El
Grupo Colina al desnudo
SE SILENCIARON TESTIGOS
Por: Efraín Rúa
Desde el primer instante, el régimen de
Alberto Fujimori silenció a los testigos de la matanza de
Barrios Altos y la universidad de La Cantuta, para ocultar su responsabilidad.
Y, por el contrario, premió a los autores de esos alevosos
crímenes en 1991 por un documento ficticio sobre la subversión
que nunca llegó a la Dircote ni a los mandos policiales.
Estos hechos salieron a la luz en la audiencia
judicial contra Fujimori. La segunda versión fue proporcionada
por el ex agente de inteligencia de la PNP, Ángel Figueroa
Méndez, quien pudo apreciar la llegada de los asesinos de
la quinta de Barrios Altos en dos camionetas Cherokee, escoltadas
por un porta tropas, la noche del 3 de noviembre de 1991.
La versión de Figueroa y de otros testigos
de la matanza de 16 humildes moradores de la quinta del jirón
Huanta 840, nunca fue conocida. El comando policial recibió
órdenes del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) para
silenciar el hecho y ocultar a los asesinos.
Figueroa informó que la pollada del jirón
Huanta no era una actividad clandestina, pues el organizador lo
invitó al igual que a otros efectivos de la comisaría
de San Andrés y la Dirección de Inteligencia PNP-
DIRIN, que se encuentran a pocos metros del lugar. De allí
la presencia de un porta tropas la noche del crimen. Se trataba
de evitar cualquier “confusión”. Por eso también,
los asesinos llegaron en dos unidades asignadas al hermano de Fujimori
y al viceministro del Interior.
Los testimonios van dejando en claro la responsabilidad
de Alberto Fujimori en estos hechos de sangre. Los generales PNP
(r) Marco Miyashiro, Héctor Jhon Caro y Adolfo Cuba y Escobedo,
han desmentido las coartadas y explicaciones del ex presidente en
el juicio. Jhon Caro, ex jefe de la DINCOTE y ex regidor de Vamos
Vecino, terminó evadiendo preguntas de la defensa, respondiendo
simplemente "no recuerdo" y "no supe", cuando
le pidieron precisiones.
Uno de los aspectos claves del interrogatorio se
centró en las razones por las que Fujimori premió
a Santiago Martin Rivas y Carlos Pichilingüe. De acuerdo a
la versión de la defensa, se les premió en junio de
1991 por analizar los archivos de Sendero Luminoso (SL), incautados
por la DINCOTE, el 31 de enero de 1991. Según la fiscalía,
la recompensa fue por llevar adelante la guerra de baja intensidad,
es decir, secuestros y asesinatos de presuntos subversivos.
Pero ninguno de los interrogados recordó
el papel jugado por los integrantes de Colina. Jhon Caro no recordó
en qué época el grupo de análisis llegó
a la DINCOTE y dijo que probablemente lo hicieron en julio o agosto
de 1991, es decir, tiempo después de su premiación.
Miyashiro dijo que los analistas del SIN estuvieron en la DINCOTE
durante seis meses y que se retiraron en julio o agosto de 1992.
En ambos casos, eso supondría que Fujimori premió
al Grupo Colina antes de terminar su trabajo, lo que fortalece la
sospecha de la fiscalía.
Lo peor para Fujimori y su defensa es que ambos
ex jefes policiales jamás vieron ese manual o las conclusiones
de la gente del SIN. "Nunca se nos entregó un manual
u otro documento elaborado por el grupo de análisis, ni sus
conclusiones se aplicaron en el combate al terrorismo", precisó
Miyashiro, uno de los jefes del grupo especial de Inteligencia (GEIN)
que capturó a Abimael Guzmán.
Miyashiro aseveró, además, que se
sintieron mortificados cuando supieron que se premiaba a un grupo
de militares por revisar unos documentos, mientras que ellos hacían
todo el trabajo y no recibían nada. Por último, Miyashiro
dijo que nunca se reunió con Fujimori para tratar la lucha
antiterrorista. "Nosotros no fuimos a Palacio, en una oportunidad
el ex presidente vino a la DINCOTE, más nos reuníamos
con su hermano Santiago", precisó.
El ex director PNP general Cuba y Escobedo confirmó
que la policía nunca recibió un documento elaborado
por el SIN para la lucha antiterrorista. Aseveró que la policía
fue dejada de lado durante el autogolpe del 5 de abril de 1992.
Los tres ex jefes policiales señalaron que
recién ahora en el juicio escuchan las frases de soldado
amigo y policía inteligente que predica la defensa del ex
dictador. Ellos se limitaron a señalar que en la labor policial
se respetaban los derechos de los detenidos.
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