Dinosaurios y profetas
EL FUNDAMENTALISMO RELIGIOSO EN USA
Por: Sergio Ramírez/ La Insignia
Que la tierra tiene apenas 6000 años de
edad, que el mundo fue creado en exactamente siete días con
sus noches, y que los hombres de las cavernas y los dinosaurios
convivían juntos, como en las historietas de los Picapiedra,
son creencias que no deberían quitarle el sueño a
ningún científico de un país como Estados Unidos,
que tiene la cota más alta de premios Nóbel en Biología,
Química y Física. Si no fuera por el creacionismo.
Esta corriente religiosa pertenece al credo oficial
de multitud de iglesias sureñas, en el extenso territorio
llamado "el cinturón bíblico", y hay una
pugna para que sea materia de enseñanza en las aulas en muchos
estados, lo que hace que la comunidad científica ponga el
grito al cielo: "tampoco enseñamos la astrología
como alternativa a la astronomía, o la brujería como
alternativa a la medicina", dice el doctor Francisco Ayala,
profesor de ciencias biológicas en la Universidad de California.
Pero, además, no se trata de teorías
extravagantes salidas de la nada social, a como salió el
mundo de la nada física según los creacionistas; un
47% de los ciudadanos, según las encuestas, creen que realmente
ocurrió así con el nacimiento del mundo, algo que
comparte el propio presidente Bush; del otro lado, quienes creen
que los seres humanos son el resultado de la evolución en
un proceso de millones de años, según fue establecido
por Darwin desde el siglo XIX, gana por una escasa mayoría.
Por si fuera poco, uno de los abanderados religiosos
del creacionismo, el pastor bautista Mike Huckabee, ex gobernador
de Arkansas, disputa en las elecciones primarias la candidatura
a la presidencia por el Partido Republicano, lo que ha vuelto a
abrir el debate sobre la influencia que las convicciones religiosas
de un presidente de Estados Unidos pueden tener sobre la enseñanza
pública, y el desarrollo de las investigaciones científicas;
ya se ha visto que Bush se ha opuesto tajantemente a asignar fondos
federales a los experimentos para la clonación de embriones
humanos, aunque sea con propósitos médicos, lo que
amenaza con dejar a Estados Unidos a la zaga de la vanguardia tecnológica.
El fundamentalismo religioso, con todas sus consecuencias
políticas, está más presente que nunca esta
vez en el debate electoral. En el mismo espectro de Huckabee, pero
con matices propios, y a veces contradictorios, se halla el ex gobernador
de Massachussets, Mitt Romney, que pertenece a la iglesia mormona
igual que sus ancestros, y de la que ha sido obispo. Al contrario
de los bautistas, que forman congregaciones muy extendidas, los
mormones no representan sino al 1,9% de la población creyente
de Estados Unidos. El propio Huckabee y sus partidarios les niegan
la condición de cristianos y los acusan de proclamar que
Jesús y Lucifer son hermanos, y de rechazar la cruz como
símbolo.
Las elecciones en Estados Unidos ya se sabe que
son un asunto mundial. Y mientras los bautistas se han extendido
por todo el planeta, los mormones sólo tienen una presencia
exigua, de modo que un presidente mormón vendría a
ser una verdadera novedad, el único credo que no llegó
a los Estados Unidos desde Europa con los inmigrantes, sino que
tuvo su origen en el año de 1830 en su propio territorio.
Su fundador, Joseph Smith, anunció que había
recibido del ángel Moroni el Libro Mormón escrito
en lengua egipcia sobre planchas de oro, una suerte de nuevo testamento
en el que se establece que Jesús volvió a nacer en
el continente americano, al que sus habitantes originarios habían
llegado desde Israel por mar, apenas seiscientos años antes
del nacimiento de Cristo. Establecieron una civilización
floreciente, luego desaparecida, pues sabían fundir el acero
para fabricar espadas y ruedas, y criaban caballos, vacas, corderos,
y cabras, y no sólo aves de corral, sino también cisnes,
y por si no bastara, elefantes.
Y para empeorar las cosas, del Libro Mormón
no quedaron rastros, pues el profeta Smith tuvo que devolverlo al
ángel Moroni una vez leído. En sus láminas
de oro constaba también que los negros no podían llegar
a ser sacerdotes mormones, porque su piel se oscureció por
causa de su desobediencia a Dios. Parte de su credo ha sido también
la poligamia y el bautismo de los muertos, razón esta última
por la que exploran por todo el mundo los registros civiles y parroquiales,
para inscribir a todo los difuntos en frondosos árboles genealógicos
que pretenden ser totales.
La condición de profeta fue heredada por
John Smith a todos sus sucesores, que reciben revelaciones divinas,
y gobiernan de por vida su iglesia de Jesucristo de los Santos de
los Últimos Días asistidos por un consejo de doce
apóstoles; y aunque reducidos en número en cuanto
a fieles, su influencia política ha sido importante en las
administraciones republicanas, y tienen, además, desde su
sede pontificia en Salk Laike City, poderío económico
y presencia en las grandes corporaciones. Romney, millonario él
mismo, abrió su campaña con un aporte personal de
17 millones de dólares.
Aunque Huckabee el bautista se identifica como
un "conservador social", su discurso es idéntico
al de Romney el mormón, en cuanto a las políticas
radicales en contra de la inmigración hispana, empezando
por su oposición a la amnistía a los ilegales, y comparten
el respaldo a la presencia militar en Iraq y la hostilidad con Irán,
que representa para ambos "el terrorismo atómico";
rechazan el aborto, las uniones entre homosexuales, y el tratado
de control de emisiones de gases de Kyoto; y apoyan la pena de muerte
y la existencia del campo de prisioneros de Guantánamo, adhesiones
de las que el otro candidato republicano, el senador John McCain,
se aleja con prudencia.
Como se ve, en este paisaje compartido por el pastor
creacionista y el obispo mormón, se juntan los dinosaurios
con los profetas.
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