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Por
una mejor regulación
OSINERGMIN: CUANDO TE SOBRA LA PLATA
Por: Jorge Manco Zaconetti
El Organismo Supervisor de la Inversión
en Energía y Minería más conocido por su abreviatura
como Osinergmin, es la institución más importante
en materia de regulación en el país, pues le corresponde
la supervisión del sector más relevante de la economía
peruana (el minero energético), pero también el más
cuestionado desde el punto de vista ambiental tanto por las comunidades
y ONGs ambientalistas. Si se trata de las divisas el sector minero
es el responsable de la generación de más 17,326 millones
de dólares en el 2007, y de unos 19 mil millones de dólares
en el presente año, gracias a los altos precios de los minerales.
Y se trata de la energía comercial, tanto
los hidrocarburos: petróleo y gas natural, constituyen la
base de la energía comercial, pues más del 28 % de
la generación eléctrica se realiza utilizando el gas
natural, además de 62 mil barriles diarios de diesel 2 y
25 mil barriles diarios de gas licuado de petróleo (GLP).
Ellos son los combustibles más utilizados por el parque automotor
y las amas de casa.
En verdad, para Osinerg ahora Osinergmin -organismo
regulador creado desde fines de 1996 para enfrentar, supervisar
y fiscalizar a las empresas de los servicios públicos privatizados,
en la energía e hidrocarburos-, con el tiempo ha aumentado
sus responsabilidades como también sus recursos, pues los
ingresos más importantes se fijan como una participación
de las regalías pagadas por las empresas de hidrocarburos
y de los ingresos de las empresas eléctricas, sean de generación,
transmisión y distribución.
Así, con las propias fuentes de Osinergmin
para el 2007 los aportes del subsector eléctrico han sido
de 65 millones de nuevos soles, y las transferencias del subsector
de hidrocarburos incluyendo el aporte de Perúpetro suman
más de 93 millones de nuevos soles, tal como se puede ver
en el cuadro. Lamentablemente el sector minero no contribuye con
una participación sobre sus ingresos, y apenas si existe
un arancel de fiscalización minera del orden de tres millones
ochocientos mil nuevos soles, que no guarda proporción con
los ingresos de la minería.
Tal como se puede apreciar en el cuadro respectivo,
los “aportes de las empresas de servicios” correspondientes
a los años 2006 y el 2007 se han incrementado en 18 millones
de nuevos soles, según la información de la “Cuenta
de Gestión” de sus Estados Financieros:
| Sectores Aportantes |
2006 |
2007 |
| Electricidad |
58 |
65 |
| Hidrocarburos |
68 |
73 |
| Perúpetro |
18 |
20 |
| Arancel de Fiscalización Minera |
0 |
4 |
| Totales |
144 |
162 |
En tal sentido, el presidente del organismo regulador Ing. Alfredo
Dammert en entrevistas periodísticas, publicadas el 14 de
marzo, precisó que el sector eléctrico aporta un 0,65%
de su facturación anual, mientras que el sector hidrocarburos
realiza un aporte de menos de 0,5%. Así, señalaba
que “En total, los sectores eléctrico y de hidrocarburos
aportan al año alrededor de 60 millones de nuevos soles (unos
US$ 21,3 millones), se entiende cada uno, y la minería sólo
aportaría cuatro millones”, sostuvo. Es más,
en una declaración por demás extraña en razón
de los déficits de la regulación y el gran universo
de unidades por fiscalizar, consideró que “los aportes
que ahora realizan las compañías eléctricas
y de hidrocarburos son altos, por ello solicitará que se
rebajen”.
Y, para compensar esas rebajas, el presidente del
organismo regulador, expuso que el “aporte que deberían
hacer las mineras para su supervisión debería ser
del orden de 0,01% de la facturación, cifra inferior a la
que realizan los otros dos sectores pues no necesitamos más”.
Asumiendo que las exportaciones mineras en el año pasado
sumaron los 17,328 millones de dólares estaríamos
ante importantes ingresos que podrían ser utilizados para
resolver de verdad los históricos pasivos ambientales.
FISCALIZACIÓN MINERA
Desde nuestro punto de vista resulta preocupante
que Osinergmin considerado como el organismo regulador con un mejor
desenvolvimiento, no pueda gastar los importantes recursos que capta
del subsector eléctrico y de hidrocarburos, y declare en
la cuenta de activos para el 2007, de “Caja y Bancos”
más de 297 millones de nuevos soles, y señale como
“ resultados acumulados” que serían el equivalente
a las utilidades empresariales del período 231 millones de
nuevos soles, como si el organismo fuese una empresa productiva.
De allí, que interese el destino de tales recursos.
