Dos
países, dos mentalidades
POBREZA Y VOTO HUMALISTA
Por: Jürgen Schuldt/ La Insignia
Parece mentira: apenas han pasado dieciocho meses
desde el trauma Humala que sufrió gran parte de la sociedad
moderna del Perú y la tranquilidad ha vuelto a sus almas.
Entonces, cuando casi gana las elecciones, los líderes políticos
y empresariales nacionales dijeron que esta vez sí que sí
afrontarían los problemas de fondo del fondo del Perú,
porque ese fenómeno les abrió los ojos a la tremenda
pobreza que existía (desde siempre, claro) en el país.
Resulta que había otros peruanos, una gran
mayoría, que no participaba de la bonanza macroeconómica.
Por lo que inmediatamente pusieron manos a la obra para afrontar
una nueva preocupación, junto a la del "grado de inversión":
descubrieron que la miseria de la gran mayoría de la población
era enorme, que tenía voz quien cargaba con ella y que además
votaba insolentemente contra el orden establecido. Hoy en día
parece que esos asustados, cuyos dineros emigraron masivamente a
islas tropicales durante esos días, ya se han recuperado
y han vuelto a la normalidad de sus ancestrales costumbres y andanadas.
Jamás se repetiría ese traumático
proceso, se decían todos desde el gran empresariado hasta
las inseguras capas medias emergentes, pasando por los políticos
de siempre. Para lo que se inventaron los más pintorescos
programas y políticas sociales, conferencias y seminarios
sobre inclusión económica, discursos sagaces y óbolos
voluntarios, fijando incluso metas precisas para reducir la pobreza
radicalmente hacia el crítico 2011. Evidentemente los resultados
tardarán en llegar, así lo repiten una y otra vez,
como saben bien los millones de compatriotas que esperan ese milagro
desde hace 30 años. "Es que no me tienen paciencia",
como han venido diciendo los presidentes, parafraseando al célebre
Chavo del 8.
Este será, por tanto, un fin de año
feliz. La economía ha crecido más del 8%, la inflación
se mantiene baja (por lo menos la de Lima metropolitana), se ha
acumulado un colchón enorme de reservas internacionales adicionales
(¡más de 10.000 millones de dólares!) y se ha
conseguido la aprobación del TLC por el único gran
vecino y amigo que tenemos en el norte. El triunfalismo brota por
todas partes, a pesar de la turbulencia financiera internacional
y de la frustración de gran parte de la población,
que no participa de la bonanza macroeconómica. Volvemos a
vivir la prepotencia pre-1968: los clones de los latifundistas rentistas
y de los gamonales de la república oligárquica han
regresado, si bien sus 'argumentos' son más modernos y sofisticados
que antaño (lo que ahora -malamente- se ha dado en denominar
el efecto Chlimper -1-). Pero no nos ocuparemos de esos detalles
desagradables aquí. Miraremos atrás para tratar de
auscultar el futuro, observando variables que pudieron haber llevado
al trauma o melodrama: ¿cómo pudo surgir Humala (por
no hablar de Sendero Luminoso) en un país de gentes tan pacíficas
y amables, excepto cuando están al timón?
El sentido común nos dice -y así
lo repiten analistas, políticos y sociólogos- que
la avalancha de votos a favor de Ollanta Humala (Unión por
el Perú/UPP y Partido Nacionalista del Perú/PNP) en
la pasada contienda por la presidencia, se debió básicamente
al voto de las regiones, provincias y distritos con mayor pobreza
y, sobre todo, de los de pobreza extrema. Con lo que tienen mucha
razón, pero también podría ser que en algunos
casos no haya prueba alguna que sustente esa hipótesis, como
veremos a continuación.
A efectos de ofrecer una visión panorámica
del espectro político-geográfico, en el gráfico
I encontrará usted el porcentaje de votos válidos
que obtuvo Humala en las dos elecciones (Fuente: www.onpe.gob.pe/elecciones2006/elec2006-MOD.php).
En la primera vuelta, a nivel nacional, ocupó el primer lugar
con 25,7% de los votos válidos, ganando en 20 de los 25 departamentos,
mientras que en la segunda perdió frente a García
con 47,4% de los votos (nótese las flechas horizontales en
el gráfico), si bien triunfó sobre su contrincante
en 16 departamentos (64%). Como se puede observar, aunque logró
captar muchos votos de otras tiendas políticas o de independientes
en la segunda contienda, finalmente perdió por el trasvase
de los votos de Unidad Nacional (que ocupó el tercer lugar
en la primera vuelta) hacia el APRA, partido que -por agradecimiento
u ósmosis, entre otras razones- aplicó el programa
de gobierno de UN, aunque bastante mejor aderezado en los medios
de comunicación.
