Las
advertencias de Román Gubern
LA SOCIEDAD TECNOLOGIZADA PROPICIA LA SIMULACIÓN
Por: Laura Poy Solano/ La Jornada
En un análisis de los retos que entrañan
las nuevas tecnologías de la comunicación y su capacidad
de penetración mediante la imagen, Román Gubern, semiólogo
y teórico catalán, aseguró que vivimos en una
sociedad que propicia la mentira y la simulación, donde la
frontera entre lo real y lo virtual es más difusa.
El siglo XXI, afirmó el experto, es el de la opulencia mediática,
de la hiperabundancia de las representaciones, pero también
la época de la realidad virtual donde vivimos la confusión
de lo real y lo imaginario, es decir, la era de lo sicótico.
“Cuando dejamos de distinguir lo real de lo virtual, entonces
comenzamos a vivir una época de incertidumbres, lo que nos
demanda estar más alertas que nunca, porque el simulacro
está reemplazando la realidad tridimensional y tangible”.
El catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona,
quien está en México para participar en un ciclo de
conferencias magistrales, aseguró que ante el impacto de
las tecnologías de la comunicación, la batalla central
es “por la educación y la consolidación de un
pensamiento crítico que ayude a distinguir lo real de lo
virtual.”
–¿Cuál es la función de la imagen en
una sociedad dominada por las tecnologías de la comunicación?
–Un ejemplo es Second Life. Es sorprendente que haya tenido
que inventarse una segunda vida para aliviar las frustraciones de
una primera donde la gente no está contenta. Se inventa una
segunda vida consoladora, subterránea, clandestina, que realiza
los sueños prohibidos que en la vida real se han frustrado.
“Internet es un buen ejemplo. El hacker es el paradigma de
una persona que no vive en el mundo real, sino en la red, y esa
dependencia es patológica.
“El problema de los nuevos medios consiste en que hay que
aprender a discriminar qué es real de lo virtual, pero no
se educa a niños y jóvenes en esta distinción
pedagógica.”
Revisar la enseñanza
–¿A dónde puede llevar esta confusión?
–Requeriría una enérgica revisión del
sistema de enseñanza. Hoy los que jóvenes están
abandonando la televisión; acuden a Internet como fuente
primaria de información y son estas nuevas generaciones –las
enganchadas a la pantalla de la Red– las más vulnerables
a esta nueva sicosis que amenaza con confundir virtualidad y realidad.
“Un claro ejemplo es el intercambio de fotos. El photoshop
permite la mentira perfecta; no deja huellas, por eso se dice que
la realidad virtual es un crimen perfecto”, expresa el teórico.
–¿Cómo llegamos a vivir este dilema entre realidad
y mundo virtual?
–Debemos recordar que todos estos artilugios son inventos
militares. La cultura de lo digital es una invención del
Pentágono. La realidad virtual se creó para entrenar
a los pilotos de combate e Internet nace como una red militar. Esto
nos tiene que hacer pensar, porque son entes con una funcionalidad
que nace en parte espuria, falsa.
“Ahí está Internet, que es un gran vertedero,
donde vale lo mismo la investigación más brillante
de un profesor de Harvad que aquella que hace el tonto del pueblo.
Ya se ha dicho que la Red es buena para planear, pero mala para
aterrizar.
“Debemos estar conscientes de que tenemos herramientas altamente
imperfectas que nos pueden confundir. Hay que ir con cuidado, porque
las nuevas tecnologías son como los medicamentos: tienen
disfunciones, contraindicaciones y efectos secundarios.
“Hay que vivir más alerta que antes., cuando existía
una división del conocimiento. Había una elite de
expertos que eran un poco los guardianes del saber, pero como ha
sido dinamitada, ya no hay control de calidad en el intercambio
de la cultura, y al no existir, todo vale, lo que constituye el
signo de la posmodernidad. Ante este naufragio de valores y de cánones
debemos estar muy alertas porque es la época de los que quieren
hacer pasar barro por oro. Vivimos la era de las incertidumbres.”
–¿También de las incertidumbres mediáticas?
–Por supuesto, ahí está la invasión a
Irak. Muchos han olvidado que en un principio se dijo que era porque
existían armas de destrucción masiva y no fue así.
Vivimos en una sociedad que propicia y suscita la mentira, la cultura
de la simulación y del simulacro que remplaza la realidad
tridimensional y tangible. Vivimos en la posmodernidad, donde las
tecnologías de la comunicación fomentan el simulacro.
–Con este panorama, ¿qué futuro vislumbra para
las nuevas generaciones?
–Lo que importa ahora es la batalla de la educación
crítica, donde los maestros sepan enseñar al niño
que no todo está en la red, que hay cosas tan antiguas desde
Aristóteles, como el pensamiento crítico.
“En Internet hay mucha información buena y mala. Hay
que fortalecer el pensamiento crítico para que la gente sepa
en qué mundo vive. La prioridad es mantener ese pensamiento
para no confundir la realidad con la simulación, y para estar
alerta con las nuevas tecnologías, porque sólo se
progresa cuando se identifican sus efectos negativos. Lo malo es
que el pensamiento crítico no está de moda, porque
no es cómodo”, advirtió Gubern.
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