En verdad, resultan sorprendentes estos resultados,
pues sería sumamente negativo para el país que el
Osinergmin transfiera ingresos al Gobierno Central y fuese considerada
como un ente recaudador. En ese sentido, no se entiende que un organismo
regulador enfrente por más loable que fuera, el déficit
eléctrico de las zonas rurales. Serán 100 millones
de nuevos soles los que serán transferidos al Poder Ejecutivo
para realizar diversas obras de electrificación rural.
Existiendo tantos problemas en la fiscalización
y regulación como por ejemplo el cómo financiar la
reposición de los más de 2 millones de balones de
GLP que han superado los 20 de años de servicios, o los problemas
ambientales de los ductos de Camisea, que como señalaba el
máximo responsable de Osinergmin, no han tenido en su trazado
estudios responsables de geotecnia y estudios de suelos. En el mismo
sentido, extraña la falta de estudios sobre las consecuencias
de los derrames de hidrocarburos en Z-1 en el mar de Tumbes, o los
efectos perniciosos de los pasivos mineros que desprestigian y afectan
la imagen del sector.
Al margen de las cifras que se mantiene en la cuenta
de “Caja y Bancos” sería deseable fortalecer
la supervisión en los tres subsectores pues existen importantes
déficits en la regulación ambiental en materia de
hidrocarburos, electricidad y de la minería en particular.
Si bien por ley desde enero del 2007 se ha transferido al Osinergmin
las responsabilidades de la fiscalización minera restringiendo
la misma a las operaciones de la gran y mediana minería,
constituye una grave omisión haber transferido a los gobiernos
regionales la fiscalización de la pequeña minería
y minería artesanal, dejando en el limbo, en “tierra
de nadie”, el grave problema de la minería informal.
La capacidad de gestión y recursos que tienen
los gobiernos regionales en materia de energía y minas es
deficitaria, y limitada por decir los menos. Por ello, la transferencia
de las funciones de fiscalización de la pequeña minería
y de la minería artesanal es más declarativa que efectiva,
y es considerada como un “presente griego”, donde se
transfieren responsabilidades pero no los recursos necesarios, a
pesar del boom fiscal y del crecimiento del impuesto a la renta
pagado por las empresas mineras.
La minería informal que puede ser explicada
como una estrategia de sobrevivencia o de una oportunidad social
para miles de compatriotas ante la falta de empleo digno, han invadido
y/o negociado una serie de concesiones en regiones auríferas
como Puno, Madre de Dios, Arequipa, Ayacucho, Ica, La Libertad,
Cajamarca, Piura etc., extrayendo de manera precaria más
de 16 toneladas de oro según los estudios realizados por
Osinergmin, que con los altos precios internacionales que bordean
los 1,000 dólares la onza, hacen rentable las actividades
con un alto nivel de contaminación en razón del uso
indiscriminado del mercurio.
De allí, la necesidad de fortalecer Osinergmin
que en un año ha realizado importantes tareas en la supervisión
ambiental minera (La Oroya, Shougang, etc.), elevando significativamente
las multas con una visión preventiva, es decir, obligando
a las empresas mineras al cumplimiento con las normas ambientales,
de seguridad e higiene en una lógica de costo/ beneficio.
Así, en el ámbito de su correspondencia
minera, gran minería y mediana minería, en el 2007
ha realizado por medio de empresas de servicios y especializadas
426 inspecciones en un universo de 140 unidades mineras, estableciendo
más de 2,109 UIT por concepto de multas, correspondiendo
881 UIT a las multas por faltas al medio ambiente y 1,228 UIT por
concepto de seguridad e higiene minera.
Sin embargo, pese al relativo éxito del
organismo regulador, debiera existir una superior racionalidad económica
entre los recursos que la financian y los grandes déficits
en materia de regulación ambiental. Por ello, resulta inexplicable
que entre los activos existan montos importantes en la cuenta caja
y bancos por casi 298 millones de nuevos soles, generando utilidades
operativas y netas como si fuese una empresa productiva que serían
transferidas al Ministerio de Economía y Finanzas, o que
transfieran de sus ingresos 100 millones para electrificación
rural, como si sobrasen en el país los recursos para una
mejor y efectiva regulación.
Por el bien del país y de “un buen
gobierno” se trata que los organismos reguladores tengan la
suficiente autonomía política, económica y
administrativa, con funcionarios bien remunerados para que no sean
captados por los sujetos a regulación, pues el problema de
la regulación ambiental se convierte en el tema central para
una minería sostenible y sustentable en el tiempo. La minería
para seguir creciendo necesita asegurar la licencia ambiental y
social, en ese sentido la proliferación de la minería
informal se constituye en un problema fundamental del país
que se tiene que resolver.
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