Hemos explorado la relación que existe entre
la pobreza (total y extrema) y los votos obtenidos por Humala en
la primera y la segunda vueltas electorales, realizadas el 9 de
abril y el 4 de junio del año pasado, respectivamente. Se
podrá apreciar que el análisis es muy agregado, en
la medida en que las unidades de estudio escogidas son los 25 departamentos
del país (y sabemos que los promedios son engañosos
en muestras tan grandes y heterogéneas), ya que los datos
para provincias y distritos no son muy confiables para la variable
de pobreza.
Hicimos cuatro ejercicios para establecer la correlación
existente entre la pobreza y la pobreza extrema, respectivamente,
con los votos obtenidos por Humala en cada una de las dos vueltas.
Sin embargo, aquí solo presentaremos uno de los resultados
para no atosigar al lector con gráficos y ecuaciones, porque
todos esos casos confirman la hipótesis planteada. Nos concentraremos,
por tanto, en la relación del voto por Humala cuando enfrentó
a García en la segunda vuelta y su relación con la
pobreza en general.
De ahí se obtiene el Gráfico II,
que sigue. En él se presenta el porcentaje promedio de votos
que favoreció a Humala (representado en el eje de la y) y
el porcentaje de pobreza (eje x) para cada departamento en el año
2006, respectivamente. Además, hemos añadido, a manera
de falso cuadrante, el promedio simple de votos obtenidos a nivel
nacional en esa segunda vuelta (línea divisoria horizontal:
55,2% -2-) y el promedio simple de la pobreza del país (línea
vertical: 49,3%). Esto nos ayudará visualmente para establecer
las regiones que escapan a la norma (puntos que se encuentran en
los Cuadrantes II y IV) y aquellas que la confirman (I y III).
De la observación del cuadrante completo obtenemos los siguientes
resultados:
A. La recta que cruza el vértice del cuadrante artificial,
tiene una pendiente positiva (lo que confirmaría la hipótesis)
y nos dice que por cada punto porcentual de aumento de la pobreza,
Humala obtendría aproximadamente un tercio de punto porcentual
más de votos (Ecuación: y = 38.145 + 0.3456x; R2 =
0.2757, que ciertamente es muy bajo).
B. Para 17 de los 25 departamentos se confirmaría la hipótesis
(y que representan el 77% de la población total del país,
según el Censo del 2005), a saber:
B1. Aquellos que votaron por Humala porque los niveles de pobreza
extrema son muy elevados (superiores al promedio nacional): Apurimac,
Ayacucho, Huancavelica, Cusco, Puno, Junín, Amazonas, San
Martín y Huánuco (Cuadrante I); y
B2. Los ciudadanos de ocho departamentos en que la pobreza es baja
y que consistentemente no votaron por Humala: Lima, Callao, Ancash,
Lambayeque, La Libertad, Tumbes, Ica y Moquegua (Cuadrante III).
C. En cambio, falsean nuestra hipótesis los resultados obtenidos
para ocho departamentos, que son los que:
C1. No votaron por Humala, a pesar de que los niveles de extrema
pobreza son elevados, a saber (cuadrante IV artificial): Piura,
Ucayali, Loreto, Pasco y Cajamarca; y
C2. Votaron por Humala, si bien la pobreza en esos departamentos
es inferior al promedio nacional: Arequipa, Tacna y Madre de Dios
(cuadrante II).
Los casos interesantes, que escapan a nuestra hipótesis,
pueden explicarse por tratarse de departamentos absolutamente marginados
(de la selva) y/o, sobre todo, porque tienen elevadas proporciones
de migración de departamentos más pobres (como en
el caso de Arequipa, Tacna y Madre de Dios). En cambio, Piura, Cajamarca
y Pasco escapan a hipótesis simplistas como la aquí
esbozada.
