Perú
en llamas
¿LOS PROGRAMAS SOCIALES SON PARA
LOS RICOS?
Por: Jürgen Schuldt/ La Insignia
La pregunta le parecerá absurda, ya que
se supone que las políticas sociales se destinan a beneficiar
a los pobres y, sobre todo, a las familias que intentan sobrevivir
en condiciones de pobreza extrema. Pero si se revisan los datos
oficiales del gobierno, se llega a la sorprendente conclusión
que amplios estratos de no pobres del país también
se han beneficiado de ellas.
Esto se podría entender y hasta justificar
cuando las inversiones sociales se materializan en una serie de
'bienes públicos' como por ejemplo la construcción
de carreteras, la electrificación o la limpieza de canales
de regadío. Pero si observamos los montos que se asignaron
para aumentar los niveles de gasto en nutrición, educación,
salud y similares, el asunto resulta injustificable, por no decir
inmoral. Y como veremos a continuación, es algo que ha estado
ocurriendo en el país en el transcurso de los últimos
años.
En efecto, si se observa el gráfico siguiente
llama la atención la forma en que se distribuyen los dineros
de los programas alimentario-nutricionales en el Perú. En
él se comparan las distribuciones por deciles (10% de la
población total) de los años 2004 y 2007 (1), referidos
al universo de personas que reciben apoyo de los programas de asistencia
nutricional, de complementación alimenticia, de 'Juntos'
y del 'Vaso de leche'.

Vale la pena comenzar con algunos comentarios generales
para entender bien el gráfico, en que las barras amarillas
se refieren a cada decil (10% de la población beneficiaria
de estos programas) del año 2004, mientras que la verdes
corresponden al 2007. Otro aspecto a tomar en cuenta es la distinción
que se hace entre tres segmentos de la población a la que
le corresponde este tipo de ayuda: los pobres extremos (20%), que
cubren los deciles 1 y 2; los pobres no extremos (40%), que van
del 3 al 6; y los no pobres (40%), del 7 al 10. Es decir, teóricamente
el 60% de los que reciben el apoyo son pobres y el resto no lo son,
pero están incorporados en los programas asistenciales. Finalmente,
la altura de cada barra indica el monto, en millones de soles corrientes,
que los programas alimentarios han asignado a cada decil en cada
uno de los años referidos.
A primera vista, asombran los montos de dinero
destinados a los deciles más altos de la población
objetivo, si bien se han dado diferencias sustanciales entre los
dos años para los que disponemos de datos (2) . En el 2004
se destinaron 805 millones de soles para estos programas sociales
y en el 2007 1.352', lo que significó un aumento del 68%
(en soles corrientes) respecto a 2006.
Con ello estamos en condiciones de comentar la
distribución del gasto en cada uno de los dos años.
Los resultados para el año 2004 son absolutamente inesperados,
ya que resulta que se les ha repartido más a los estratos
mas altos que a los más bajos, como puede verse a simple
vista. Incluso los montos que recibía cada decil se dio de
manera positivamente correlacionada con la 'riqueza' de cada uno,
aparentemente en base al 'principio': "Cuanto más rico,
más ayuda alimentaria". En efecto, los que más
se beneficiaron fueron los 'no pobres', comenzando con el decil
9, seguido por el 8, luego el 10 y después el 7. El pastel
de aquel año ascendió a 805 millones de soles, 42,6%
de los cuales fueron destinados a los seis deciles más 'bajos'
(del 1 al 6) y 57,4% a los 'altos' (7-10) . Con lo que queda muy
mal parado el gobierno de Toledo, durante el cual, aparentemente,
los programas parecían más dirigidos a luchar contra
la malnutrición de los más privilegiados.
