| Entrevista
a Ignacio Ramonet
"REPENSAR EL MODELO ECONÓMICO"
Por: Cira Morote/ La Provincia
Ignacio Ramonet (Pontevedra, 1943) es una voz visible
del movimiento altermundialista, que lucha pacíficamente
por hacer que otro mundo sea posible. Profesor en la Sorbona, director
de 'Le monde diplomatique' y miembro de Attac, asociación
que propone grabar las transacciones financieras con la Tasa Tobin,
estuvo en el II Seminario Atlántico de Pensamiento, organizado
por La Caja.
En el II Seminario Atlántico de Pensamiento
el periodista Antonio González planteó su intervención
bajo el epígrafe ‘¿Qué soluciones para
un mundo desigual?’. Una pregunta con respuesta compleja...
- No tenemos soluciones mágicas, porque el mundo está
bien complicado, sobre todo en este momento en el que, probablemente,
estemos entrando en una crisis de nuevo tipo, la crisis financiera.
Cada día crece la desconfianza sobre el sistema financiero,
que es el alfa y el omega de todo. Lo que llamamos globalización
es en realidad un mecanismo financiero, tiene consecuencias en sectores
industriales y en la vida cotidiana, pero globalmente es un mecanismo
financiero, que está dando muestras de estar averiado. Esto
confirma las críticas que venimos haciendo desde el movimiento
altermundialista sobre el carácter irracional del sistema
financiero. En algún momento algo va a terminar por quebrar,
con las consecuencias que esto puede traer. Ya lo estamos viendo,
por ejemplo, en España, con la crisis del ladrillo, que,
directamente, está ligada a este asunto. Hemos pasado de
un sistema en el que había mucho capital, en el que prácticamente
se regalaba a tasas de interés muy reducidas, en el que los
bancos incitaban a comprar y endeudarse, a una situación
en la que no hay crédito y no se presta a nadie. Eso para
las familias es grave, pero sobre todo, lo es para las empresas,
que no pueden invertir y tienen que vender. Hay grandes grupos que
están endeudados, porque todas estas fusiones se han hecho
a base de endeudamiento y que ahora no se puede pagar. En este momento
no sabemos cuáles son los sectores bancarios que van a estar
en dificultad. Pasamos desde los bancos a los seguros y, ahora,
a los fondos, que antes eran garantías y empiezan a estar
en crisis. Esto demuestra que la crítica que se hacía
sobre la globalización, que no se puede apostar todo por
el movimiento financiero, sigue estando fundamentada. En este punto,
además, hay que plantearse quién asume el crecimiento.
Estados Unidos que es la locomotora de la economía mundial
va a disminuir su velocidad o a entrar en recesión y el problema
es quién asume el papel de locomotora. Europa muy poco, porque
también va a decrecer.
- Como no sean los chinos.
- Sí, toda la esperanza está ahora en que China, India,
Corea del Sur asuman esta función. El problema es que con
la globalización todas las economías están
interrelacionadas. Si Estados Unidos deja de importar productos
chinos, su economía también va a sufrir. Por eso,
creo que hoy más que nunca se necesita repensar en el modelo
económico que hemos establecido. Nosotros habíamos
propuesto toda una serie de soluciones. La más conocida de
ellas es la Tasa Tobin, y hoy vemos que es algo necesario, indispensable,
a pesar de que hay movimientos de crecimiento, por ejemplo, en América
Latina o África, donde la situación no es tan desesperada
como hace quince años, gracias al valor de las materias primas.
Hoy, las materias primas, el cobre, el manganeso, el níquel
tienen mucho valor, por eso países como Chile, como Perú,
como algunos países africanos están en una fase de
desarrollo, aunque con más o menos justicia distributiva.
Hay países que han hecho de la justicia distributiva una
prioridad, como Venezuela, Bolivia o Ecuador, que son muy criticados
porque intentan plantear el problema de la soberanía económica.