Como es evidente, intentar entender el voto de
Humala a partir de una sola variable -por lo demás, estática-
es muy simplista, por lo que habría que introducir muchas
más. Entre ellas, en alguna entrega posterior, habría
que tomar en cuenta variables económicas en el tiempo (evolución
de los ingresos y los gastos de las familias, según la Encuesta
Nacional de Hogares, ENAHO; las tasas de empleo, subempleo y desempleo
del Ministerio de Trabajo; la inflación según el INEI,
etc.), la emigración, el costo de vida, los niveles de frustración
económica subjetiva de las familias (que pueden obtenerse
a partir de las encuestas de Ipsos-Apoyo), el liderazgo de los contendientes,
la influencia regional de partidos políticos bien asentados
en cada región, la composición étnica del electorado,
su grado de integración al mercado nacional, etc.
Post scriptum Hoy mismo, Armando Mendoza trata un
tema íntimamente relacionado con el nuestro en su columna
"Pobreza regional: mucho de qué preocuparnos" (www.larepublica.com.pe/content/blogcategory/144/645/).
Muestra, incluso, a partir de datos de la ENAHO, que la pobreza
aumentó (sic) en seis departamentos entre el año 2004
y el 2006: Apurimac, Ayacucho, Huancavelica, Pasco, San Martín
y Junín. Y que son precisamente, con la sola excepción
de Pasco, los que vertieron su voto mayoritariamente por Humala.
Notas
(1) Valga la siguiente aclaración para los
lectores de otros países sobre este sorprendente fenómeno.
Resulta que un empresario agroindustrial -uno de los más
pulcros, creativos, dinámicos y modernos del país-
se presentó en un programa de TV (la Hora N) el 28 de noviembre
pasado y, luego de perder unas lágrimas (lo que es literal,
aunque reconozco que mi televisor es de 15 pulgadas y mi vista
no es muy buena) porque los estibadores del principal puerto del
país (Callao) le estaban impidiendo el envío de
su mercadería (¡10 contenedores no son una bicoca!)
y las de otros exportadores, por una absurda huelga en demanda
de aumentos salariales. Pues resulta que el mencionado señor
(que, además, es miembro del directorio del Banco Central),
una vez que se tranquilizó, comenzó a exasperarse,
sacó pecho y disparó estos deliciosos cañonazos:
"Yo, (...) como ciudadano, como Pepe Chlimper, me pongo a
disposición de él (J.S.: se refiere al Premier)
para ir con mi arma, autorizada por la Dicscamec, mañana
(hoy) a las 6:00 p.m. a tomar el puerto del Callao. Porque si
la Marina no puede, yo puedo. No puede ser que perdamos el trabajo
de un año porque 700 malnacidos se apoderan del puerto".
A lo que añadió que si el primer ministro no llega
a resolver el problema, "que sepa que existe un grupo de
empresarios que queremos estar como carne de cañón,
primeros en la línea de fuego" (El Comercio, noviembre
29, 2007; las cursivas son nuestras: www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2007-11
29/chlimper_amenazo_reabrir_puert.html). Aunque después
se disculpó caballerosamente (www.elcomercio.com.pe/ediciononline/HTML/2007-11-30/jose_chlimper_pide_disculpas_a.html)
y también dicen que fue aplaudido a rabiar -¿se
imagina usted por qué?- en la reciente 'Conferencia Anual
de Ejecutivos' (CADE). En relación a este tema, véase
el texto de Alberto Adrianzén, publicado el sábado
pasado en La República: "Los nuevos perros del hortelano"
(www.larepublica.com.pe/content/view/192673/481/). Hasta ahora
no salgo de mi asombro por las declaraciones de este empresario
(ex ministro de Fujimori, dicho sea de paso). Los líderes
gremiales generalmente sólo se expresan de esta manera
en pequeños círculos empresariales de mucha confianza
y buenos tragos y habanos en manos, pero no es elegante declararlo
en público y efectivamente nunca -que yo sepa- se le había
chispoteado (otra bella mexicanada del Chavo del 8) a un solo
líder nacional en ninguna oportunidad. Tampoco acostumbran
usar armas contra 'malnacidos'; para eso hay quien contrata -de
vez en cuando- a los (¡otros malnacidos!) que realizan ese
tipo de trabajo a muy bajo costo (ahora también hay empresas
formales que realizan este tipo de encargos muy formalmente).
(2) Nótese que, como se trata de un promedio
simple, obtuvo la mayoría absoluta. El porcentaje efectivo
que obtuvo a nivel nacional fue de 47,2% de los votos válidos.
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