Frente a ello, la situación mejoró
sustancialmente el año pasado. Por una parte, el monto disponible
se incrementó a (todavía miserables) 1.352 millones
de soles (26,8% más que el año 2006) (4); aunque,
dicho sea de paso, para el año en curso se dispondrá
de 1.600 millones, con lo que el aumento solo será del 18,5%
(¿otra medida ingenua para reducir la inflación?);
aunque un tercio de este aumento se lo engullirá la inflación
de este año (5%) y el crecimiento demográfico (1,35%),
sin contar las 'filtraciones' que pueden terminar en manos de 'otros'.
Por otra parte, como se observa en el diagrama,
la distribución por deciles mejoró notablemente a
favor de quienes se encuentran en condiciones de pobreza extrema,
pero los deciles 'elevados' siguen participando de apoyos que no
les deberían corresponder o no en esa magnitud. Incluso los
tres décimos mas acomodados se embolsican más que
los tres estamentos que les siguen (el 5, 6 y 7).
Los resultados muestran que se requiere de una
reformulación de los programas, de manera que los recursos
se distribuyan efectivamente a los que más lo necesitan,
focalizando los esfuerzos en los dos primeros deciles. Bien ha dicho
la primera dama del país y presidenta de la fundación
privada 'Sembrando', que "(…) ese crecimiento económico
(se refiere al 9% alcanzado el año pasado) ayuda a la lucha
contra la pobreza, pero no en el caso de la pobreza extrema"
(n.s.). Porque, añade: "Esta gente no tiene acceso al
mercado, ni como comprador ni como vendedor. La población
que Sembrando atiende vive solo del autoconsumo" (5). Si se
hubiera seguido este principio el año pasado, se habría
podido duplicar exactamente el monto asignado a los pobres extremos
(que recibieron 430 millones), añadiéndoles lo que
percibieron los cuatro deciles altos (no pobres), sin tocar lo que
obtuvieron los deciles intermedios del 3 al 6 (475 millones de soles).
Reforzando lo antedicho, El Comercio dice lo siguiente
en su editorial de ayer (6): "Es obvio que se está gastando
más, pero también que, por lo que señalan las
encuestas, los recursos no estarían llegando en su totalidad
al público objetivo, lo que obliga a incrementar los niveles
de eficiencia. Recordemos que en febrero del año pasado se
anunció la reconversión de programas sociales burocratizados,
en una reingeniería que se quedó a medio camino. Peor
aun, hay que advertir sobre el nombramiento de dirigentes apristas
a la cabeza de programas sociales importantes como Juntos, lo que
pudiera dar lugar a suspicacias sobre las intenciones de utilizar
dichos programas para otros fines proselitistas. En todo caso, el
Gobierno debe estar abierto a pedir una auditoría internacional
de los programas sociales para diagnosticar las falencias y promover
su eficiencia".
En pocas palabras, los resultados cuantitativos
obtenidos y la simple observación del gráfico son
verdaderamente explosivos, si se tiene en cuenta la impresionante
proporción de dinero destinada a los pobres que se escabulle
a los algo más acomodados, quizás como consecuencia
de la incapacidad burocrática (7). Lo que contribuye a confirmar
una vez más lo que todos sabemos: que el sistema económico-político
posee dinámicas endógenas que reparten recursos asimétricamente
-generalmente a través del 'libre' mercado, del sistema judicial,
de la política económica y demás- en beneficio
de los que de por sí poseen los más altos ingresos
y atractivos activos, tanto entre pobres, como entre pobres y ricos.
Y es que muchas veces olvidamos que las injusticias y la exclusión
sociopolítica están enraizadas en la modalidad de
inclusión económica de las personas y fracciones sociales
en este peculiar sistema socioeconómico.
Notas
(1) Entendemos que los deciles se obtuvieron ordenando a la población,
considerando sus niveles de consumo (más que de ingreso),
tanto de aquellos bienes y servicios comprados en el mercado,
como de los que provienen de transferencias públicas, donaciones
privadas, pagos en especie, autoconsumo y similares, tal como
se desprenden de las Encuestas Nacionales de Hogares (ENAHO).
