus $ 200, y los demás le pagan a él.
Allí están los 550 soles de la peligrosa financiación
venezolana. Recién en Tumbes se dan con la sorpresa de que
había otras dos delegaciones peruanas viajando: una CCB Cusco
y una CCB Huancayo, formadas de manera autónoma mientras
Roque estaba fuera del país.
El evento en Quito: la típica dinámica
de un Congreso, que es antes que nada una oportunidad para que las
delegaciones de distintos países se conozcan e intercambien
experiencias. El último día se realiza una marcha
pública hacia la Embajada Norteamericana. De regreso, y luego
de que todos los miembros de la delegación sellaran sus pasaportes
en todos los puestos habidos y por haber, son detenidos por la Policía
peruana en Tumbes.
¿Y cuál es la acusación fiscal?
El documento en el que se explica de qué se acusa a cada
uno de los siete detenidos y bajo qué argumentos es tan débil
que no sé si debe llevarnos al llanto o a la risa. A las
seis mujeres se las acusa de formar parte del MRTA. ¿Cuáles
son las pruebas? Haber participado en el evento de la CCB; “haber
participado en el visionado del video de Raúl Reyes”
(por primera vez me entero que ver un video puede ser delito); “haber
gritado en una marcha consignas que buscan desestabilizar al Gobierno,
tales como 'Uribe y García, la misma porquería'”.
La acusación llega a ser tan absurda que en el caso de una
de las detenidas se menciona su orientación “radical”
como una prueba. En cuanto a Roque, las pruebas de que aún
pertenece al MRTA son igualmente débiles: manuscritos de
artículos publicados en diversos periódicos donde
lanza la consigna de “Patria o muerte, venceremos”;
una foto donde aparece con Narciso Isa, dominicano que según
la Policía es miembro de las FARC pero que no tiene requisitoria
alguna por terrorismo; y el pago de los pasajes, cuyo origen, en
la versión de Roque, ya explicamos. Roque niega tajantemente
que aún pertenezca al MRTA. Es más: según él,
dicha organización ya no existe, para todo efecto práctico.
Si el proceso fuera meramente jurídico,
Roque y las seis compañeras deberían salir libres
de inmediato y, en todo caso, seguir el juicio fuera de la prisión.
Los hechos demuestran que no ha habido ninguna intención
de evadir la Ley ni de ocultarse. Más temprano que tarde
la Justicia tendría que llegar a la conclusión de
que no existen pruebas para vincularlos con las acciones que sugiere
la Policía. Sin embargo, la voluntad del Gobierno de iniciar
una cacería de brujas y tener a quién echarle la culpa
de las protestas ha tenido un peso determinante en la acusación
fiscal. Roque me dice: “yo nunca he jugado al inocente: desde
mi primer juicio confesé mi pertenencia al MRTA. Pero esta
es la primera vez que me detienen y que sí soy inocente”.
Además de su caso, está sumamente preocupado por su
esposa Damaris y por las otras cinco mujeres, muchas de ellas con
escasa relación con estos temas políticos.
Estas, entre otras muchas cosas, fueron las que conversé
en la mañana del domingo con Roque, mientras tenía
la amabilidad de invitarme un pan con manjarblanco y, luego, de
compartir conmigo un plato de lentejas.
La política del miedo
Lo que me preocupa seriamente es nuestra poca capacidad para solidarizarnos
actívamente con este caso. Esa incapacidad tiene que ver
directamente con el miedo.
Muchas personas estamos dispuestas a movilizarnos
por un sinnúmero de causas, pero en cuanto el Gobierno dice
“MRTA”, o peor aún “Sendero Luminoso”,
ya no somos capaces siquiera de detenernos a pensar cuánto
sustento tiene la denuncia. Damos la espalda y huímos despavoridos.
Si eso es así en el caso de luchas actuales y de activistas
jóvenes, tanto peor en el caso de antiguos militantes de
esos dos movimientos armados. Debo aclarar que no tengo ninguna
simpatía por los movimientos armados. Pero no se trata de
eso: se trata de que no se puede sepultar a las personas de por
vida.
En Bolivia, Uruguay, Venezuela, Nicaragua y otros
países, antiguos guerrilleros están hoy en la política
activa, en muchos casos desde el propio Estado. Estos países
han pasado por procesos en los que, de una u otra manera, la sociedad
ha asimilado que quienes fueron actores de las guerras internas
tienen, en última instancia, legítimo derecho de hacer
política. Pero en el Perú hay quienes pretenden que
haber participado del conflicto armado sea sinónimo de ser
un cadáver político, pese a que las condenas de Ley
hayan sido cumplidas.
Hace un año, cuando empecé a publicar
esta columna, escribí un artículo que terminaba con
los famosos versos atribuidos a Brecht: “cuando los nazis
vinieron por los comunistas me quedé callado; yo no era comunista.
Cuando encerraron a los socialdemócratas permanecí
en silencio; yo no era socialdemócrata. Cuando llegaron por
los sindicalistas no dije nada; yo no era sindicalista. Cuando vinieron
por los judíos no pronuncié palabra; yo no era judío.
Cuando vinieron por mí, no quedaba nadie para decir algo”.
No se trata de definir si estamos a favor o en
contra de las ideas de Roque Gonzáles la Rosa, si simpatizamos
o no con Hugo Chávez o si nos gusta el bolivarianismo. Se
trata de algo mucho más básico y elemental: los siete
de Tumbes están presos por sus ideas. La Policía no
ha mostrado una sola prueba de su pertenencia a una organización
subversiva, y menos aún planes o capacidad operativa para
realizar ningún tipo de acción armada. Lo único
que ha mostrado son declaraciones, consignas y opiniones. ¿Vamos
a permitir que en nuestro país haya personas detenidas por
sus opiniones políticas?
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