Wong
es chileno
VIVA LA INVASIÓN
Por: Oscar Torres
“Compren en Perú todo lo que puedan”
ordenó el general Pinochet a los empresarios chilenos hace
dos décadas y los regímenes serviles que nos gobernaron
les abrieron las puertas para que se cumpliera su objetivo. El pasado
domingo 15, a las 7 de la noche, el propio Alan García ordenó
abrir las puertas de Palacio para que Efraín Wong anunciara
la venta del 100% de las acciones del grupo Wong al holding chileno
Centro Comercial Sudamericano (Cencosud) por US$ 500 millones.
Ahora el 60 por ciento de las transacciones minoristas
y mayoristas de artículos de primera necesidad de los peruanos,
estarán en manos de empresarios del sur. Y en manos de empresarios
que sus propios trabajadores denunciaron como abusivos, pues debían
usar pañales parar no ausentarse y usar los servicios higiénicos,
hacer que se desvistan para revisarlos o despedir a las mujeres
embarazadas.
Este es el Perú de hoy, un país sin norte y brújula,
con un gobierno entreguista al que únicamente le importa
hacer negocios, para que el país vecino que pretende controlar
la economía peruana lo anuncie desde Palacio de Gobierno.
Fujimori, Toledo y García deberían ser declarados
héroes nacionales por los chilenos. Ellos permitieron el
ingreso de más de cinco mil millones de dólares provenientes
del sur, que hoy dominan el comercio, las empresas de servicios,
puertos, etc., etc. En tanto, los peruanos no tenemos una bodega
digna de ese nombre en el país del sur.
El anuncio se hace cuando el canciller José
Antonio García Belaunde anuncia que, a más tardar,
en enero se presentará la demanda por la delimitación
marítima con Chile. Un proceso en el que el gobierno debería
poner la máxima atención y en el que deja todas las
cartas en manos del adversario, tal como parece haber ocurrido en
el juicio a Fujimori.
El propio Carlos Ferrero, ajeno a cualquier sospecha
radical, ha advertido sobre la posibilidad que la economía
peruana esté entrando a un proceso de “chilenización”,
debido a que Chile está consolidando su presencia a través
de inversiones. “Poco a poco, lo que los chilenos aspiran
es que seamos una colonia chilena”, ha dicho. El sabe por
qué lo dice.
Ferrero sostuvo que los chilenos aspiran a digitar
la economía peruana, para que eso les permita tener influencia
política en nuestro territorio. “Yo lamento mucho que
la familia Wong, tan identificada y tan emblemática dentro
del comercio de servicios y alimentos en el Perú haya aceptado
esta propuesta, que nos despoja a los peruanos de algo que era muy
nuestro”, aseveró.
El ex presidente del Consejo de Ministros de Toledo
alertó que los integrantes del gobierno de Alan García
no perciben que la fuerza de la inversión y el capital está
en manos chilenas, lo cual –dijo- es inconveniente para los
intereses del Perú. “Los peruanos nos estamos dejando,
de manera displicente y descuidada, que los chilenos avancen cada
día más”.
Ajeno a esas advertencias, el empresario Efraín
Wong aseguró que su hermano Erasmo continuará en la
presidencia del directorio de la empresa y se integrará al
directorio del grupo chileno. "Con Cencosud desarrollaremos
un sistema de 'retail' integrado para potenciar sus inversiones
en el país", dijo. Sí, pero con el 2.5% en el
accionariado.
Cencosud, creada en 1960, tiene su casa matriz
en Chile y unidades de operaciones en Argentina, Brasil y Colombia
y buscaba desde hace algunos años ingresar al mercado peruano.
Sus ventas se estiman en US$ 7,200 millones para este año.
Ahora se apoderan de una cadena peruana de 48 tiendas, bajo las
marcas Wong (12 supermercados), Metro (12 supermercados y 11 hipermercados),
Eco (7 almacenes) y American Outlet (2 tiendas), además de
4 supermercados en Trujillo, recientemente adquiridos. El Grupo
Wong tiene ingresos anuales por unos mil millones de dólares.
El economista Alan Fairlie advierte que en este
escenario no hay ninguna complementariedad económica con
el país del sur, pues lo que busca Chile es consolidar la
subordinación económica del Perú profundizando
la desigualdad del comercio bilateral. “Hay una gran concentración
de nuestras exportaciones en productos minerales y materias primas,
mientras que Chile tiene una mayor diversificación con presencia
predominante de manufacturas y productos de valor agregado”.
Es claro dónde está la ganancia y
quién se la lleva. Y así García firmó
un TLC con Chile entre gallos y medianoche. En estas condiciones,
es necesario que el Perú mejore su inserción en la
economía mundial diversificando sus exportaciones y producción,
hacia bienes intensivos en capital humano y conocimientos, mayor
valor agregado y servicios, sacando provecho de su biodiversidad.
Exactamente, lo contrario de lo que hace el gobierno.
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