(2) El gráfico (que no viene acompañado
de los datos precisos) han sido copiados de un documento elaborado
por la Dirección General de Asuntos Económicos y
Sociales del Ministerio de Economía: Informe No. 101-2008-EF/65.11,
marzo 2008. Este fascinante Informe contiene una serie de joyas
-como la que aquí presentaremos- que iremos comentando
durante las próximas semanas. Los datos (acompañados
de gráficos) y los gráficos (que no vienen con datos)
que ahí se consignan son muy útiles para evaluar
la gestión pública en los más diversos aspectos,
no sólo en lo social. Por lo demás, debe recordarse
que este Informe fue elaborado -a pedido de la Comisión
de Economía del Congreso- para demostrar (para decirlo
elegantemente) que la metodología utilizada por el INEI
para establecer la inflación es distinta a la utilizada
en un estudio de Eduardo Morón y Edgar Salgado para estimarla
por deciles de gasto.
(3) El lector debe saber que estas cifras, así
como las que siguen, son cálculos nuestros a ojo de buen
cubero. Me explico: Con la astucia que caracteriza a los funcionarios
públicos que manejan estadísticas públicas
estratégicas (que acostumbran convertir en información
estrictamente privada, según el lema 'Información
es Poder'), en el 'Informe' del que hemos extraído el gráfico,
no figuran los montos monetarios correspondientes a cada decil.
Por lo que nos hemos visto obligados a aproximarnos a ellos desde
el diagrama, con ayuda de la regla de la nieta y el microscopio
del abuelo. En tal sentido, nuestros datos estimados son aproximaciones
relativamente gruesas. Sin embargo, no creemos que conduzcan a
conclusiones muy distintas a las que llegaríamos si dispusiéramos
de las cifras oficiales exactas.
(4) Nótese, sin embargo, que el total
de gastos sociales habría sido de S/. 3.278 millones en
2007 (según García en su tercer artículo
sobre los canes peruanos y sus taras: www.elcomercioperu.com.pe/edicionimpresa/Html/2008-03-02/el-perro-hortelano-contra-pobre.html),
142,5% superiores a los programas alimenticio-nutricionales que
hemos analizado aquí (datos que, dicho sea de paso, no
coinciden con los del artículo mencionado del presidente).
Lo que significa, si tenemos en cuenta que la población
del país en 2007 fue de 28 millones y que la pobreza abarca
al 42%, cada pobre habría recibido en promedio -es decir,
teóricamente- 278 soles el año pasado, es decir,
76 centavos de sol diarios. Sería interesante que el MEF
o el INEI emprendan un estudio para ver cómo se distribuyen
esos 1.926 millones adicionales entre los distintos deciles y
grupos de pobres/nopobres.
(5) Fuente: "Pilar Nores: 'Si en 40 años
no hubo resultados por qué se pide tenerlos en uno'",
entrevista concedida al diario Gestión, marzo 7, 2008;
pp. 16-17.
(6) "El perro del hortelano y la lucha contra
la pobreza", marzo 9, 2008; p. a4 (www.elcomercio.com.pe/
edicionimpresa/Html/2008-03-09/el-perro-hortelano-y-lucha-contra-pobreza.html).
(7) La que, dicho sea de paso, también
se da en el sector privado, como por ejemplo en el caso del deficiente
avance en la ejecución de los fondos derivados del 'óbolo
minero' a noviembre del año pasado, en que sus evaluadores
concluyen que, "a siete u ocho meses de iniciadas las acciones,
por parte de la mayoría de empresas firmantes del Convenio,
se ha comprometido el 41,5% de los montos declarados y se ha ejecutado
(solo) el 15,03%", según .la publicación de
la Comisión Sectorial "Programa Minero de Solidaridad
con el Pueblo - PMSP", Informe no. 002, enero 2008; valioso
(y valeroso) documento que esperamos poder comentar en una próxima
oportunidad. De manera que aún tienen buena parte de razón
quienes -treinta años atrás- afirmaban que, más
que un país subdesarrollado, éramos uno subadministrado,
lo que no solo concierne al sector público, sino también
al privado.
www.tercaopinion.org |