Más allá de eso, hemos visto cómo se han recuperado
Argentina, Brasil, Rusia... Y los han hecho con base en la exportación
de su sector primario, no con base en la especulación. Precisamente,
la Tasa Tobin sigue siendo una prioridad porque permite reducir
la especulación financiera. Muchos operadores financieros
usaban herramientas de las que desconocían su traducción
en la economía real y han dado créditos a familias
que no eran solventes. Luego estos créditos, como eran muy
peligrosos, empezaron a venderse en forma de títulos de deuda,
que se han lanzado al mercado como un virus. Se estima que el volumen
de estos créditos basura era de 200.000 millones de dólares,
pero ahora se piensa que ha sido de entre 500.000 y 600.000 millones
de dólares. De ahí que algo como la Tasa, en su filosofía
de reducir la especulación, sea una herramienta necesaria.
- En su artículo Nuevo capitalismo habla
de que la ética del sistema se ha perdido totalmente, habla
de los 'fondos buitre', de una vuelta de tuerca a la globalización.
¿Estas empresas que concentran y compran otras empresas para
luego desmembrarlas y venderlas serán las nuevas dueñas
del mundo?
- Es posible. Estos fondos buitres son la punta de lanza de la globalización
tal como lo conocemos en su inmoralidad. Son fondos que se constituyen
en base de créditos de los bancos. Nadie arriesga nada. Se
piden fondos a los bancos por un periodo limitado, se compran empresas,
se dividen en fragmentos, se venden los fragmentos poco rentables,
con eso se paga el capital prestado, se conservan los sectores rentables,
que se gestionan mediante un sistema de explotación de los
trabajadores, se hacen más rentables y cuando lo son, al
cabo de tres o cuatro años, se venden por el doble de lo
que costaron. Las víctimas son los trabajadores, porque eso
significa una reducción drástica de las plantillas,
y la producción de cien unidades con la mitad de trabajadores
que antes. Evidentemente hay una inmoralidad flagrante. Un sistema
que funciona así, al cabo de un tiempo, no se sostendrá.
Esta crisis, en cierta medida, es salubre, porque significa que
el cuerpo económico general ya no puede soportar tanto virus.
- ¿En qué medida el movimiento altermundialista
puede poner cordura real a todo esto?
- El juicio que dice que el capitalismo tiene recursos para sobrepasar
cualquier crisis es cierto. Tiene una capacidad de adaptación
y una energía regenerativa muy espectacular. Eso nos debe
llevar a cierta prudencia. Por eso, en el movimiento altermundialista
nadie dice que vamos a asfixiar el capitalismo en seis meses. Eso
se podía soñar en el siglo XIX, cuando era un capitalismo
industrial relativamente sencillo y los patrones estaban identificados.
Hoy no hay identificación, es un sistema. Pero no hay duda
de que este movimiento ha hecho tomar conciencia de los peligros.
Ha demostrado que el capitalismo no es algo tan abstracto que no
se pueda entender. En este momento la gente se está despertando
y el movimiento ha contribuido a esto. Nunca ha sido tan pertinente
la crítica altermundialista como en este momento. Sabemos
que aún no existen los elementos que permitirían construir
un nuevo sistema más justo, pero sí conocemos los
defectos del sistema actual. El movimiento altermundialista ha funcionado
constantemente con una doble pulsión, uno de crítica
y uno de proposición. No una crítica sistemática,
ni tampoco una arrogancia en la proposición. Son pequeñas
propuestas que van aportando soluciones. La Tasa Tobin, por ejemplo,
no se ha consolidado, pero ha avanzado sistemas de tasas particulares,
como la de los billetes de avión, o la que se está
planteando sobre el uso de la energía no renovable. Hemos
visto ejemplos muy interesantes, como el de la cumbre entre la Unión
Europea y África en Lisboa, donde los africanos han dicho
que no van a aceptar las leyes de la OMC, aunque sean legales, porque
saben que si pasan por esta lógica de reciprocidad total,
desaparecerá lo poco que tienen. Eso significaría
no unos pocos cayucos, sino centenares de miles de personas migrando
al norte. Y esta iniciativa no ha tomado un presidente socialista,
sino el de Senegal, un liberal que ha ganado las elecciones dos
veces a los socialistas. Pero hay más ejemplos que, incluso,
hablan de proteccionismo, una palabra casi obscena para los capitalistas.
