Con su consentimiento

LA MUSA DE HITLER

Por: Mario Tejada

Le Monde Diplomatique, edición peruana del mes de octubre, ha publicado un artículo sobre Leni Riefenstahl, titulado La musa de Hitler, a su pesar. Quisiera destacar dos puntos que se exponen, y que a mi parecer vale la pena comentar porque en diversas publicaciones que circulan en Internet, en la prensa escrita y televisiva, se aseveran dos asuntos como verdaderos, que no lo son.
Primero, que la gran documentalista alemana Refienstahl, fue incontaminada por la ideología y la política nazi, y que sus dos máximas creaciones cinematográficas El triunfo de la voluntad y Olimpia las hizo para cumplir un encargo de Hitler. Segundo, que todos los regímenes dictatoriales son iguales, haciendo saltar por los aires las causas de su nacimiento y la naturaleza del mismo, así como su desarrollo y decadencia.
Es verdad que Leni Riefenstahl nunca fue condenada por nazi. Pero ¿cuántos nazis no lo fueron? Y por ello ¿no se les puede etiquetar de nacionalsocialistas? En estos casos hay que tener mucho cuidado para aseverar o negar algo sobre alguna persona, pero también hay que tener en cuenta que cuando un régimen cae en desgracia y es acusado de crímenes y atrocidades como lo ha sido el nazi, muchos niegan su participación y vinculación con él, por motivos de sobre vivencia, o porque cambian de opción.
Tratándose de la cineasta alemana, a mi modo de ver todo indica que por lo menos tenía una gran simpatía por Hitler y el nacionalsocialismo, y producto de ello, apoyaba al mismo. 
Como el artículo señala, y es conocido, fue el mismísimo líder nazi quien le propuso realizar los dos documentales de propaganda, sí, de propaganda (que son unas obras maestras, lo son, pero son propaganda) y ella aceptó. Y también se sabe, y de nuevo el artículo lo señala, que por lo menos llevaba unas relaciones muy cordiales con la persona que tenía el máximo poder, y de repente una gran amistad; tal es así, que pudo neutralizar la antipatía que Goebbels le tenía. Ello lo podía conseguir solamente alguien que tuviera relaciones muy estrechas con Hitler.
Resulta, pues, improbable algo que señala el artículo: que “el único problema de Leni Riefenstahl fue poner su talento cinematográfico al servicio de su país en un momento equivocado, al igual que hizo Eisenstein en el bando contrario”.
Hagamos un examen mínimo del párrafo: ¿se puede calificar al nazismo como un momento equivocado en la historia de Alemania? ¿Se debe y por la tanto puede compararse el caso de Eisenstein con el de Riefenstahl?
La respuesta de la primera interrogante la dejamos a nuestros queridos lectores, vayamos más bien a la segunda. Es equivocado comparar los casos de estos cineastas, en primer lugar porque se dieron en contextos contrapuestos y diferentes, sobre lo cual escribiremos algunas líneas luego. En relación a Eisenstein, si bien no fue militante comunista, nunca abjuró del régimen soviético. Él adhirió a la revolución socialista y apoyó al régimen. Que tuvo sus diferencias, es verdad, como también es verdad que él y su obra sufrieron las consecuencias de la dictadura que se vivió en aquellos años. Distinto es el caso de la alemana. Luego de la derrota de los nazis, ella se declara no contaminada del nazismo, pero que se sepa, nunca sufrió las consecuencias de su dictadura, más bien se le apoyó en todo momento dándole todas las facilidades para que realizara las obras por las cuales se hizo famosa, en otras palabras, gozó de los favores del nazismo, cuando muchos intelectuales, artistas y científicos huían de Alemania.
Por el contrario, la URSS en esos años recibía un apoyo casi total de las organizaciones populares y de intelectuales artistas y científicos de todo el mundo. Por último, los filmes de Eisenstein no pueden ubicarse dentro del género de propaganda, toda su obra fílmica y teórica lo demuestra, algo que no puede decirse en relación a la documentalista alemana.
Me ha llamado la atención que el investigador de cine y medios de comunicación Roman Gubern señale que el régimen nazi y el soviético son similares. Al menos eso se desprende de la manera que se le cita en el artículo. Yo no puedo afirmar ni desmentir tal aseveración porque no conozco la fuente, pero que aparezca en una publicación como Le Monde Diplomatique solamente pone en evidencia hasta donde ha calado esta aparente verdad que en el fondo es una falsedad.
No se puede poner en duda que el nazismo y el régimen soviético fueron dictaduras, pero no tienen puntos de coincidencia en la naturaleza de su concepción y desarrollo. Mientras que la primera nace para fortalecer a la  burguesía alemana y expandir un tipo de capitalismo imperialista a nivel mundial, el origen de la segunda es abolir las relaciones de explotación capitalista y feudal que existía en la Rusia Zarista y construir el socialismo y el comunismo. Ello trae como consecuencia sistemas sociales distintos con relaciones de producción y de cultura diferentes.
En el contexto histórico que se vivió en esos años, la política nazi representaba el atraso y la barbarie para la humanidad mientras que la soviética era lo contrario, por ello el gran apoyo de las instituciones y personalidades ligadas a la superestructura como las que venían del pueblo. En el Perú, por ejemplo, ¿qué sectores sociales fueron los que se pusieron camisas negras y que representan en la historia del país? Mientras los que apoyaban a la URSS ¿cuál fue el rol que cumplieron?, lo que ocurría en el Perú, era una parte mínima de lo que sucedía a nivel mundial.
Hoy está de moda realizar afirmaciones absurdas como que el zarismo y la república de los soviets fueron dictaduras similares o iguales. Seguramente el tiempo las pondrá en el lugar que les corresponde, como también los años han sacado a la luz las atrocidades que se cometieron en nombre del socialismo y el comunismo. Les contaré una anécdota, en la década del setenta del siglo pasado, asistí a una conferencia donde exponía un sacerdote militante de la Teología de la Liberación, quien señaló que prefería un mundo donde no hubiera libertades que otro donde las hubiera, pero con niños y ancianos muertos de hambre. Han pasado los años y ha triunfado el bando de la libertad con hambre y explotación. Así pues, la dura realidad nos ha enseñado que no puede existir ni socialismo ni comunismo sin libertad. Lo cual no puede llevarnos a afirmar que es igual el nazismo que el comunismo. 

07-11-07

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