Crímenes en Gaza:
CADA PALESTINO ES UN OBJETIVO DEL EJÉRCITO
ISRAELÍ
Por: Silvia Cattori/ www.silviacattori.net
El número de palestinos detenido o ejecutados
en Gaza y también en Cisjordania no deja de aumentar. Con
absoluta tranquilidad Israel puede lanzar su guerra total contra
Hamas, prohibir a los camiones de la ONU que transportan artículos
de necesidad entrar en Gaza, donde faltan medicinas, agua, y que
está al borde de la hambruna. Para ello Israel cuenta con
el ferviente apoyo tanto de las autoridades corruptas de Ramala
como de las grandes potencias.
Desde noviembre de 2007 la suerte de los habitantes
de Gaza y Cisjordania se ha vuelto aún más terrible.
Las cosas han empeorado dramáticamente desde que se ha intensificado
la colusión entre los servicios secretos israelíes
y los servicios de seguridad Mahmud Abbas. Estos últimos
espían a los patriotas palestinos que no renuncian a resistir
contra el ocupante. Señalan a los militares israelíes
dónde tiene que ir a buscarlos.
Las grandes potencias son cómplices y aportan
su apoyo político y financiero a estos altos cargos palestinos
de Ramala que oprimen a su propio pueblo. Y nos preguntamos por
qué los diplomáticos que se supone representan a los
palestinos en el exterior no denuncia con claridad el hecho de que
Abbas y Salam Fayyad no protegen a su pueblo sino todo lo contrario,
ayudan a las fuerzas ocupantes a perseguirlo y a liquidarlo.
No existe la menor duda: la guerra emprendida por
Israel, que desde hace varias semanas golpea a toda la población
de Gaza, ha sido programada en el marco de una colaboración
entre los servicios secretos israelíes y el gobierno ilegítimo
de Abbas y Fayyad.
De los aproximadamente 2.000 cuadros de la resistencia
y simples simpatizantes detenidos desde mediados de junio de 2007,
más de 800 fueron secuestrados por los policías de
Fatah*.
Los servicios de Fatah, a los que la CIA con el
apoyo de Israel ha suministrado armas, se dedican, coordinados con
el ejército israelí, a hacer interrogatorios donde
utilizan la tortura para sacar información que incrimine
a miembros de la resistencia.
Unos 200 palestinos han tenido que ser hospitalizados
en estos últimos meses a consecuencia de las torturas a las
que les han sometido los servicios de seguridad de Abbas, mientras
que otros detenidos fueron entregados a los soldados israelíes
una vez liberados.
Para satisfacer a las exigencias de Bush y Olmert,
Fayyad intensificó las redadas contra los miembros de Hamas
y a partir de noviembre de 2007 cerró todas las asociaciones
caritativas de Hamas en Cisjordania.
La intensificación de la colaboración
Fayyad y Abbas con el ocupante israelí es el resultado de
la conferencia de Annapolis y de los dones recibidos poco después
como contrapartida a su sumisión.
«Los países donantes que participaron
en la conferencia de París (…) se comprometieron a
aportar a la Autoridad Palestina ayudas financieras que se elevan
a siete mil millones y medio de dólares. Esto es, dos mil
millones más de lo que aquella pidió. Este arranque
de generosidad suscita muchas dudas y bastantes preguntas en relación
al precio que a cambio tendrá que pagar el pueblo palestino»,
escribía Abdel Bari Atwan en un artículo titulado:
«Miles de millones para liquidar a la resistencia».
Día tras día nos llegan a través
de las páginas web de información imágenes
de niños destrozados. Pero en los principales medios de comunicación
-completamente sometidos a la propaganda israelí- estas masacres
o bien se silencian o bien se presentan como acciones que tiene
por objetivo a peligrosos «terroristas» de los que Israel
tiene «derecho a defenderse». Esto tiene el efecto de
convertir en inocentes a Israel y a los soldados que cometen estos
crímenes.
Ahora bien, ¿quiénes son los peligrosos
terroristas? ¿Los cientos de cadáveres y heridos espantosamente
mutilados que yacen en la morgue o en las camas de los hospitales,
niños y mujeres incluidos? ¿O los pilotos israelíes
que lanzan los misiles sobre una población indefensa?
- Esto es lo que a principios de enero nos confiaba
un testigo de la masacre de Khan Younes:
Era espantoso. Las víctimas eran civiles.
Entre los muertos había cinco miembros de la familia de Karima
Fayyad (sin relación de parentesco con el ministro del mismo
nombre). No había razón alguna para bombardear a unas
personas que estaban en su casa. Fue una masacre gratuita. Los aviones
y los carros de combate atacan a los civiles sin cesar. Llegan y
atacan indiscriminadamente. Un día en Rafah, otro en Beit
Hanoun, en Magazi, Betlayia: invaden un barrio tras otro.
Desde hace varios meses su táctica consiste
en entrar unos kilómetros en Gaza con carros de combate y
bulldozers, acercarse a las casas para obligar a las fuerzas de
policía de Hamas a salir, a acercarse a ellos. Entonces a
los aviones teledirigidos y helicópteros que les apoyan les
resulta fácil masacrar a todos los combatientes antes de
retirarse.
Silvia Cattori: ¿En qué estado de
nervios se queda la gente después de las masacres?
A la gente ya no les queda nervios. Lo único
que les queda es esperar a que les toque el turno. Cada palestino
de Gaza es un objetivo.