Bush ha llegado a decir que el Estado va a devolver una parte de
los impuestos a la gente. Eso es intervencionismo. Aquí lo
hace Zapatero, pero es socialista. En Estados Unidos, además,
la Reserva Federal inyecta dinero al sistema, el capitalismo no
está funcionando solo, lo hace con participación del
Estado. En Inglaterra el Norfolk Bank ha sido nacionalizado, otra
palabra obscena. Sólo Evo Morales nacionalizaba y se armó
un escándalo.
- ¿Cree que las grandes manifestaciones
del 15-F de 2003 significaron un punto de inflexión en la
conciencia de la opinión pública?
- Sí, se consiguieron manifestaciones prácticamente
en el mundo entero, por primera vez. Eran circunstancias muy especiales,
estaba a punto de producirse la invasión de Irak y, como
se veía venir, hubo una movilización mundial que se
fue dando desde Nueva Zelanda a medida que avanzaba el sol. Se vio
por primera vez que el planeta es movilizable. Esto indica que hay
una toma de conciencia muy general, muy amplia de esta problemática.
Yo diría, no obstante, que eso no se ha capitalizado en torno
a un proyecto político que permita que se traduzca en votos.
Por ejemplo, en Francia se consiguió en 2006 una mayoría
contra el proyecto de Constitución Europea. Era un no heteróclito,
porque había una parte de extrema derecha, pero la mayoría
se consiguió gracias a un movimiento de izquierda de puesta
en crisis del carácter absolutista neoliberal de aquel proyecto.
El fenómeno más interesante en cuanto a la capitalización
de esta conciencia general lo he visto en Alemania con el partido
Die Linke, que está a la izquierda de la socialdemocracia
y recoge a gran parte de la izquierda. Es el movimiento que mejor
traduce políticamente el sentimiento general del altermundialismo,
es decir, la preocupación por los excesos de la globalización,
por la ecología y la proyección en términos
de solidaridad internacional con el sur.
- No sé si sabe, Attac-Canarias y la Universidad
de Las Palmas de Gran Canaria propusieron a los manifestantes del
15-F para el Nobel de la Paz.
- Qué buena idea. Hubiese sido muy bonito, porque aquello
fue un movimiento que aún hoy se cita para expresar la capacidad
de hacer cosas a nivel mundial.
- ¿En qué momento están los
foros sociales mundiales?
- Yo diría que están en un momento de transición,
porque, por ejemplo, este año no ha habido un Foro Social
Mundial, ha habido un foro múltiple, decenas, miles de reuniones,
que han sido muy interesantes, pero mi opinión es que se
ha perdido visibilidad mediática y eso es importante. Esto
traduce que las contradicciones y los debates en el seno del Foro
están llevando a una casi parálisis del funcionamiento.
Evidentemente, el Foro funciona como una institución muy
democrática. Podríamos decir que hiperdemocrática.
Al tener en cuenta todas las observaciones, todas las críticas,
todas las reservas, el Foro acaba por estar paralizado, como todo
sistema que funciona en modelo de asamblea general permanente. Entonces,
el año próximo, a finales de enero de 2009 va a haber
un Foro Social Mundial más cerrado, que tendrá lugar
en Brasil, en Belem. Hay que aprovechar esa ocasión para
centrar más el Foro en una serie de objetivos. Yo había
tomado la iniciativa, con otros amigos miembros del Consejo Internacional,
en el último Foro de Porto Alegre, donde proponíamos
que, a pesar del respeto de cada unidad miembro del movimiento,
definiéramos entre todos una decena, luego fueron una docena
de temas, que fuesen comunes a todos. Hicimos un manifiesto en este
sentido, pero una serie de personas que consideran, a veces, que
son propietarias del Foro, esquivaron la problemática. Yo
creo que en Belem hay que ir en esa dirección. No se trata
de verticalizar un sistema que interesa por su misma riqueza plural,
sino de darle una orientación a esa energía, porque
si no se dispersa.
