El
socialismo de García
¿EL PERÚ CONTRA LA COMUNIDAD
ANDINA?
Por Oscar Ugarteche (ALAI)
Hubo un reciente encuentro en Lima a fines de octubre,
de un equipo de españoles del Partido Socialista Obrero Español
-PSOE-, presidido por Felipe González y Carlos Solchaga,
con el gobierno peruano presidido por Alan García, que resultó
para los observadores una farsa de tono subido. Hay que recordar
que García fue líder de la Internacional Socialista
cuando estuvo exiliado en París entre 1992 y 2000 y que su
patrocinador fue González es decir, existe un vínculo
muy estrecho entre García y González y España
es la puerta de entrada de América Latina en la Unión
Europea. El tema del encuentro era la integración, tema que
está atravesando por intereses políticos que no siempre
están del lado de favorecer a Europa en el plano internacional.
Para el Perú -mejor dicho para las trasnacionales estadounidenses
reunidas en el American Chamber of Comerse-, Europa es irrelevante.
Lo único que importa es el Tratado de Libre Comercio -TLC-
con los Estados Unidos y a cualquier precio. Esa es la línea
del Presidente García, quien en su resurrección de
extrema derecha ha resultado su propia Némesis.
Durante la reunión ocurrieron algunas menciones a políticas
ambientales para preservar la Amazonía que fueron referidas
como inútiles. Lo que importa de la Amazonía no son
sus árboles sino el petróleo que está debajo
y las poblaciones no contactadas, -en referencia a Rafael Correa
y su protección de la reserva natural de Yasuní y
de las poblaciones no contactadas en esa zona-. Luego García
pidió a los visitantes que no confundieran al Perú
con sus vecinos del norte o del sur. Se olvidó del este y
del sur este y del noreste. Digamos, se olvidó de la realidad.
Es difícil de olvidar dónde está el Perú,
porque este país está saboteando el esquema de integración
andino en curso y parecería estar dando las señales
para el traslado de la base de Manta al Perú.
Poco antes de la llegada de la misión española, el
Perú rebajó los aranceles de 4,224 partidas para dar
muestras de buena fe a Estados Unidos y de mala fe a los andinos
y a Europa. Por lo pronto ya permitió el ingreso del ejército
estadounidense a territorio peruano. El mensaje de “no nos
confundan” está orientado, en parte, a buscar una relación
privilegiada y en otro a dar un tipo de seguridades que pocos están
dispuestos a dar en medio de la crisis climática mundial
y sobre todo, en medio de la crisis económica mundial llamada
por el momento de las “subprime” y que ya ha cobrado
victimas de alto vuelo con un precio del barril de petróleo
a 100 U$S. Y un precio del oro a casi 800 U$S la onza. Lo espectacular
es que busca agradarle a los Estados Unidos de Bush por quien nadie
opina que sobrevivirá el juicio de la historia.
Esto se hace para vender más materias primas que no generan
empleo ni elevan la tasa de inversión, pero que fabrican
más remesas.
El tablero de la integración está partido en dos,
los que están por el anillo energético y la nueva
arquitectura financiera regional y los que no. En ese tablero, el
único que no juega es el Perú buscando la singularidad,
antes rasgo únicamente de Chile. Otra división es
la que señala Emir Sader: los que creen en la integración
sudamericana y los que juegan al TLC con Estados Unidos. Pero en
esa división, Colombia cayó y Uribe de inmediato viró
hacia su incorporación al Banco del Sur, al momento de inaugurar
el gasoducto con Venezuela, primer eslabón del anillo energético.
Venezuela no atraviesa su momento más afortunado al tener
que opinar sobre la reelección indefinida de su presidente,
pero eso no es causa para destruir un esquema de integración
como el Andino, cuando lo que está en juego en el tablero
mundial es el contrapeso a Estados Unidos en su esquema de integración
subordinada. De eso vinieron a hablar González y Solchaga
y se regresaron desconcertados. García no cree en el contrapeso.
