La Amazonía en venta:

PRESEA DORADA DEL IMPERIO

Por: Orlando Escudero Torres*

Hoy como nunca, la Amazonía peruana en general y Loreto, en particular, es sometido a un despiadado saqueo y depredación de sus recursos naturales como consecuencia de la ofensiva neoliberal, con la consiguiente destrucción del medio ambiente, la contaminación de los ríos, quebradas y cochas, las tierras, los recursos hidrobiológicos, atentando contra la salud y la vida de las comunidades indígenas y pueblos ribereños que ancestralmente habitan la Amazonía; en beneficio del capital transnacional y del gran capital nativo.

Históricamente, para el Perú oficial de los virreyes y gobernantes afincados en Lima, durante más de 400 años, la Amazonía solo fue considerada zona de misiones y colonizaciones. Siempre fue vista como “despensa” de donde se podía sacar todo aquello que en su momento interesaba a los centros de poder mundial. Fue incorporada a la economía nacional y mundial en condiciones de “enclave”, exportador de materias primas. Ningún gobierno le asignó otro rol, no obstante su enorme importancia geopolítica y potencial de riquezas naturales que encierra; que no fueron utilizadas para satisfacer las necesidades de desarrollo y vida de la población amazónica.

Desde los inicios de la república, la Amazonía peruana a sido víctima del saqueo y depredación de sus principales riquezas naturales: caucho, barbasco, madera, palo de rosa, leche caspi, balata, ojé, pieles finas, peces ornamentales, cortezas y raíces, petróleo, gas natural, así como de una sobreexplotación de sus poblaciones, principalmente indígenas. La “fiebre del caucho” (1880-1914) no contribuyó al establecimiento de una base económica sólida, estable y sostenida; pues la agricultura y la incipiente industria, derivada del caucho, se frenaron. Más bien significó la consolidación de un modelo de “desarrollo” primario exportador sobre la base de una economía predominantemente extractivo-mercantil, caracterizada por la exportación de materias primas a los centros de producción de la metrópoli imperialista y la importación de bienes de consumo, vigente hasta la fecha.

Igual sucedió con la explotación de los otros recursos naturales, incluyendo el petróleo; beneficiándose de todo ello la gran burguesía nativa, el imperialismo inglés y norteamericano; también los nuevos grupos de poder emergentes en la región que controlan las finanzas, el comercio, el transporte fluvial y marítimo y la incipiente industria. A partir de la década del 90, esta vasta región ha pasado a ser de “dominio colonial del Estado Peruano” a “dominio neocolonial de las transnacionales imperialistas”; acentuando, además, la dependencia centralista en lo administrativo, económico y político.

La Amazonía peruana representa el 13% de la cuenca amazónica y el 61% del territorio nacional, comprende a 16 departamentos del Perú. Posee la mayor diversidad nacional de ecosistemas y especies; contiene abundantes cuerpos de agua; alta heterogeneidad cultural: 14 familias linguísticas y 63 grupos etnolinguísticos con 950 comunidades; 31 zonas de vida o ecosistemas, 7,372 especies de flora, 263 especies de mamíferos, 806 especies de aves, 180 especies de reptiles, 262 especies de anfibios y 697 especies de peces. Su suelo es predominantemente forestal (78%).

El potencial de recursos naturales, de biodiversidad, de agua dulce que posee y su ubicación estratégica en el mundo, ha convertido a la Amazonía en la presea dorada de disputa por las potencias imperialistas. EE.UU ha considerado a esta zona como una de sus prioridades dentro de su estrategia de dominación del mundo, y lo ha declarado, con el consentimiento de la ONU, como “Primera Reserva Internacional”, para tener la libertad de apropiarse de por vida. Este es un plan de largo aliento. Pero, la estrategia del imperio norteamericano va más allá. Se trata de un proyecto más amplio, de su posicionamiento político-militar y cultural con fines de dominio en Sudamérica y de contención del movimiento popular y de independencia que hoy aparece con cierta fuerza y que pone en peligro el dominio de Estados Unidos sobre nuestros pueblos. En esta estrategia, el Plan Colombia es la punta de lanza.

En concordancia con esta estrategia y la ofensiva neoliberal en curso en el país, el gobierno del presidente Alan García envió al Congreso para su aprobación los proyectos de ley Nos. 840, 690 y 2133, con la finalidad lotizar para entregar en concesión o adjudicación en venta, vía subasta, esta rica y estratégica macro región del Perú, favoreciendo al gran capital extranjero, con lo cual se abrirá paso al despojo de las tierras ancestralmente ocupadas por las comunidades indígenas y ribereñas, se atentará contra la protección del medio ambiente, y se mellará la soberanía nacional, al permitir que capitales foráneos se adueñen de territorios y recursos de importancia estratégica para el desarrollo nacional y regionales. El plan de subasta traerá consigo un mayor deterioro de la vida natural en la Amazonía, y por lo tanto, empeorará el medio ambiente poniendo en serio riesgo la vida humana y la biodiversidad.

La imposición autoritaria de estos dispositivos ha provocado la justa indignación y rechazo de los pueblos amazónicos, en particular del pueblo loretano, bajo la dirección y conducción del Frente Patriótico de Loreto, viene impulsando diversas acciones de lucha para frenar esta intentona entreguista y vendepatria del gobierno aprista, como la gran movilización popular realizada el 30 de enero pasado y la Consulta Popular del 24 de febrero, donde el 99% de la población loretana votó por NO en rechazo a la pretendida venta de los bosques, tierras y aguas de la Amazonía. La defensa de la Amazonía es, hoy, una de las banderas patrióticas y antiimperialistas que reviste singular importancia, pues, está en juego la dignidad y soberanía de la patria y la integridad territorial, y compromete no solo a los pueblos amazónicos sino a todas las fuerzas sociales y políticas que apostamos por el Perú y un mejor destino para nuestros pueblos.

Finalmente, es hora de encarar de encarar de manera seria y responsable el presente y futuro de la Amazonía peruana a través del Proyecto Nacional y Regional de Desarrollo con visión de futuro, basado en sus potencialidades y capacidades, con fuerte presencia del Estado en las inversiones, de los trabajadores y del pueblo en el beneficio de las actividades económicas, y con una inversión privada que sea complemento y no factor exclusivo. Esta tarea ya no es potestad de las clases dominantes, culpables de la tragedia nacional. Es responsabilidad de las fuerzas democráticas, patrióticas, progresistas y de izquierda que conformamos el grueso de la población. Confiar en quienes tienen otros intereses es volver a repetir la vieja historia del pasado. Esa historia de saqueo debe terminar. Abrir un nuevo curso para construir un Perú nuevo dentro de un mundo nuevo.

* Dirigente Nacional del MNI. Past Presidente del FPL.

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