- La Tasa Tobin ha sido aprobada en el Parlamento
Canario y en otros muchos parlamentos en el mundo. ¿Qué
valor le da a eso?
- Tiene valor, porque es una manera de indicar que la Tasa Tobin
o una tasa de tipo equivalente, sigue siendo una prioridad. Estoy
convencido de que llegará el momento en el que habrá
que adoptarla. Es, simplemente, un IVA mundial.
- Tampoco costaría tanto...
- No, no. Además, evitaría muchos excesos. Lo que
pasa es que, obviamente, eliminaría los paraísos fiscales,
que son nocivos, y que son la salida de los ricos que evaden impuestos.
Llevamos tiempo diciendo que eso es un crimen. Se está favoreciendo
la evasión fiscal, y eso se traduce en menos recursos del
Estado, por consiguiente, menos capacidad para intervenir en el
bienestar nacional, en la educación, la salud, la investigación...
Por eso, las resistencias son fuertes. Nosotros observamos que muchos
gobiernos se dejan ir por la ebriedad electoral y hacen promesas.
Por ejemplo, tras el 11-S, el propio Bush dijo que probablemente
las organizaciones de Al Qaeda que habían participado al
financiamiento de los atentados habían pasado por esos paraísos
fiscales. Pues bien, en aquella coyuntura prometió que iba
a hacer una encuesta para saber cómo se había financiado
Al Qaeda y nunca más se supo de ese proyecto.
- Hace poco estuvo por aquí el ministro
de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y miembros de Attac
le propusieron llevar de nuevo al Parlamento español la Tasa
Tobin, que ha sido rechazada dos veces. El ministro eludió
la respuesta. ¿Cree que es el momento de volver a plantearlo?
- Yo creo que sí es el momento, por la crisis. Es el momento
incluso de extenderla. La Tasa se aplica a los mercados de cambios,
pero podríamos hacer una tasa sobre la especulación
de los fondos, por ejemplo.
- En su artículo ¿Adónde va
España? no pedía directamente el voto para Zapatero,
pero casi...
- Yo creo que en estas elecciones ha habido un fenómeno que
se ha traducido en las urnas, de voto útil, de desconfianza
al carácter que ha presentado el PP en la última legislatura.
Por supuesto es un partido democrático, pero el rostro que
ha presentado, el más detestable, el que recuerda a otras
épocas, el que se ha traducido claramente con la exclusión
de Gallardón, ha creado la atmósfera que ha provocado
rechazo en muchos ciudadanos. Ese discurso, que se ha basado en
teorías paranoicas como la de la conspiración, no
tiene dignidad democrática. La actitud que se ha tenido frente
a la necesaria negociación con ETA es completamente irresponsable,
irresponsable en este país donde ETA sigue matando. Todos
los partidos han tenido la voluntad de negociar. La paz sólo
se hace con el adversario. Soñar con una autodestrucción
de ETA no es razonable, podemos soñar con que desaparezca
sola, pero no se dan las condiciones para que eso suceda. Todo ese
cúmulo de radicalidad mediática, política y
eclesiástica ha producido una repulsión en el país.
- Y algunos medios echando leña al fuego.
- Sí, hay periódicos en España que no se pueden
leer. Algunos artículos, algunos comentaristas de radio,
alguna televisión... son espeluznantes. Resucitan el fantasma
de las dos Españas. Lamentable.
- ¿Cree realmente que otro mundo es posible?
- Sí, claro. Si muchas personas no creyesen que otro mundo
es posible... En América Latina, en particular, hay tantos
movimientos que están trabajando... He estado en Brasil hace
poco dando conferencias en la Universidad de los Sin Tierra. Son
campesinos que tienen su propia Universidad, que han construido
con sus manos, físicamente. Allí hay unos 300 estudiantes
venidos de 23 países que están siguiendo una serie
de cursos para formarse. Cuando uno ve eso, esa especie de utopía
realizada, con una energía, una voluntad de trabajar, una
seriedad... Te das cuenta de que hay mucha gente que, realmente,
está trabajando para que otro mundo, más justo, sea
posible.
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