El agro manchado en sangre
LAS BAYONETAS SON EL ARMA DE GARCÍA
Por: Óscar Torres
Con la impudicia que lo caracteriza, Alan García responsabilizó
a “seudo dirigentes y agitadores extremistas” de las
muertes ocasionadas por los esbirros policiales durante el paro
agrario. “La responsabilidad la tienen los seudo dirigentes
y los agitadores extremistas que de una u otra manera empujan como
carne de cañón a los pobladores. Si tuviesen coraje,
serían ellos los que bloquearan las carreteras para sufrir
las consecuencias”, anotó.
Alan García no responde por las muertes,
todas ellas con balas en el cráneo, tal como hacía
Fujimori con el grupo Colina. Prefiere obviar el tema y decir que
la calma retorna al país. Para él, los borregos retornan
a la calma luego de un momento de crispación. No se trata
de sectores desatendidos por el gobierno, golpeados por el advenimiento
del TLC, por la rebaja de aranceles, por el alza de los fertilizantes,
por el creciente precio del agua, nada de eso.
El gobierno cree que tiene carta blanca para navegar
sin problemas hasta el 2011. Pero la verdad termina imponiéndose
a su ceguera. El hartazgo de la población se hace creciente
frente a un modelo económico que acentúa la desigualdad,
las injusticias sociales y crea una serie de problemas sociales
y ambientales, que terminarán por estallar más temprano
que tarde, así no le guste al doctor García.
Los bajos sueldos, el despido de trabajadores,
el mísero aumento del salario mínimo, la venta de
tierras de las comunidades indígenas, la ‘ley de la
selva’ y la ley de la inversión privada en turismo,
son la muestra de hasta dónde pretende llegar el gobierno
aprista si es que no se le cortan las alas y no se le pone freno
de inmediato.
Para el régimen aprista, la inversión
privada y el libre comercio deben tener carta libre para hacer lo
que les dé la gana, y los peruanos tienen que atenerse a
las consecuencias. Así, se pretende avanzar en todo tipo
de concesiones de los activos del Estado y en la privatización
de las empresas públicas. Su agenda continúa con la
suscripción de TLCs a discreción: EEUU, Chile, Singapur,
Canadá, Unión Europea y China.
Lo que no entiende el gobierno es que las cifras
de pobreza crecen escandalosamente en los últimos años,
de 75.8 a 76.9 en las zonas rurales, sobre todo en la sierra sur.
Así que el Paro Agrario está anunciando la llegada
a un punto de quiebre que exige otro rumbo de mediano y largo plazo,
porque sino el país estará a punto de estallar.
¿Y qué es lo extremo en las demandas agrarias? Acaso
¿la instalación de una Mesa de Diálogo entre
los gremios agrarios y el gobierno?, ¿la importación
directa de fertilizantes (urea, fosfato diamónico, etc.),
para bajar los precios?, ¿la entrega de créditos a
miles de productores agrarios?, ¿la elaboración de
los estudios de impacto para los productos que serán afectados
por el TLC?
¿O la revisión de los proyectos de
Ley del Ejecutivo que ponen en riesgo la intangibilidad de las comunidades
campesinas y nativas, en el propósito de promover la inversión
privada en sus territorios? ¿O una Ley de Aguas que recoja
el sentir y las aspiraciones de productores agrarios?
Estas son demandas que se discuten en cualquier
país capitalista que se respete. Pero nada de eso le importa
a García y, por eso insiste en sus amenazas. “Si algunos
sectores insisten en esa clase de medidas, el Estado tiene la obligación
de responder con la mayor energía para que se mantenga el
orden y el principio de autoridad”. Más claro ni el
agua, las bayonetas hablarán por él.
Más le molesta que le malogren la fiesta.
“Ayer comenzaba el encuentro de los altos funcionarios de
las cumbres mundiales de la APEC y habían mil 200 personas
reunidas en diferentes lugares. Justo ese día hacen huelga
agraria, ese mismo día se inician marchas del SUTEP, justo
ese día se movilizan personas en algunas ciudades del sur”.
García ya no se acuerda del día en que ordenó
la masacre de 300 senderistas cuando aquí se reunía
la flor y nata de la Internacional Socialista.
Sin ningún tipo de rubor, afirma que, en
todo caso, el paro agrario debe servir de lección para que
cuando alguien promueva agitadamente un paro, sepa a dónde
están conduciendo a las personas. Es decir, a la muerte.
“… felicito a la Policía porque está muy
bien que defienda al Perú, ahora queremos ver cómo
se traduce eso en el enjuiciamiento de los culpables”, declaró
luego de conocerse la muerte de cuatro campesinos.
Tras esa felicitación pública, la
policía ayacuchana hirió con balas y bombas lacrimógenas
a varias personas que participaban en el cortejo fúnebre
de dos campesinos en Ayacucho. Edgar Huayta Sacsara (20) recibió
un impacto de bala en la cabeza. Otros heridos fueron Joel Huamani
Ponce (20), Juan Carlos de la Cruz (35), Máximo Tenorio Garamendi
(31) y Walter López Huamaní (29).
La legisladora Juana Huancahuari denunció
que la policía realizó maniobras de provocación
con el objetivo de provocar nuevas muertes. Durante los enfrentamientos,
la congresista fue agredida por la policía y tuvo que refugiarse
en una tienda. Es así cómo se cumplen los mandatos
del gobernante.
Sin embargo, las amenazas no surten efecto ante
la crisis social. El pueblo cusqueño se alista a nuevas jornadas
de lucha contra las agresiones del régimen y exige la derogatoria
de la ley 29165 que concesiona el patrimonio cultural de la nación.
CONTRA “LEY DE LA SELVA”
Igualmente, los pueblos amazónicos anuncian medidas de lucha
para evitar la venta de tierras y bosques forestales que impulsa
el gobierno de Alan García. Luis Camacho Cristina, presidente
de la Central Asháninka de Río Tambo, advirtió
que si el gobierno insiste en aprobar la controvertida “Ley
de la Selva”, 15 mil ronderos defenderán con sus armas
las tierras y los bosques de sus ancestros.
"De ser necesario, los ronderos asháninkas
que luchamos contra el terrorismo y derrotamos a Sendero Luminoso,
nos levantaremos e iremos hasta Lima para exigir a García
la derogación de todas estas normas", afirmó.
Por su parte, Eva Matute, presidenta del Frente Patriótico
de Loreto, aseguró que el gobierno pretende entregar las
tierras y desconocer toda la cultura amazónica.
Por esas razones, el 17 y 18 de marzo, las regiones
amazónicas acatarán un paro de 48 horas en rechazo
a los proyectos que atentan contra los intereses de los habitantes
de la Amazonía y las comunidades nativas y campesinas. Que
así sea.
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