Silvia Cattori: ¿Los aviones sobrevuelan
con frecuencia su espacio aéreo?
A diario. La gente vive con miedo de lo que les
puede caer en la cabeza. Nunca se sabe dónde van a atacar
los aviones teledirigidos y los helicópteros. La gente está
aterroriza; piden a Dios no ser el siguiente objetivo.
Silvia Cattori: También mueren resistentes.
¿Hay espías que indican a los pilotos dónde
están?
Sí, por supuesto.
Silvia Cattori: Los jefes de la resistencia han
pedido a hace poco a sus militantes que no lleven el móvil,
que les quiten la batería, porque si no lo hacen se traicionan
a sí mismos. Entonces, ¿no basta con apagar el móvil?
Aquí todo el mundo sabe que los pilotos
y sus servicios de intercepción pueden controlar los movimientos
de la gente por medio de los móviles incluso cuando están
apagados. Con móviles o no, para poder atacar con precisión
un objetivo los pilotos necesitan apoyarse en espías que
viven entre nosotros, aquí, en Gaza.
Silvia Cattori: ¿La gente de Gaza saben
identificar a estos palestinos que espían?
No lo saben con exactitud, pero hay muchos palestinos
de los que se sospecha que colaboran con el enemigo. Sospechar no
basta como prueba.
Silvia Cattori: ¿Qué sentido tiene
responder a los tiros de los israelíes, lanzar cohetes artesanos
que militarmente no tienen peso alguno frente a los misiles israelíes?
Israel puede masacrar a todos los palestinos sin sufrir pérdidas.
¿No es absurdo combatir en esas condiciones de desigualdad?
Yo desapruebo el lanzamiento de cohetes. Se habla
de 3.500 cohetes lanzados contra Sderot, que han herido a varias
personas y matado a una mujer que murió de miedo. Estos cohetes
solo sirven para asustar. Pero por cada lanzamiento de cohetes el
precio que pagan los habitantes de Gaza es catastrófico.
El ejército israelí ha aprovechado
para arrasar todos nuestros cultivos, nuestros limonares, nuestros
últimos olivos, y para demoler más casas todavía.
Desde luego que el ejército israelí se aprovecha del
lanzamiento de cohetes para justificar las masacres y decir que
somos terroristas, que somos una amenaza. Y a continuación
tenemos al mundo en contra de nosotros.
Silvia Cattori: ¿Eso es lo que piensan los
habitantes de Gaza respecto al lanzamiento de cohetes?
Hay una mezcla de sentimientos. A veces, después
de tantas masacres y vejaciones, de ataques contra su dignidad,
la gente necesita algo y espera alguna reacción por parte
de la resistencia. Una simple revancha para mitigar algo su dolor,
sus muertos.
Y ¿qué puede hacer la resistencia
para demostrar que no deja masacrar a su pueblo indefinidamente
sin reaccionar? Responde disparando cohetes. Quienes los disparan
saben que no es equilibrado, que no sirve para nada. Pero la única
manera que tienen de responder es lanzar los cohetes o ponerse delante
de los tanques para impedir que avance.
Silvia Cattori: Desde hace algunas semanas Israel
afirma que los militantes tienen una gran capacidad defensiva, que
disponen de gran cantidad de explosivos y de armas. ¿Es verdadero
o falso?
Aquí la gente no tienen nada. Su fuerza
no está en las armas. Está en la enorme voluntad que
anima a los militantes de liberar nuestros territorios, de reconquistar
nuestros derechos. Eso es algo que, a pesar de su aplastante superioridad,
los soldados israelíes no tienen: la voluntad de liberar
a su pueblo es lo que da a los resistentes su fuerzas. Sus armas
no valen nada.
Silvia Cattori: Entonces, ¿la fuerza de
los palestinos reside en las personas que se han manifestado hace
poco para expresar su fidelidad a Hamas? ¿La resistencia
la encarna todo este pueblo encerrado?
Exactamente. Nuestro pueblo, en su mayoría,
resiste por medio de su actitud de insumisión ante la opresión
que se intensifica. Eso es lo que no entienden las autoridades israelíes.
Los palestinos nunca se pondrán de rodillas, aunque tengan
que morir. El ocupante no podrá impedir que luchemos por
nuestra supervivencia. Pueden cortarnos el agua, contaminarla, no
dejarnos más que el agua salada, privar a nuestros hijos
de comida: no vamos a flaquear.
En tanto que seres humanos no tenemos más
opción que luchar por nuestros supervivencia. No vamos a
rendirnos y permitir a nuestros agresores lograr sus inaceptables
objetivos.
Desde hace dos años Gaza ha demostrado que
la resistencia es toda la población, dejando de lado los
colaboracionistas. Toda la población está dispuesta
a morir por sus derechos legítimos.
Silvia Cattori: ¿Le sorprendió cuando
en diciembre de 2007 usted vio a una enorme cantidad de gente celebrar
los veinte años de existencia de Hamas a pesar de que este
movimiento no tiene nada que ofrecer?
Ya cuando se celebró la conferencia de Annapolis me sorprendió
la enorme cantidad de gente que se reunió para condenarla
y apoyar a Hamas. Pero cuando vi más de 400.000 manifestantes
que festejaban los veinte años de este movimiento me dije
que a pesar de las dificultades, Hamas y su gobierno no habían
perdido nada de su popularidad.
* Estas cifras son aproximativas. El Israel y Palestina hay ONGs
a las que se financia para que elaboren listas día tras día.
www.tercaopinion.org |