Movidas
regionales:
¿A QUÉ JUEGA PERÚ?
Por: Alan Fairlie Reinoso
El gobierno peruano en una mala copia de la estrategia
chilena, propicia acuerdos bilaterales con todos los países
posibles, pero no está claro cuáles son las prioridades
y los intereses no solo económicos, sino estratégicos.
Aparte de conceder todo cuanto le fue solicitado para hacer viable
el TLC con Estados Unidos, reitera sistemáticamente una posición
de debilidad con Chile. La presidenta Bachelet no viene a Lima,
a pesar de las gestiones de Cancillería que pedían
reciprocidad a los varios gestos del presidente García que
incluía asistencia a la Cumbre Iberoamericana en Santiago
para reunión bilateral. Regresó antes que culminara
la reunión, donde tuvo un opaco rol sin propuestas o iniciativas
que posicionen mejor al Perú en el entorno internacional.
La otra acción que impulsa el gobierno es la de articular
a los países ribereños del Pacífico y que tienen
o quieren tener TLCs con Estados Unidos), siguiendo el libreto norteamericano
que busca debilitar al MERCOSUR, y especialmente a proyectos contestatarios
como el de Venezuela. Se busca fragmentar la integración
regional sudamericana, poniendo trabas a la convergencia de los
procesos. En vez de adoptar una política de estado como Colombia,
que discrepa sustancialmente en términos ideológicos
de Venezuela pero impulsa y desarrolla la integración bilateral
y proyectos energéticos, aquí se prestan a golpear
innecesariamente a vecinos, y no precisamente en defensa del interés
nacional.
Ante la justificada reacción boliviana frente a la declaración
del gobierno de negociar bilateralmente con Europa desconociendo
los acuerdos de Tarija, se le respondió duramente desde diversas
instancias del gobierno. Se crea además una fricción
diplomática solicitando la extradición de un refugiado
político, que ha sido asesor del presidente Morales. Se reitera
la disposición del gobierno de venderle el gas de Camisea
a Chile, justo en el momento en que Bolivia está negociando
una agenda integral con ese país.
Se inicia una escalada contra el gobierno venezolano, acusándolo
de una supuesta infiltración ideológica con las casas
ALBA, y peor aún, de financiar una campaña de desestabilización
al régimen, atribuyéndole la responsabilidad de las
protestas de distintos sectores y regiones. Se le ofrece la posibilidad
de acuerdos petroleros para tapar el asunto, rápidamente
neutralizado por la presión de lobbies chilenos que quieren
que sigamos exportando petróleo crudo a ese país para
importar gasolinas que aquí distribuye ENAP a través
de PRIMAX. Y, principalmente para tratar de solucionar su déficit
de energía desde el Perú. En efecto, se ha llegado
a un acuerdo preliminar en este tema tratando de reeditar el “Anillo
Energético” que tiene como único beneficiario
a Chile, eliminando una de las pocas armas de negociación
que nos quedan.
Se aísla al Perú, rechazando integrarse al Banco del
Sur con diversas declaraciones que incluyen la del presidente del
BCR que dice no saber de que se trata. Se hace seguidismo a Chile,
que acaba de aportar 50 millones de dólares a la CAF tratando
de oponer esta institución al Banco del Sur. Esto constituye
un gravísimo error, ya que se perdería una fuente
de financiamiento importante para obras de infraestructura y desarrollo
regional, así como para la construcción del proceso
de integración.
No parece casual que cuando se crean todas las condiciones para
un retorno de Venezuela a la CAN, se intente patear el tablero de
las negociaciones conjuntas con la Unión Europea, al señalar
que se desea un acuerdo bilateral, y que el Perú no aceptaría
un acuerdo minimalista. Un retorno de Venezuela como miembro pleno
cambiaría la correlación de fuerzas, y dejaría
en minoría a los ejecutores de la política norteamericana.
Las cuatro condiciones que plantea Venezuela son plausibles y buscan
evitar la triangulación de productos subsidiados norteamericanos
en su territorio, cautelar el proyecto político que impulsa,
y priorizar aspectos sociales y políticos de la agenda de
integración.
Ecuador no solo ha manifestado su apoyo, sino que junto con Bolivia
estarían dispuestos a que si este nuevo impulso fracasa en
un tiempo prudencial los tres países se retirarían
definitivamente de la Comunidad Andina, lo que significaría
su liquidación.
¿A qué juega el gobierno peruano? Atacar a los vecinos
díscolos con el imperio, descuidar la alianza estratégica
con el Brasil, mantener en un nivel históricamente bajo y
distante las relaciones con Argentina y subordinarse a los planteamientos
e intereses de Chile no solo nos aísla, sino que está
creando condiciones sumamente peligrosas para nuestra sobrevivencia
como nación soberana.
Los planteamientos hechos por el presidente en su artículo
“El Perro del Hortelano”, donde no ofrece concesionar
sino vender tierras de las comunidades, de la amazonía, los
mares; pueden abrir el camino para que fuerzas como el narcotráfico
y otras actividades ilegales o peor aún, países con
apetitos expansionistas, puedan tomar directa y legalmente todo
lo que jamás en sueños pensaron que podrían
conseguir. Tales propuestas no sólo son suicidas sino inconstitucionales
y de hacerse efectivas habría que actuar en consecuencia.
www.tercaopinion.org |