Bilateralismo y cumbres:
¿CUAL ES EL RUMBO?
Por: Alan Fairlie Reinoso
El país será sede de la cumbre euro-latinoamericana
y la de APEC, pero mientras está en una frenética
suscripción o negociación de TLCs bilaterales: Canadá,
China, Corea, Australia, México, entre otros. Hay un marcado
contraste con la pálida participación y falta de iniciativas
en las reuniones regionales y sudamericanas.
Se privilegian los acuerdos norte-sur, generando
una falsa dicotomía con los acuerdos sur-sur, y una agresividad
contraproducente con iniciativas alternativas como el ALBA(que tuvo
su cumbre a fines de enero coincidente con la de cancilleres UNASUR).
El gobierno peruano está privilegiando un
enfoque mercantilista (más mercados, más inversión)
e ideológico (de alineamiento con las iniciativas e intereses
de la primera potencia), aún a costa de crear un aislamiento
en escenarios donde las variables estratégicas parecen tener
mayor relevancia. La discusión sobre los objetivos y las
estrategias que convienen al interés nacional, a obtenerse
en las cumbres y los TLCS, está ausente.
Lo que ocupa a la prensa son, de un lado, los hoteles
donde será el foro, las ciudades sede, las condiciones de
seguridad para los visitantes, los millones que dejarán.
De otro lado, se crean falsas expectativas sobre beneficios de las
cumbres en las sedes regionales.
Se ningunea la Cumbre con Unión Europea
donde estarán el mayor número de mandatarios que el
país haya recibido. Se sobredimensiona la cumbre APEC. Se
boicotea una negociación en bloque con Europa, y se plantea
lo bilateral, funcional en la relación con APEC.
Ambos foros son fundamentales para el país.
Europa es un socio comercial importante, principal inversor y cooperante,
y tenemos coincidencias en el orden multilateral y objetivos de
construir un mundo multipolar. La relación con el Asia y
países como China es clave, más allá del comercio
(también por razones estratégicas). Pero el Perú
debe seguir una estrategia que defienda su interés y no subordinada
a la agenda de otros países como EEUU a nivel global y Chile
a nivel regional, lo que es suicida.
La integración regional está en crisis
y lo demuestran los magros resultados de la reunión de cancilleres
UNASUR, el Tratado Constitutivo está muy lejos de la propuesta
de fusionar los acuerdos de integración que formuló
su secretario general.
Bolivia enfrenta crisis interna fundamental, se
llegó a extremos peligrosos en el diferendo colombo-venezolano,
Ecuador no deja de apoyar a Chile en el diferendo de límites
marítimos con el Perú. Siguen los problemas energéticos
en relación Bolivia-Brasil-Argentina, y los diferencias internas
del MERCOSUR
ALBA se ha fortalecido en su última cumbre,
han creado un Banco, programas de integración energética
y productiva y hasta se propuso una alianza militar. Venezuela denunció
que se preparaba una agresión armada desde Colombia por parte
de EEUU, y Nicaragua apeló al apoyo venezolano en su diferendo
marítimo con Colombia
Las variables geopolíticas y estratégicas
parecen marcar el ritmo de los acontecimientos. Colombia y Venezuela
a pesar de sus diferencias ideológicas, mantenían
su tradicional dinamismo bilateral, y justo cuando se iba a reintegrar
Venezuela a la CAN, se desencadenó la crisis.
Perú no debe alinearse con Colombia y menos
Chile, tampoco atacar a Venezuela o los socios del ALBA, para impulsar
la estrategia de EEUU en la región y el hemisferio. Debe
trabajar en todos los foros una estrategia de integración
y de acumulación de fuerzas, exactamente lo opuesto a la
de aislamiento que es la resultante de su política o no-política
en la región. El problema con Chile tendrá escenarios
complicados en un futuro cercano, prepararse para estar en las mejores
condiciones debería ser la máxima prioridad interna
y externa.
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