Teniendo dos ministros del gabinete que fueron de la Comunidad Andina,
Alan Wagner de Defensa y José Antonio García Belaunde
de la cancillería, alguno debería estar en la posibilidad
de explicarle al presidente el tablero donde hizo el dislate.
El Presidente del Banco Central de Reserva, quien fuera representante
del Perú en el Fondo Latinoamericano de Reservas -FLAR- hasta
hacerse cargo del BCR, cuando alguien le preguntó por la
posición peruana por el Banco del Sur, contestó ¿Y
eso qué es? ¿Acaso existe? Considerando que Europa
es el modelo de integración financiera regional que Solchaga
llegó a explicar, con un fondo de convergencia para las zonas
de menor desarrollo relativo, un fondo de estabilización
luego transformado en banco central, una unidad monetaria luego
vuelta moneda y un banco europeo de desarrollo creado para la reconstrucción
del Europa del Este, la pregunta reflejó no solo ignorancia,
sino mala fe hacia los esquemas de integración regionales,
del cual el FLAR es una pieza importante en América Latina
desde hace más de una década.
Es posible que la Chancillería no haya informado a la Presidencia
sobre los acontecimientos del Asean+3 y de los acuerdos de Kyoto
anunciados en mayo de este año donde se anuncia la zona de
libre comercio, movimiento de personas, capitales, servicios, y
transporte desde la China hasta Indonesia, pasando por Corea y el
Japón. Es también posible que el Banco Central no
le haya informado a la Presidencia que el Fondo Monetario Internacional
-FMI- ha perdido el 90% de su cartera de préstamos entre
el año 2003 y 2006 y que el Banco Mundial ha perdido el 40%
de la suya, por lo que se reconoce como fatiga de ajuste.
¿Acaso en el Perú no hay un gobierno? Un presidente
espontáneo que no maneja las variables internacionales no
le hace bien a los países vecinos, y le hace daño
a su gente. El Perú hizo ver al mundo que no tiene esquema
de negociación internacional, que no cree en la integración
regional, que solo entiende que hay integración comercial.
La dinámica asiática, los cambios en los balances
de poder y una Europa de 27 países no pasan por la cabeza
del presidente que pide una relación bilateral con la Unión
Europea. ¿No será la protección de la amazonía,
pulmón del mundo, un tema de integración sudamericano?
El grupo del Arco del Pacífico, idea de Washington sin duda,
que son el Perú, Colombia y México, con Centroamérica
como grupo de contrapeso a Sudamérica, tiene dos problemas.
El primero es que Colombia parece estar en Sudamérica ahora.
El segundo es que Calderón y México están muy
maltratados por Washington al mismo tiempo que la recesión
inevitable de la economía estadounidense tiene aterrados
a los gobernantes mexicanos. La vuelta a mirar a Sudamérica
tiene que ver con eso, con la política anti inmigrante estadounidense
y con su muro fronterizo de 1300 kilómetros de largo, aunque
de momento Sudamérica les exporte sobre todo cocaína
desde puertos colombianos, aunque peruanos también.
A México le gustaría diversificar sus mercados en
Sudamérica. El esquema del Arco del Sur es un arco narcotizado
de países de productores y traficantes de coca. ¿Es
en ese grupo donde quiere estar el Perú? Que Washington lo
coloque allí es una cosa, mas que se ubique dentro de ese
esquema es torpe. García debería de conversar con
Lula y con Mme Fernández, y Mme Bachelet para entender por
donde va el juego global, ya que no está en disposición
de hacerlo ni con sus ministros, ni con Correa, ni con Morales.
El mundo del siglo XXI no es el mundo de los años 80 y parece
que nadie se lo ha dicho. Mientras tanto, los Andes se van quedando
sin nieve y las conversaciones seguirán ocurriendo en la
CAN sin el Perú. García ahora con integración,
como en los años 80 con deuda, olvida que en relaciones internacionales
no hay que hacer ideología sino real politik y que eso toma
equipo, información y pericia. La población de los
cinco países andinos espera una negociación común
con la Unión Europea y la Unión Europea espera lo
mismo.
13-11-07
www.tercaopinion.org |