Contra el capital financiero
UN IMPUESTO ESPANTA-ESPECULADORES
Por: Jürgen Schuldt/ La Insignia
Hace casi cuarenta años, James Tobin (1918-2002)
hizo pública su célebre sugerencia de cobrar un impuesto
del 1% sobre todas las transacciones de divisas que se realizaran
en el mundo, con intención de reducir las fluctuaciones cambiarias
(1). Recuérdese que, poco antes, en agosto de 1971, Richard
Nixon había suspendido la paridad oro (de 35 dólares
por onza), con lo que se recusó el régimen de tipos
de cambio fijos que caracterizó el sistema de Bretton Woods
inaugurado oficialmente en 1944. Y posteriormente, ya en 1973, el
mundo entró de lleno en el régimen de tipos de cambio
flexibles.
Es interesante recordar lo que decía a ese
respecto el profesor de Yale en 1978: "Creo que el problema
básico hoy no es el régimen cambiario, sea de tipo
de cambio fijo o flotante. El debate sobre el régimen evade
y oscurece el problema esencial. Esto es, la movilidad internacional
excesiva del capital privado (...). Las economías nacionales
y los gobiernos nacionales no están en condiciones de ajustarse
a los flujos masivos de fondos en los mercados cambiarios, sin sufrimiento
(de la economía) real y sin un sacrificio significativo de
la política económica nacional respecto al empleo,
la producción y la inflación. Específicamente,
la movilidad del capital financiero limita las diferencias viables
entre las tasas de interés nacionales y, por tanto, restringe
severamente la habilidad de los bancos centrales y de los gobiernos
para adoptar políticas monetarias y fiscales apropiadas para
sus economías domésticas".
En ese contexto, la mejor vía para afrontar
los problemas, nuevamente según el Premio Nóbel de
1981, habría consistido en ir "hacia una moneda común,
una política monetaria y fiscal común y a la integración
económica" plena, que él denominó "el
ideal de un mundo", en el que "los movimientos de los
fondos para explotar el arbitraje de las tasas de interés
o para especular en base a las fluctuaciones de los tipos de cambio
no pueden ser el origen de los desarreglos y de los ajustes regionales
dolorosos". Entonces afirmaba que, probablemente por las resistencias
políticas que acarrearía, "es muy difícil
imaginar un escenario de evolución gradual hacia un régimen
tan radicalmente distinto, aun cuando bien podría ser el
óptimo global". Consecuentemente, Tobin se inclinó
por otra alternativa, que consideraba como la segunda mejor posible,
que es lo que hoy denominamos impuesto Tobin.
Él mismo reconocería posteriormente,
en un magistral artículo de 1978, que entonces su propuesta
inicial "cayó como una piedra en un pozo profundo"
(2). Pero insistió en ella, señalando que la esencia
de su idea consistía "en lanzarle algo de arena a las
ruedas de nuestros mercados monetarios internacionales excesivamente
eficientes" (3). Con ello se intimidaría a muchos especuladores,
suavizando así la volatilidad cambiaria, con lo que también
se le "daría la oportunidad de tener un mayor espacio
de maniobra a los Bancos Centrales de los pequeños países,
a fin de afrontar en algo el dictado de los mercados financieros"
(4).
Sorprendentemente, hace un mes, el Banco Central
de Reserva del Perú (BCRP) aprobó varias medidas para
disuadir a los especuladores, una de las cuales corresponde exactamente
a esa propuesta, si bien el 'impuesto' -que aquí se esconde
bajo el término 'comisión'- se ha fijado en 0,05%
(5). Una tasa tímida, sin duda, pero que bien puede aumentarse
en cualquier instante. Además sólo se aplica a ciertos
segmentos de los flujos financieros internacionales.
Esa propuesta tobiniana se desprende directamente
de una frase lacónica que aparece en la "Nota Informativa
N°013-2008-BCRP" que publicó muy silenciosamente
el ente emisor y en la que informaba (el 5 de febrero pasado) sobre
las medidas adoptadas para reducir la intrusión de capitales
especulativos, que ingresaron al increíble ritmo de 500 millones
de dólares diarios (sic) durante la primera quincena del
presente año. Por lo que, como se señala en dicha
nota, "en medio de este ataque especulativo, comentó
(el presidente del BCRP) que el Banco Central reemplazó este
tipo de instrumentos [J.S.: se refiere a los Certificados de Depósitos]
por los depósitos a plazo, los que no pueden ser vendidos
a los inversionistas extranjeros especulativos al igual que los
Certificados de Depósito de Negociación Restringida,
puestos en vigencia a partir de esta semana. Además, el aumento
del encaje en moneda nacional y extranjera sirvió para reducir
la liquidez en el mercado, medida que tiene la ventaja de no atraer
capitales golondrinos y equivale a un incremento de la tasa de interés
de 50 puntos básicos, lo que sustituye la necesidad de elevar
la tasa de referencia del BCRP. Además, se ha introducido
una comisión a la transferencia de propiedad de los Certificados
del BCRP" (6). Se trata de un pequeño experimento inédito
-casi de laboratorio- para calibrar sus consecuencias en una economía
"emergente" como la nuestra. Los mantendremos informados
de las consecuencias de estas medidas heterodoxas que -paradójicamente-
viene adoptando el muy ortodoxo Directorio del BCRP.
Notas
(1) "Janeway Lectures" en la Universidad
de Princeton (1972); publicado luego en The New Economics One
Decade Older, 1974; pp. 88-92.
(2) Fue duramente criticado por Rudiger Dornbusch
y Robert Mundell, entre muchos otros, así como más
recientemente por Javier Xala-i-Martin: "Tasa Tobin, pero
sin Tobin", en La Vanguardia, setiembre 11, 2001 (ver: www.columbia.edu/~xs23/catala/articles/2001/tobin/tobin.htm).
(3) "A Proposal for International Monetary
Reform", en: Eastern Economic Journal, vol. 4, Julio-octubre
1978; reimpreso en Cowles Foundation Paper No. 495 (htttp://cowls.econ.yale.edu/P/cp/p.04b/p0495.pdf),
de donde provienen las citas del presente artículo.
(4) Entrevista concedida por Tobin al semanario
alemán Der Spiegel, no. 36, 2001 ("Die missbrauchen
meinen Namen"). Una versión castellana: "El movimiento
antiglobalización abusa de mi nombre", en: El País,
septiembre 3, 2001(www.actualidadeconomicaperu.com/anteriores/ae_2004/agosto/art_ago_07.pdf).
(5) Hasta ahora, que yo sepa, solo el parlamento
belga aprobó este impuesto en 2004, pero obviamente "no
tendrá efecto a menos que los otros 11 países de
la Eurozona la adopten también, lo que no resulta nada
probable", desbordando un optimismo (Fuente: "Bélgica
se convierte en el primer país UE que adopta 'tasa Tobin'",
EFE, julio 2, 2004). El mismo Tobin no creía en su aplicación,
como se desprende de la entrevista de "Der Spiegel":
"P. ¿Cree usted que, para evitar el ingreso masivo
de capitales golondrinos, su tasa Tobin va a ser realidad algún
día? R. No hay ninguna oportunidad, me temo. La gente que
decide en el mundo financiero internacional está en contra".
(6)Ver:http://200.121.66.36/bcr/dmdocuments/Publicaciones/notas_prensa/2008/NP_2008013.pdf
www.tercaopinion.org |